CALENDARIO ORACULAR: transitamos por el HEX 35: EL PROGRESO, LA TRASCENDENCIA DEL INSTANTE.

El Dr. Padilla, director de la Escuela Neijing nos regala cada año una herramienta que nos posibilita a nivel personal y a nivel de consulta terapeútica para que nos podamos sintonizar adecuadamente con la energía que de luna a luna llena nos acompaña.

Esa herramienta es el Calendario Oracular basado en en el Zhou Yi 周易 -Cambio en el cielo- la parte más conocida del Yi Jing  易經 – I Ching, el Libro de las mutaciones o el libro de los cambios- y el Ajedrez Oracular -creación original de la Escuela Neijing- que comienza cada año el 21 de diciembre y va cambiando con cada Luna Llena. 

Sin embargo, la explicación del hexagrama que nos acompaña desde el 27 de este mes de marzo que fue luna llena hasta la próxima, corresponde al libro de “Guía del I ching” de Carol K. Anthony. Recurro muchas veces a ella, quizás porque es mujer me resuena más sencilla su visión de la energía de los hexagramas – que de por sí no es nada fácil por poco habitual, además.  

Sin embargo, las imágenes de los “simples hexagramas” (ya ven ustedes, trazos enteros y cortados que nos pueden recordar al sistema binario de 0 y 1 pero con movimiento y una energía ) son muy poderosas: en este caso, el sol elevándose sobre la tierra y calentándola a ella y a los seres que sobre ella habitan (nosotros incluidos) lo podemos entender en muchos planos y entonces te sintoniza en la función más favorable a seguir en cada momento-de luna a luna. Si esa misma imagen la llevas a tu propia vivencia puedes entender que esa incondicionalidad y desapego del sol que brilla y calienta siempre y a todos (tierra) nos potencia en el cultivo de la propia virtud sin importar lo que otros hagan o no. 

El hacerlo “por amor al arte”, por hacerlo bien sin más, sin buscar renta… posibilita la apertura de caminos “mágicos” que no se abrirán si dudamos de la posibilidad, si buscamos renta en lo que hacemos, sentimos, decimos, pensamos – incluso – 

La trascendencia del instante: ahora – ahora – ahora – ahora… no hay error. 

Léanlo con calma pues el lenguaje y las imágenes hay que integrarlas. Cuando habla de sabio, o cuando habla de “dirigente” no solo se refiere a las personas físicas sino al “sabio” que hay en cada uno y al que pocas veces damos la posibilidad de tomar las riendas por la manía de interferir en las circunstancias  en base a lo que el ego – inconsciente.piensa, siente y quiere .. 

Una forma de sintonizarnos con la energía que emana el hexagrama es dibujarlo: se empieza desde abajo hacia arriba y en este caso con la intención de que nos posibilite la iluminación de nuestra propia virtud. Nada más. Y la energía se pone en movimiento. Si confiamos, se despliegan caminos.

Ojalá. 

Gracias por la posibilidad

Ah y precisamente esta energía de iluminación coincide con la onda encantada en la que transitamos: la del sol. 

EL PROGRESO – LA TRASCENDENCIA DEL INSTANTE (HEX. 35)

 Li: Lo adherente, el fuego

K´un: Lo receptivo, la tierra

Ilumina tu clara virtud; el objetivo es seguir el camino

El hombre Superior ilumina su clara virtud. La imagen del sol elevándose sobre la tierra indica tiempo de progreso. Tales tiempos también dejan al descubierto descuidadas costumbres o prácticas que impiden o detienen el progreso, o que amenazan lo ganado.

El recibir este hexagrama afirma que estamos progresando, aunque esto pueda eludir nuestra observación directa. Recibirlo también nos recuerda los principios básicos sobre los que se funda el progreso, para así poder usar este tiempo de progreso sabiamente. En particular, debemos evitar dormirnos en nuestros laureles y disfrutar de nuestros logros. Es la hora de “iluminar nuestra clara virtud”.

El progreso no es el resultado de trabajar para conseguir un objetivo determinado como si fuera un fin en sí mismo, o la consecuencia de trabajar hacia objetivos más cómodos y personalmente deseables; por el contrario, es más el resultado de ser consciente y genuino con nuestros principios y de servir lo que es más elevado. Cultivamos una actitud de independencia interior al centrarnos en lo que es esencial y correcto. Nos equivocamos al servir el bien cuando, al haber logrado un pequeño progreso, nos olvidamos de continuar humildemente nuestro camino, y sólo nos dedicamos a disfrutar el momento.

Recibir las líneas individuales del hexagrama nos dice que busquemos las actitudes que obstaculizan el progreso o que amenazan el progreso ya ganado. El progreso se detiene cuando abrigamos puntos de vista contrarios al sabio.

Un gobernante iluminado y un siervo obediente… Esta línea nos recuerda que el progreso es la consecuencia de servir al poder superior obedientemente, y de seguir la verdad y el bien, desinteresadamente, sin pensar en la recompensa. Esto quiere decir que debemos tener cuidado de no afanarnos en influenciar, o de usar el afecto y el respeto que hemos ganado para darnos el lujo de entregarnos al deseo. Para ayudar a otros verdaderamente, y así consolidar lo ganado, debemos mantenernos desapegados. De esta forma nuestro trabajo está “a disposición del soberano”.

Entre las más sutiles y decadentes de nuestras actitudes, está el orientarnos hacia un fin. Por ejemplo, nos concentramos en el objetivo de reunirnos con alguien, entonces nos acogemos a una idea que parece fomentar el progreso de alguna forma dramática.

Una vez que nos orientamos a conseguir un fin, tendemos a interferir en los asuntos para asegurarnos de que se están moviendo en la dirección y en el momento deseados. O intervenimos para prevenir que los otros procedan en una dirección que nosotros percibimos como equivocada.

Una persona que se orienta hacia un determinado fin es como un tipo particular de caballo que se conoce como rata de establo. Este caballo está tan atado emocionalmente al establo, que cuando su jinete le señala cualquier otra dirección, cabalga más y más despacio y, cuando se le gira hacia el establo, casi no se le puede impedir que corra. Cuando nos orientamos hacia un fin, desconfiamos de la voluntad o de la habilidad del sabio para usar las circunstancias creadoramente. Así como aquel que navega habla de diferentes ángulos para progresar contra el viento, lo creativo usa todos los acontecimientos y direcciones para su obra.

Caemos en la costumbre de alcanzar un fin cuando dejamos que nuestro ego se mezcle en cualquier clase de medición para ver cuánto hemos progresado o fracasado. Lo cual, a su vez, atrae la duda y el esfuerzo por el cual perdemos nuestro centro de gravedad e independencia interior que trae consigo el progreso.

El tiempo es el vehículo de lo creativo. El tiempo cura. Cuando dejamos que nuestro ego se oponga al tiempo requerido para progresar, debido a sus dudas y temores, nos encerramos en la vorágine de la fuerza oscura y perdemos el poder para el bien que acompaña a una mente abierta.

La fuerza oscura es potente y dinámica. Cuando consideramos la actitud de alguien como estancado sin remedio, “oscurecemos su luz” y lo encerramos en un patrón de resistencia negativo. De la misma forma nos bloqueamos nosotros mismos cuando dudamos que podemos hacer algo. La duda desarma nuestra habilidad de movilizar lo desconocido para que salga en nuestra ayuda y ciega nuestra capacidad oculta.

Dejamos que se manifieste el desenlace cósmico cuando cesamos de luchar para guiar la dirección del cambio a través del conflicto y la influencia.

Cuando confiamos en que el camino correcto se mostrará por sí mismo, experimentamos un cambio de circunstancias. En el momento en que nos relacionamos correctamente, la separación termina; el banco de peces gira completo y cambia de dirección al unísono.

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