¡A VOLAR! ONDA ENCANTADA DEL ÁGUILA AZUL

Buenos días, viajeros de luz

Los días se pasan en un plis-plas y ya estamos en el tercer día de la Onda Encantada del Aguila, una de mis favoritas por la visión que te favorece lograr: una visión desde arriba, desde el vuelo libre, desde la certeza de conocer las corrientes de aire que me llevarán en mi planeo sin esfuerzo (ja, ja, no se crean eso de que para conseguir algo necesitamos ponerle mucho esfuerzo… las culturas iniciáticas ni siquiera conocían esa palabra como vimos en la entrada anterior en palabras del mago José Luis Parise).

Si pasaron el día de ayer – que era guerrero –  sin entrar en guerras ajenas (y ajenas son casi todas porque las guerras las empieza el Yo que está formado de los Desde dóndes de otros: cultura, paradigmas, familia, ancestros…) ya vamos bien, eso querrá decir que la visión que el águila nos proporcionó, una visión amplia y con ganas de ampliarse, nos ha mantenido en nuestro vuelo libre y sin meternos en terreno de nadie.

A lo largo de la onda del águila tendremos oportunidades mil de vernos desde arriba, de ver nuestro actuar desde otra posición más elevada… ¡es muy gracioso ver desde arriba nuestras pequeñeces!  El águila, por otra parte, y esto es experiencial más que de conocer, nos ofrece la visión del conjunto de  las historias, es como que durante estos días nos enteramos o tomamos conciencia del principio y el final de algo que hemos vivido y no lo habíamos culminado. Y como en el tercer día, hoy, pasaremos por el kin de la Tierra, nos brindará además evidencias de sincronías, de sagradas casualidades.

Esta onda es tiempo de retiros, de darte ocasiones de estar contigo presente sin nada más, sin teléfonos, tareas… Ya sé que el Yo se encarga de recordarnos que no tenemos tiempo o dinero o los dos para hacer un retiro de varios días ¿les pasa?… Ja, ja… pues les diré que tampoco hay excusa para ello pues nadie nos ha dicho que los retiros tienen que ser de X días así que podemos organizarnos perfectamente para retirarnos con nosotros mismos 30 minutos al día o el tiempo que consideremos. A la biología le gusta la constancia más que la cantidad, es decir que si me dedico, me regalo, media horita para estar conmigo, respirar, sentirme, revisar, visualizar creativamente…cada día tendré más ganas de que llegue ese tiempo porque durante él me llegarán mensajes de otras instancias que allanarán el camino, que abrirán otras puertas, que me aportarán lucidez para mis decisiones, que me darán brillo a mis alas…  ¡Uau! ¿te lo vas a perder? No creo. El regalo es tan grande que perdérselo es cosa de “pendejos” que luego se quejarán (y ya sabemos que El Lamento no viene a cuento, ja,ja)

Les comparto como siempre la explicación que ofrecen en Ondaencantada.com y les animo a practicar la atención a cada momento que les hará sentirse presentes. Desde ese “desde dónde”, el estar atentos, las alas se abren solas y vuelas sin tener que ocuparte de cómo.

Gracias por compartir el camino. Gracias. Un placer y un honor. 

¡Gozoso vuelo!

ONDA ENCANTADA DEL AGUILA AZUL

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