A PROPÓSITO DE LA RESPUESTA A SUS COMENTARIOS… MÁS RICO EN EQUIPO.

hormigas-colaborando

Cuando comencé este blog hace ya casi 6 años – marzo 2011, lo recuerdo bien, fue después de lo de Fukushima pues ahí tomé conciencia de cómo realmente funciona el sistema en el que vivimos. Por aquel entonces, era tanta la información que me llegaba que no sabía muy bien cómo encauzarla pues el compartirla con amigos y conocidos tenía a esos amigos y conocidos como poco … saturados.

Era como un globo que se iba llenando llenando y como para despegar era necesario descargar información… el universo en su sabiduría me puso un curso sobre blogs (básico, básico) y así comencé compartiendo con ustedes la información que a mí me resultaba nutritiva, útil, formadora, reveladora… De esa forma he ido compartiendo con ustedes herramientas en forma de artículos, vídeos, conferencias, cursos… todos encaminados a ampliar nuestra percepción que es el primer paso sine qua non… pasa ná… ni transformación, ni toma de conciencia. Es esa percepción ampliada la que da paso a todos los demás pasos en nuestro desarrollo, en nuestra evolución.

Desde entonces, todos hemos ido abriendo y ampliando nuestra consciencia y merced al título del blog… no hemos caído en el lamento pues sabíamos que no venía a cuento y sobre todo que no traía cuenta. La segunda parte del nombre muchas veces pasa desapercibida pero en mi sentir es necesario recordarla pues nos da la certeza de la inutilidad del lamento amén de “condensar” en una frase la idea de que el lamentarnos trae consecuencias poco favorables para nuestro ser.  

Cuando comencé ni se me ocurrió pensar que un día ustedes me iban a mandar comentarios ni esperé que ustedes me enviaran consultas sobre síntomas, sobre su vida… pero lo hacen y yo me siento agradecida por su confianza.  Son retazos de vida compartidos, preciosos trocitos de su alma. 

A veces me río porque algunas personas envían un comentario al blog creyendo que detrás está Enric Corbera o Jorge Wilcke o Emilio Carrillo u otra persona (normalmente coincidente con el autor o autora de la conferencia, del artículo que comparto) así que no sé si todos los mensajes que me llegan son para mí personalmente o los escribieron dirigidos a esas otras personas.

El caso es que a día de hoy, tengo en cola para contestar 268 mensajes (es cierto que la mayoría se acumularon el año pasado cuando viajé a Argentina y no contesté durante todo ese mes … ¡Uau! seguro que incluso para algunos ya habrá cambiado radicalmente lo que preguntaban ) y la verdad es que que no voy a poderlos contestar de forma inmediata pues las ocupaciones presentes me llevan más tiempo y dedicación que antes y a una servidora además le gusta gozar de vivir la vida de cerca… 

Durante los meses de diciembre y enero me ponía un par de horitas al día y fui contestando a muchos de ellos pero a poco que dejes una semana sin ponerte (por razones X, Y o Z) … se empiezan a quedar atrás… y a ratos me desborda. No solo por el número sino porque no son consultas de una pregunta sencillita… no, la mayoría son consultas en toda regla, con árbol genealógico y todo, con historias de vida profunda, nada sencilla, algunos con mucho drama… y a ratos me abruma, me sobrepasa, no solo por el tiempo sino porque para contestar de manera apropiada harían falta muchos otros datos, mirarnos a los ojos, que contestaran a mis preguntas … a ratos pareciera que necesitamos un adivino porque esperamos que el otro (en este caso yo) se imagine, adivine… (Eso sí, cada vez que me he abrumado con “no llego” “no puedo” “y yo cómo voy a contestar a esto”… el universo me ha enviado a través de alguno de ustedes un “gracias por tu respuesta”, un “no sabes lo que me ayudan … ” y eso “compensa” los abrumes y  el corazón se agranda de humildad y gozo) 

En mi escritorio del blog, los comentarios pendientes van acompañados de una línea roja vertical y cuando los apruebo – aunque no los conteste – la línea roja desaparece así que ya no sé si lo contesté o no (recuerden que soy de letras y a ratos la tecnología se me hace grande, ja, ja). Por eso hasta ahora no me había decidido a aprobarlos hasta contestarlos (ja, ja… no lo sabía hacer de otra manera ) y eso, claro tiene sus inconvenientes: que si yo no los contesto (aprobándolos a la vez) ustedes no los ven y la persona que lo envía se sentirá seguro “olvidada” y no atendida. El otro día un amigo me dio una idea para contestarlos desde otro lado y así no perderme … que también ayudará.

En cualquier caso y coincidiendo con la onda encantada en la que estamos, en la onda del perro blanco, la que nos recuerda a cada rato si somos leales a nuestro sentir… y como de momento no tengo el don de hacer varias cosas a la vez (ja, ja), he decidido cambiar la forma pues si sigo queriendo ponerme al día para contestar a sus mensajes, me abrumo y además el tiempo y la energía se acorta para otros menesteres que se están cociendo y que revertirán seguro en este espacio al compartirlo con todos ustedes. Por otra parte, esos mensajes pueden constituir una gran fuente de “práctica” para muchas personas de las que siguen el blog habitualmente, que son acompañantes en bio o en otras disciplinas  y que ante la demanda de una persona en un comentario tienen la palabra justa, la herramienta comprobada … para aliviar, para ayudar a esa persona que consulta a despejar incógnitas –  

El aprobarlos – sin contestarlos todavía – permitirá que las personas que consultan, que envían sus dudas… puedan ser respondidas en breve – en equipo todo es más sencillo y yo sola no llego a todo – y  les da a ustedes la oportunidad de verlos cuando llegan y de poder también contestar a los mensajes cuando lo sientan. Amén de que dar cauce a que otros puedan colaborar respondiendo a esas consultas, a esas preguntas,  de seguro, nos enriquecerá con la experiencia de atendernos, de sustentarnos desde diversas formas de ver.

Eso nos hará gozar del regalo del alivio, del compartir lo que sabemos que suma a ese ser que en ese momento necesita una pista para seguir ampliando, investigando, comprendiendo lo que está viviendo…   

En cualquier caso, recuerden los consultantes – con mucho cariño – que en este formato y sin más información a veces solo podremos preguntarles, sugerirles una pista, ofrecer una pequeña luz…lo otro sería parte de una consulta propiamente dicha (y para ello tenemos mil opciones, ya sea con una servidora – vía skype o presencial ) o con otras personas )… En mi caso, a ratos cuando me abruma no poder contestar con más asiduidad o con más profundidad  alguien ha respondido agradeciendo aquellas pistas, aquellas preguntas que le hicieron preguntarse a sí mismo y eso le hizo ampliar la visión, la percepción, por ellas empezó a buscar, a investigar, a revisarse… Esa es la idea.

Ofrecer pequeñas luces que nos ayuden a encontrar la propia.

Gracias infinitas por la oportunidad constante de compartir lo aprendido.

Gracias, gracias, gracias.

A partir de ahora nos encontraremos también en los comentarios. Un placer y un honor.

 

 

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