GRACIAS POR LA OPORTUNIDAD

oportunidad-ii

imagen tomada de lamenteesmaravillosa.com

GRACIAS

POR LA OPORTUNIDAD,

GRACIAS

Es la vida del día a día, son los encuentros, es el qué hacer cotidiano o el que toca en cada momento … el campo de juegos donde poner en práctica todo esto que vamos aprendiendo y y el campo de juegos de las señales. Es en nuestra “realidad” donde se nos brindan oportunidades de responder de otra forma, de vivir – la con otra consciencia.

Les cuento:

A mí me gusta empezar el día pronto, entre otras cosas para que si hay imprevistos haya tiempo de reacción. Si voy tarde, ya voy alterada pero si tengo tiempo por la mañana voy con tranquilidad y con otra consciencia. 

Esta mañana había quedado pronto con una amiga para tomar un cafecito y para que me entregara unos documentos que yo tenía que presentar. Un ratito super agradable, el bar muy tranquilo, buena conversación… estupendo. 

Después de ultimar firmas y demás detalles de la documentación, conduje hasta el edificio oficial para ello. 

Y allí, nada más entrar, está el mostrador de información  donde muy amablemente pregunté y muy amablemente me contestaron lo que tenía que hacer y la mesa a donde me tenía que dirigir. La mesa número 23.

Para mí el número 23 es un número especial. Por eso cuando en información me indicaron en la mesa número 23, mis antenas se abrieron y mi atención se hizo más consciente.

Para mí sorpresa mi número apareció enseguida en las pantallas así que me dirigí a la mesa donde me llamaban. Y al llegar, al otro lado de la mesa no había nadie por lo que me quedé de pie esperando. Al lado del puesto 23 había otra mesa – con otro número – y una funcionaria muy amable atendiendo a las personas que llegaban a su mesa. Al verme parada de pié me sugirió que me sentara para esperar y también me anunció que seguramente su compañero tardaría un ratito. Esa voz que tenemos dentro dijo “claro, habrá ido a desayunar”  y me puse a esperar. Casi seguido volvió a decirme que a lo mejor tardaría un poco. Dudé un momento: tenía otras cosas que hacer, podía hacerlas y luego volver. Sin embargo, en el estado de consciencia en que me encontraba pensé: me quedo, he venido ahora por algo, no tengo prisa, tengo el coche bien aparcado y a donde voy a ir después … me esperan así que voy a quedarme a ver qué pasa y cómo pasa.

Estos días la ciudad está en fiestas y seguramente por ello había mucha menos gente tramitando documentaciones de todo tipo. El caso es que había tranquilidad, a mi lado solo estaba esa funcionaria amable y las personas que a su mesa llegaban, cada una con un documento para registrar y con una historia. Unos ya eran conocidos, otros nuevos y venían un poco sin saber, otra llegó un poco altanera…

Yo al lado, observaba sin más. Sin poner adjetivos y sorprendentemente casi en silencio mental. Entre persona y persona la funcionaria de al lado, entablaba conversación conmigo o yo con ella. Hasta hicimos unas risas.

La verdad yo estaba bien entretenida: delante de mi y detrás de la mesa 23 había un gran ventanal y desde mi posición tenía una vista estupenda y amplia.

En un momento dado miré el reloj del teléfono y ví que llevaba allí sentada, tan pancha, 40 minutos… sin ponerme nerviosa. Y en ese momento en que fui consciente, sentí una punzadita de rabia en el pecho y esa voz interna quiso empezar con su retaila: “jolín, 40 minutos, qué se creerán…” esas lindezas que esa vocecita (que no somos nosotros) nos dice al oído. Sin embargo, me dije: “no, esta vez no te vas a enfadar, vas a permitir que las cosas sucedan como tengan que suceder. Seguro que no es casualidad”. Y seguí esperando. Como a los 5 minutos, la funcionaria de al lado se levanta y dice: “voy a pedir a mi jefa que te revise la documentación porque me da de todo verte ahí esperando”.

Se levantó, fue a un despacho y me llamó. La persona que me atendió me trató como una reina y me solucionó la historia en un momento. Nos dio tiempo a hablar un ratito incluso.

Si en ese momento en que comenzó esa punzadita de rabia y juicios, yo hubiera recogido el guante de esa emoción que estaba naciendo y me hubiera puesto tonta en vez de decirme “¿esto es lo que toca ahora? ¡pues vamos a vivirlo!”… la funcionaria de al lado no hubiera re-sonado conmigo, no hubiera empatizado y desde luego no se hubiera levantado a hablar con su jefa para que me lo solucionara. Si hubiera hecho caso a la vocecita… todo se hubiera enfurruñado… nada que ver.   Sin embargo así, todo se había arreglado de forma sencilla, como por caída.

Es genial porque yo no lo había hecho con estrategia, simplemente me había permitido vivir ese rato aquí y ahora, sin juicios. Y sin prisa. Era allí donde estaba y no era casualidad. Fue la sincronía del “23” la que me dió el “aviso”: “eh, atenta”. Y esta vez escuché y permití. 

Es decir, es en la vida cotidiana donde ponemos en práctica nuestros dones y dotes. No se olviden, estamos todo el día ON. Y nada es porque sí… sino para algo. Qué tu lo sepas es una cuestión aunque la mayoría de las veces no lo sabemos ni nos permitimos saberlo y vivirlo pero…  lo que ocurre siempre tiene un sentido.

Gracias por la oportunidad de ver, de sentir que todo depende desde dónde te posiciones en lo que estás viviendo. Gracias.

Gracias por la oportunidad de sentir que en ese posicionarte a favor del movimiento natural de lo que estás viviendo, permites que se de al completo, permites que se vea toda la película. Y en virtud de ese posicionarte aquí y ahora el espacio y el tiempo se ahuecan, se expanden y entonces parece que tienes más tiempo, parece que haces muchas cosas en un rato aunque hayas estado 45 minutos esperando (tranquilamente y sin ninguna prisa)

Gracias por la oportunidad de sentir que depende de uno, que no depende de lo que encuentras sino cómo lo recibes tú.

Si tienes paciencia y esperas hasta el final de la obra, sin bucle emocional dentro, simplemente estando aquí y ahora, de la manera que creas conveniente… el tiempo y el espacio se abren y todo se da con facilidad.

Gracias por la oportunidad.

 

 

3 comentarios en “GRACIAS POR LA OPORTUNIDAD

  1. Buenos días, gracias por enseñarnos, Más Claro No Canta un Gallo, es una forma de decir cotidiano en mi pueblo, todo depende de mi, y mi quiere estar en consonancia con el universo.

  2. La narración real como la vida misma, hasta me he reido en carcajada!!!, yo tambien pase una situación muy parecida y me deje llevar, la actitud ante esas situaciones la pone uno mismo, es el teatro de la vida o le pones dulce o le pones amarg@-do.
    Muchas gracias por compartir!!!

  3. Me pasó muchas veces !!! Hace unos años ante situaciones similares escuchaba
    la vocecita!…y qué desastres provoqué! de qué manera gratuita herí a tantas personas…hasta que un día me llegó una lectura que me hizo detenerme y revisar ese actuar y bueno…hoy en día, aunque me quedan cosas a resolver y capas para quitar, el tema de la vocecita en las esperas o en situaciones inesperadas lo tengo bastante resuelto…y siento esa misma alegría que sentiste tú cuando todo sale armoniosamente!

Deja un comentario