CARGA INÚTIL – UN REVELADOR CUENTO ZEN

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Esta mañana compartía en el face de este espacio nuestro compartido la nueva onda encantada por la que transitaremos estos días y es la de la Tormenta… que suena a tormento, cuidadín – ja, ja – con las palabras si no llegamos a su esencia. 

La tormenta – que simboliza la auto-generación – comienza hoy y viene seguidita de la de El Enlazador de Mundos que simboliza entre otras cosas “la muerte a lo viejo para renacer a lo nuevo” y que venimos de vivirla. ¡Qué sabia la vida que nos prepara primero para que tengamos los fundamentos listos a la hora de volar – que es esta que empezamos!

Personalmente, entre la luna llena tan poderosa que nos ha afectado nuestras “aguas-emociones” con tanta intensidad y la onda en la que transitábamos que nos favorecía en esa labor de morir simbólicamente a tanto pensamiento “viejo”, a tanta emoción “vieja” como llevamos cargada a nuestra espalda … han sido días ¡uff… cuando menos muy muy complejos! complejos sobre todo porque de la teoría a la práctica va un mundo ja, ja. 

Así que, viajeros de luz, esperemos que hayamos muerto simbólicamente a nuestro sistema antiguo de pensar – sentir y por ende hacer… porque de otra forma, la tormenta que empieza hoy… puede ser que la vivamos desde las emociones que no fueron limpiadas y esas no son sencillas de vivir. Es solo para saber en donde estamos y prepararnos. 

Esta mañana tomaba conciencia en un “instante mágico” de un gran saco de rencor que había llevado cargado durante – uff, un montón de tiempo -. Y digo mágico porque ese instante de toma de conciencia – “¡uau, era mentira que hubiera perdonado, está todo ahí!” – es lo que – y lo único – que te permite que brote el perdón, la compasión… hacía tí (¡por “tonta y bruta” contigo mismo!) y por ende lo que hará que el perdón se extienda al otro, a la carga conflictiva que cargabas… y te podrás sentir en paz. Es como si de repente esa toma de conciencia fuera la llave que entra en la cerradura (cerra – dura) y abriera por fin el sentir natural del corazón que se expande y te llena cálidamente. 

Y mira tú por donde esta mañana me llega un cuentito zen titulado precisamente “La carga inútil! a través del face de una amiga. Gracias Meritxell. ¡Es genial el cuento y es genial la sincronía!

Los cuentos tienen esa bendita particularidad de explicar, exponer con una metáfora y es precisamente esa metáfora afín a nuestro lenguaje simbólico la que puede encender la bombillita en nuestro ser. ¡Ah, era eso, claro ahora lo “veo-percibo-siento-comprendo-integro-reflejo!”. Ah era eso. Ya está.

Hágase la Luz, benditos viajeros de luz.

Gracias, gracias, gracias. 

Carga inútil

Genjug quiso aprender el arte de la espada para calmar el odio que guardaba en el alma en contra del asesino de su padre. Fue a buscar a Hugen para que lo enseñara.

costales

– Maestro – dijo Genjug-. Necesito urgentemente saber cómo usar una espada para vengar la muerte de mi padre, este odio no me deja en paz.
– Claro -dijo Hugen sin inmutarse-, pero necesito que me hagas un favor, debo llegar hasta la cima de aquella colina, podrías ayudarme a cargar esos costales, y cuando lleguemos, te prometo que te enseñaré.

Genjug, pensó que era lo justo y sin decir palabra tomó los costales pesados y ambos emprendieron el viaje. Aunque tuvo cierta inquietud por saber que contenían, no preguntó nada, porque imaginaba que lo más probable era que contuvieran algo muy importante para Hugen. Pero al llegar a la cima no aguantó más la curiosidad y ansioso preguntó: ¿Y los costales maestro, que contienen?

Hugen sin inmutarse otra vez, tomó los costales, los abrió y sacó de su interior montones de piedras que arrojó cuesta abajo diciendo: Ah, sólo piedras sin valor.

Al ver aquella escena Genjug gritó como loco:

– ¡Qué, he venido hasta aquí soportando este cansancio, cargando esos costales inútiles que sólo contienen piedras sin valor, y que aparte no sirven para nada. ¡Acaso está usted loco!

El maestro sin inmutarse por tercera vez, contestó:

– ¡Qué, has venido hasta mí, para aprender el arte de la espada cargando ese odio de venganza y ese rencor inútil que no sirve para nada. ¡Acaso estás loco!

En ese momento Genjug se iluminó y prefirió aprender…el arte del perdón.

Fuente: http://contarcuentos.com/2013/06/carga-inutil/

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