CALENDARIO ORACULAR: HEXAGRAMA 59 – HUAN – LA DISPERSIÓN, LA DISOLUCIÓN, LA BANDADA

Hexagrama 59 : Huan - La disolución, La dispersión

Arriba: Sun : Lo suave, El viento

Abajo: K´an: Lo abismal, El agua

En base a la tradición maya, hoy es guerrero. Y como esta mañana ya caí de bruces en él – y me dije y dije cuatro cositas, ninguna bonita, ja, ja – me puse a mirar en qué hexagrama estábamos transitando en base al Calendario Oracular (herramienta para auto-modelarse desarrollado en la Escuela Neijing de la mano y guía del doctor Padilla).

Seguro que les ha pasado muchas veces, que parece que han escrito algo para ustedes. Pues así me ha pasado a mí hace un ratito, cuando me puse a leer la descripción de este hexagrama por Carol K. Anthony.

En este hexagrama, el 59, Huan, La disolución, La dispersión (La bandada en el blog de Abate Sonderini) nos recuerdan la absoluta necesidad de dispersar lo que tanto nos altera física, emocional y espiritualmente. Como dispersar o diluir significará algo diferente para cada uno, les incluyo lo que la estudiosa del I Ching interpreta como tales:

La dispersión se refiere a la disolución de los sentimientos y los pensamientos que nos llevan a tomar un punto de vista rígido
Es importante dispersar o disolver la duda, los sentimientos lastimados o la ira, para volver a una actitud desestructurada, inocente e independiente. Una vez que nuestra independencia interior ha sido restablecida, los demás se relacionarán con nosotros de más sinceramente.

Y yo llevo un tiempo prudencial – a la baja – inmersa en esos sentires de muy baja frecuencia que hacen que todo se vaya haciendo oscuro y rígido. Es verdad que como afortunadamente una está a lo que está, pues antes o después llegan los recursos y la lucidez. Claro, la cara oculta es que te puedes llevar por delante de todo y a todos como un vendaval. Y después llega la culpa – que no interesa para nada porque esa vibración de culpa la sentimos por tantas cosas que se abre la caja de pandora de los sentires asociados a esa emoción invalidante. Nada recomendable.

Por eso, es fundamental utilizar los recursos, las herramientas, para que eso no pase… sino es necesario para el bien mayor: los vendavales de la naturaleza - los no programados – son necesarios para quitarse de en medio un montón de “ramas muertas”… pero no trae ninguna cuenta producir un vendaval a lo tonto, por dejarse llevar por una emoción que a lo mejor ni es tuya, o la sientes como reflejo hacia afuera de lo que hay dentro… que no tiene nada que ver con nadie y menos con los que están cerca aunque a una siempre le tiente el decir “yo no he sido, yo no he sido, es él o es ella… yo no tengo que ver”. Ja, ja.

Y claro que tengo que ver, soy la creadora ni más ni menos porque lo de afuera refleja a lo de dentro – ya sé, ya sé, muchas veces no se vé. Pues a mirar mejor. Así que monina, a mirar pa dentro. Monina porque lo estoy escribiendo en primera persona y soy mujer… pero monines varios, va para ellos y ellas.

En esta descripción del hexagrama que comparto, nos aportan además un ejercicio práctico – que tanto nos gustan a los mentales, ja, ja – para que podamos precisamente disolver o dispersar todos esos sentires y pensamientos que no nos dejan espacio para otra cosa, en un momento dado, en un conflicto dado.

¡Ay! si pueden – ya sé que cuando se está en medio del bucle no sale fácil – riánse. Si lo ven desde fuera, a otra persona… se reirían por la tontería. Pues eso, un poquito de suavidad con nosotros mismos. Sin la que, por cierto, no es viable la suavidad con nada o con nadie. No sale sino está dentro.

Para sentir esa suavidad, nos dicen, ayuda y abre nuevos caminos, imaginar como el suave viento se lleva – como en la imagen los pétalos – nuestros sentires de más baja frecuencia (los que sean) y nosotros nos vamos sintiendo liberados de ellos porque ya se fueron, no están. Las emociones son vibración, imagen, sentir… no es nada sólido… se van en un plis plas y vuelven de la misma manera si no estamos atentos.

Igualmente imaginar como esos sentires, esas ideas, pensamientos se van diluyendo en el agua – el disolvente universal por excelencia – hace que todo se des-estructure para conformarse de una nueva forma.

En esos sentires, pensamientos de baja vibración incluye la desesperanza que se siente cuando crees que algo o alguien no tiene solución. Y lo repite muchas veces en éste y en otros hexagramas. Parece que es una emoción bien corrosiva, esa de la duda, de la desesperanza que causan mis juicios sobre alguien, algo o una situación. Y seguro que lo hemos vivido ya así que a ello. Porque esa emoción va en contra de sentirse uno, de sentirse conectado a la Fuente, de confianza en la Vida, vaya. Así que o una cosa o la otra y la segunda es impensable cuando sientes la primera.

En medicina china contamos con un resonador, Renovar lo Retenido (la estancia 7 de la vía de luz del riñón), que nos faculta en esa labor de disolver, dispersar. Se lleva lo retenido y deja espacio a la renovación. Pensar que se va a dar la renovación con los mismos mimbres es tarea en balde.

Así pues, se ponen sentaditos y ponen su dedo pulgar sobre el resonador – la imagen les aclarará dónde, cuando dice 2 cun háganse a la idea de 3 deditos suyos, índice, medio y anular -  

Inspiran y no hacen nada, echan el aire y pulsan sobre el resonador repitiendo el nombre: Renovar lo Retenido. Ya me contarán los resultados, siempre son mágicos – claro, si se hace, ja, ja... con la debida perseverancia pues lo retenido puede ser… Y de perseverancia, además, trata este hexagrama que llegará hasta la próxima luna llena en octubre.

Así pues, de nuevo, tiempo de re. Esta vez, además con la ayuda y de la mano del suave viento y el agua que todo lo purifica. Todo un regalo.

Les comparto solamente la parte global de la explicación sobre el hexagrama pero hay mucho más en la explicación de las líneas. Busquen el libro (Guía del I Ching. Carol K. Anthony), puede ser uno de cabecera.  Muy aclarador para una servidora. Estoy segura que así será para muchos de ustedes también.

Les recuerdo, además, que otra forma de sintonizarnos con la energía que emana el hexagrama y que nos ayudará en la tarea, es hacer el qigong del hexagrama, dibujar el hexagrama en el aire, danzarlo, visualizarlo – ahora ya sabiendo lo que dice y lo que nos provee -, pintarlo…

También les comparto una entrada del blog Abate Soderini que da otra visión pues el título que propone es el de La bandada.

Su entrada incluye un vídeo precioso que ilustra a la perfección lo que “la bandada” significa a nivel de sincronicidad de movimientos. Esa energía, vibración… que hace que toda la bandada se mueva al unísono no se daría si las aves integrantes estuvieran en los devaneos mentales (ja, ja) que a nosotros nos ocupan el lugar donde se darían señales, casualidades, sincronías… que nos abren el auténtico camino y nos acompañan en un caminar acompasado con mi ser auténtico, con los otros y con la Fuente.

Sin devaneos mentales de ese tipo… podríamos desarrollar los mismos movimientos en sincronía con todo y todos, los de nuestro fluir vital.  Es un buen objetivo para empezar ya este finde ¿no? Con calma, suavidad y perseverancia. ¡Qué lujo de finde!

Viajeros de luz, un gran honor esta oportunidad de compartir y compartirnos.

Gracias, gracias, gracias.

Y a continuación la explicación de Carol K. Anthony sobre este hexagrama 59: Huan, La disolución, La dispersión. 

 

La dispersión se refiere a la disolución de los sentimientos y los pensamientos que nos llevan a tomar un punto de vista rígido, tales como “nunca volveré a hacer esto” “no volveré a hablar con…”… tales pensamientos llevan a que condenemos a la gente como imposible y como incapaces de cambiar.

Tenemos este tipo de pensamientos cuando nos abrimos a otros, sólo para encontrar que no son tan receptivos como habíamos anticipado. Es importante dispersar o disolver la duda, los sentimientos lastimados o la ira, para volver a una actitud desestructurada, inocente e independiente. Una vez que nuestra independencia interior ha sido restablecida, los demás se relacionarán con nosotros de más sinceramente.

La dispersión, como imagen, describe una técnica para liberarnos de las garras de las emociones. Esta técnica supone deshacerse de los sentimientos, dejándolos llevar por el viento (sun), o ser lavados por el agua (k´an), el agua activa y persistente que está asociada con el esfuerzo. A través del esfuerzo de la voluntad acumulamos la fortaleza necesaria para abandonar todos los sentimientos y los pensamientos negativos.

Sun también está asociado con la suavidad, como en las brisas delicadas. Dispersamos el egoísmo a través de la suavidad, y no con la brusquedad. Somos suaves con nosotros mismos, a pesar de nuestros errores, y somos suaves con quienes sufren las presiones del orgullo, el enajenamiento y los sentimientos de inferioridad (cuanto más culpable se siente la gente, más rígido y sensible se vuelve su sentido del orgullo). La suave perseverancia disuelve la dureza y la rigidez defensiva que creas estas presiones.

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También tenemos que dispersar los sentimientos de desesperanza que nos llevan a romper nuestros lazos con los demás. Es importante dispersar lo inferior, ya sea la duda, el miedo de continuar nuestro camino, la ira, la tentación de llegar a la indiferencia, o aquellos conflictos interiores que nos dicen: “¿Por qué tienen que ser las cosas así?” Esto incluye todas las reacciones emocionales y frustraciones relacionadas con nuestras propias deficiencias o las de los demás.

Esta línea también se refiere a las ideas fijas a cerca de tener que hacer algo. Cuando nos sentimos bajo presión quiere decir que estamos emocionalmente involucrados. Necesitamos dar un paso atrás, despegarnos y dejar que una nueva percepción se abra camino.

Al darnos cuenta de que hemos cometido tales errores, en lugar de caer en la desesperación, debemos adherirnos firmemente a lo correcto y esperar. Con esta actitud, el daño se corregirá y la tensión se aliviará sin dejar efectos posteriores.

La dispersión también se refiere a dispersar nuestro apego a ciertos puntos de discusión y a nuestra resistencia infantil a cómo funcionan las cosas. Sólo resistimos porque malentendemos, o entendemos parcialmente. Al abandonar nuestra resistencia, hacemos posible que emerja un entendimiento completo; hasta entonces, nos ayuda el confiar en que el sabio sabe cómo hacer que las cosas funcionen, tanto lo imposible como lo improbable. Una vez que aceptamos esta posibilidad, el sabio es libre de presentar lo “imposible” y lo “improbable”. La aceptación también hace posible que emerja una mayor percepción del problem

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