CALENDARIO ORACULAR: HEXAGRAMA 44: KOU : IR AL ENCUENTRO

Hoy publicaba en el Face de El lamento no viene a cuento una entradita a propósito de la onda encantada por la que transitamos, precisamente la Semilla. Y como si queremos tomates no podremos sembrar semillas de lechuga ... es un tiempo de atención a eso que continuamente estamos sembrando... aunque no nos demos cuenta.

Y después de ello, me pongo a mirar qué hexagrama nos toca en el calendario oracular desde la última luna llena - una servidora estaba entre la montaña y el mar así que la luna llena fue un espectáculo de belleza - y precisamente nos habla, entre otras cosas, de estar muy atentos a esos pensamientos que después se convierten en emociones.... que en principio no tienen mayor fuerza pero que en cuanto le damos "bola".... se hacen una bola - nunca mejor dicho - que nos puede arrollar y despistar de nuestro camino, ese en el que ya creíamos estar.

Ja, ja... cuanto más ufanos nos sentimos por algo... antes llega el "ego" con sus rebajitas y nos pone un pensamiento, una emoción que consideramos de poco peligro... sin darnos cuenta que una gota puede resquebrajar una pared.

Es un tiempo de interior, de no "entretenerse" con frecuencias vibratorias bajas que resuenan enseguida con las propias de ese calibre y nos hacen entrar en un cuadro de emociones todas poco favorables a la creación, a la sintonía con Todo.

En la guía del I Ching de Carol K. Anthony podemos leer en la primera línea:El poder del ego acrecienta ciertas emociones como el miedo, la vanidad, el deseo, el entusiasmo, la enajenación, la ira, la impaciencia, la agitaciónn, la insatisfacción, la ansiedad, la duda y la indignación justificada

Así que tenemos unas cuantas emociones "alarma" para darnos cuenta de cómo está nuestro terreno interior de preparado para "sembrar semillas de consciencia". Si hay mucho de ellas... en algún cruce nos confundimos de camino.

Así que a cualquier viso de "exceso" - y esas emociones lo son - toca parar y re-visar. Los taurinos decían que una faena se daba en 3 tiempos: parar - templar y mandar. Pues aquí igual: primero paramos: ¿qué estoy sintiendo? ¿desde dónde siento lo que siento? .... y así vamos templando ese caldito en el que nos habíamos metido.

La explicación que nos brinda la guía de Carol K. Anthony nos da pistas, remedios y recursos para ese tiempo de parar y templar... claro que todo pasa por querer volver al camino del medio, a la humildad, a la modestia, a la compasión y a estar muy muy atentos a no caer en las redes de pensamientos y emociones de juicio, de valoración (que siempre son halagadores porque contienen la idea de que yo lo hago mejor, yo no soy así ... Cada uno tiene un proceso y a tí te toca el tuyo. Mira el suyo para ver si algo de lo suyo te toca y sino... continúa a lo tuyo.

 

Como sugerimos en otras ocasiones, y doy testimonio de su eficacia, podemos atraer e impregnarnos de la energía del hexagrama, así como del ideograma del nombre en chino... bien dibujándolo, bien visualizándolo, bien haciendo el qigong de uno u otro, bien danzándolo... Las 6 líneas enteras serían el Principio Creativo por antonomasia. Cuando aparece esa línea partida abajo, nos está indicando que algo "oscuro" puede entrar, puede penetrar esa Fortaleza. 

Cuando lo dibujamos, cuando hacemos el qigong con intención..., es como que se nos aportan recursos para lidiar con ello y eso no tiene precio para mentales como muchos de nosotros, ja, ja. 

Buscando las imágenes para esta entrada, he encontrado un blog donde hacen meditaciones sobre el I Ching y sus hexagramas con imágenes que ilustran la idea del hexagrama. Un gusto poder compartirlo. 

Imagen en I Ching meditations

Así que viajeros de luz, ya sabemos... ¡a aplicarlo! 

Y a continuación... la explicación de Carol K. Anthony. 

Ch´ien: Lo Creativo.
Sun: Lo suave, el Viento

No responder a la seducción, especialmente a la seducción del poder

A un cierto nivel, "ir al encuentro" quiere decir tener una mente abierta, ser pacientes y tolerantes frente a lo que se nos aproxima.
El camino del sabio del I Ching es el de tener una mente abierta, paciente y tolerante frente a a lo que le consultamos. Pero, como menciona el hexagrama, sólo se intenta "ir hasta medio camino" o sólo ir hasta una distancia determinada. Cuando cualquier persona, situación o idea requiere que sacrifiquemos nuestra naturaleza superior o que comprometamos nuestra dignidad interior, entonces eso sería ir demasiado lejos. No se pretende que traspasemos los límites de la dignidad y el comportamiento correcto.

El comentario denota que "el hombre vulgar se encumbra únicamente porque el hombre superior lo considera inofensivo y le otorga poder". Lo cual quiere decir que permitimos las malas ideas y situaciones mediante el rechazo de las advertencias, a ráfagas, de la intuición. Es como si recorriésemos la mitad del camino para salir a su encuentro.

Al abordar una situación o una idea, debemos preguntarnos si el implicarnos en ella nos hará traspasar los límites del comportamiento correcto. Definitivamente, no debemos entretenernos en ninguna idea o implicarnos en ninguna situación que contenga factores de seducción.

Recibir este hexagrama, muchas veces indica que fomentamos ideas que son incorrectas, seductoras o halagadoras.
Lo fácil, lo seductor o lo halagador está descrito como "una descarada muchacha que se entrega con ligereza, arrebatando de este modo para sí el dominio de la situación". Ya se trate de una persona, una situación o una idea, halagadora o reconfortante, al llegar de una forma descarada y fácil debería de ser una advertencia suficiente como para mantenernos firmes en nuestras líneas directrices internas acerca de lo que es correcto y esencial.

El principio oscuro, tras haber sido eliminado, subrepticia e inesperadamente vuelve a imponerse desde dentro y desde abajo. Justo cuando habíamos conseguido desapegarnos, nuevas quejas internas renacen de forma sútil, aparentemente de forma inocente.

Una vez que las escuchamos nos sentimos insatisfechos; entonces se presenta la tentadora solución como una persona, idea o como un objetivo deseable. Aunque la tentación pueda parecer suficientemente inofensiva, una vez que la consideremos seriamente, se apoderará de nosotros por completo y se interpondrá con fuerza. Todo esto sucede porque al escucharla, o al ir a encontrarse a mitad de camino, permitimos que el ego gane poder.

Una situación similar se presenta cuando percibimos que lo inferior de los demás viene a nuestro encuentro, tratando de manipularnos o desequilibrarnos. Para responder a los inferiores de los demás, primero tenemos que reconocer la tendencia de nuestros inferiores de ir al encuentro de los otros a medio camino.


Observar el mal en los demás invariablemente despierta nuestro ego, que nos incita a hacer pagar insulto con insulto y golpe con golpe (con toda seguridad piensa que porque ha tenido que aceptar disciplina, los demás también tienen que ser castigados y limitados). Una vez que permitimos que nuestro ego sea brusco e intolerante, desarrolla un poder diabólico.

Para disminuir ese poder necesitamos volver a ser humildes. Lo cual puede requerir que recordemos cómo se nos ayudó a superar algunas de nuestras debilidades. Es posible que necesitemos traer a la memoria el poder que nuestros temores y falsas ideas han tenido sobre nosotros y nuestra dificultad para liberarnos de ellos, porque estos son los mismos temores y falsas ideas que despiertan el mal que observamos en los demás.

Todas las líneas mutantes del hexagrama tienen que ver con mantener nuestro ego desarmado en presencia de los egos de los demás o de sus indisciplinados inferiores.

Cuando los demás son falsos, no debemos echarnos a perder con respuestas de ira y frustración por las cuales perdemos nuestra independencia interior. Ni debemos tratar de resolver nuestros problemas mediante el conflicto y la lucha, o por medio del galanteo o la seducción.

En todo caso, debemos permitir que se muestre el camino por el cual los problemas se pueden resolver de forma natural. Esto llega a ser posible cuando concedemos espacio a los demás y cuando mantenemos nuestra independencia interior y nuestra dignidad.


Para controlar nuestro ego y nuestros inferiores, es esencial que no los alimentemos escuchando sus quejas. Otorgamos poder a los malos pensamientos cuando los consideramos seriamente. Para dejar de escucharlos, una vez que ya lo hemos hecho son necesarias la persistencia y la firmeza. Es más fácil detenernos al principio; cuanto más los contemplamos, tanto más nos convencen de su punto de vista.

Cuando el mal se muestra en los demás, debemos vigilar y hacer refrenar nuestra reacción de inmediato, así no somos condescendientes con lo que hacen, ni reaccionamos de forma belicosa: entregamos el asunto al Cosmos y nos adherimos a un punto de vista moderado y justo para cada cosa que suceda.

Para controlar a nuestros inferiores, es necesario reconocer nuestro estado emocional.

¿Estamos impacientes, enfadados, frustrados? ¿Deseamos algo? ¿Estamos pensando lo que otros hicieron de malo, o estamos pensando el considerarlos como imposibles?

Estas voces del ego hacen peligrar la perseverancia; si no las controlamos pronto destruirán la independencia interna que tiene el verdadero poder de vencer el mal.

Para controlar los inferiores de los demás, los toleramos para que continúe existiendo la oportunidad de un buen influjo. Al mismo tiempo, no atendemos ni prestamos atención a sus exigencias; ni explicamos ni defendemos nuestra posición.

Hacer confidencias acerca de nuestra forma de vida a alguien que no es receptivo es desperdiciarnos.

También tenemos en cuenta que no podemos vencer al mal. Sólo podemos aminorarlo con la modestia (siendo concienzudamente correctos), reservados y con el poder de la verdad interior. Debemos reconocer el mal y no debemos permitir que nos atraiga a su vórtice.

Tenemos éxito en la batalla cuando, a pesar de todo, mantenemos o recobramos nuestra compasión por aquellos que se equivocan.

Recordamos que yerran porque mal-entienden la verdad de la vida, lo cual nos liberará de la fuerza oscura.

 

Añado el comentario de la primera línea porque me parece relevante para nuestro hacer cotidiano que viene a ser lo más importante, porque de nada nos sirve ir a cursos, escuchar conferencias... si luego en el día a día...vamos como "a uvas" permitiendo que las reacciones de baja vibración salgan a la luz cuando les da la gana. 



Primera línea: Hay que detenerlo con un freno de bronce. También un cerdo flaco tiene propensión a embravecerse y hacer estragos.

Nuestro ego empieza con una voz lastimera, débil, autocompasiva; una vez que lo escuchamos, de súbito, gana poder vociferando, desvariando y exigiendo acción. Es más fácil controlarlo al principio.

"El freno de bronce" se refiere a la severidad al poner en acción la fuerza de voluntad necesaria para controlarlo.

El poder del ego acrecienta ciertas emociones como el miedo, la vanidad, el deseo, el entusiasmo, la enajenación, la ira, la impaciencia, la agitaciónn, la insatisfacción, la ansiedad, la duda y la indignación justificada.

Estas emociones actúan en detrimento de nuestros buenos sirvientes: el poder de la voluntad, la dedicación al bien y nuestra inclinación hacia la moderación y la justicia.

Las emociones negativas se muestran primero como un vago estado de ánimo o una mínima turbulencia en el lago luminoso. Solo cuando empiezan a ponerse de manifiesto podemos ganar poder sobre ellos, por eso se nos aconseja controlar su avance constantemente.

(En la primera línea del hexagrama 30, Lo Adherente, se nos aconseja tratar con los primeros pensamientos que tenemos al despertar, porque son los pensamientos que controlan el resto del día).

 

Explicación de Carol K. Anthony en su libro "Guía del I Ching. 

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