BUEN VIAJE… SOLITA…

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Buen viaje, Solita… Siempre dispuesta para hacer un viaje ¿eh? 

Hace unos años ya (en el 2012, según he visto por la fecha de la entrada que comparto), uau qué velocidad de paso del tiempo, escribí una entradita como homenaje a una perrita muy conocida en esta casa y muy amada, la verdad.

La entrada era en homenaje a ella por ser un testimonio de lo que hace el agua de mar y como ella, sin “saber” ( de conocimiento, ja, ja… ella no lo necesita), sin haber leído, sin ser presionada… en cuanto llegaba al mar, se metía como si fuera a bebérselo todo – y algunas veces lo hacía, ja, ja – y como ella decidía cuando y cuando no y ya le podías decir.  Para mí siempre fue una confirmación de que había sido mentira lo que la oficialidad nos cuenta del agua de mar y que íbamos bien al beberla ahora: ella lucía siempre una vitalidad estupenda de vuelta de sus muchos viajes al mar.

Ayer, esa perrita – digo perrita por tamaño porque ya tenía 16 años y a tenor de lo que nos cuentan, cada año de un perro es como 7 nuestros… pues ella, ya era toda una señora perra –  ayer esa perrita, Sola, se fue feliz a triscar por los montes como bien le gustaba.

Enterramos su cuerpo con mucho amor debajo de un gran castaño que le dio la bienvenida con movimiento espectacular y tintineante  de sus hojas pero los 3 que la acompañábamos en ese comienzo de su viaje a otras instancias, sabíamos perfectamente que era solo su cuerpo el que estaría allí a los pies del gran castaño porque su espíritu ya volaba libre y feliz como ella siempre había sido y ahora ya podía estar aquí y allá, con nosotros y volando, con su compañero y buscando topillos… todo a la vez, si lo quería.

Fue un regalo que la gran luna de ayer nos acompañara en ese rato de integrar el cuerpo de  Solita a la tierra madre y un placer comprobar que, a la vuelta a casa, su cara – la de Solita – sonreía a través de la luna como diciéndonos: “Gracias, compañeritos, yo ya llegué. Gracias por traerme a donde tanto me gustaba correr y buscar de tó. Ahora me puedo meter hasta en los pozos donde me caía y tú  ( a su compañero del alma durante los 16 años de su vida) tenías tanto susto de que me quedara allí”.

Gracias Solita por tu compartirte siempre auténtica, siempre honesta y sin un solo arrenuncio.  Un gran honor haber sido partícipe a ratitos de tu vida y tu alegría que tan bien mostrabas moviendo tu rabo y entrando feliz en casa porque sabías que venías a vernos.

Un placer y un honor, gran señora perra.

Y gracias, a ustedes, viajeros de luz y a este medio que me  me brinda la maravillosa oportunidad de compartirme. 

Gracias, gracias, gracias 

Sola, la perrita testimonio

 

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