EL PASADO… PASÓ. LAS HERIDAS TAMBIÉN.

Hace unos años, una servidora contaba  a una amiga la historia de sufrimiento vital personal. Nos conocíamos poco y después de escucharme me dijo: “esta es la última vez que hablamos de ello sino seguirás echando basura al universo y no podrás recoger otra cosa”.  Un poco más adelante, leerán algo parecido. A las heridas “sana, sana, culito de rana, si no sanas hoy… sanarás mañana” y una se quedaba tan feliz sabiendo que así ocurriría. Y así ocurre a no ser que queramos mantener esa herida abierta… sé que no es fácil por experiencia personal, sin embargo sé que es una decisión: “vamos” y ella – la herida – va y se cura porque no hay otra posibilidad. No se cura porque seguimos en ella, hurgando y hurgando… olvidándonos de lo principal: que todo lo que acontece brota de nosotros. ¡Ay! Ahora ya sabemos además que podemos echar mano de muchos recursos porque sería fantástico que solo con decirlo… nos convirtiéramos en seres plenos. Sin embargo, sabemos que hay códigos mil por ahí bailando… (que no sean excusas) cuanto antes los borremos… ¡imagínense! ¡a volar! que ya va siendo hora.  Por cierto, no olviden que hay una gran cantidad de … Leer más…

LAS 5 HERIDAS QUE IMPIDEN SER UNO MISMO

Colaboración de Sumaya Gracias LAS CINCO HERIDAS QUE IMPIDEN SER UNO MISMO   Nuestra alma elige los padres y las circunstancias de nacimiento por razones muy precisas. Venimos a experimentar una serie de vivencias para sanar una serie de heridas, y así integrar la personalidad con el alma. Venimos a aprender a aceptar y amar incondicionalmente partes de nosotros que hasta ahora han vivido ignoradas y con miedo. Somos atraídos hacia padres con heridas como las nuestras para recordarnos qué hemos venido a amar. Aprender a aceptar nuestras heridas es aprender a ser responsables y a amarnos incondicionalmente, y esa es la llave para la transformación y la sanación del alma. ¿Te has dado cuenta que cuando acusas a alguien de algo, esa persona te acusa a ti de lo mismo?. Verifícalo con la otra persona, y aparte de sorprenderte, verás cómo te liberas de juicios. No aceptar nuestra herida, sentirnos culpables, con vergüenza o juzgarnos, es atraer circunstancias y personas que nos harán sentir esa herida no aceptada. Aceptar la herida no significa que sea nuestra preferencia tenerla; significa que, como seres espirituales que elegimos vivir la experiencia humana para espiritualizar la materia, nos permitimos experimentar esa herida sin juzgarnos y … Leer más…