LOS TRANCES “INVOLUNTARIOS” PROPIOS Y SUS RESULTADOS MÁGICOS

Es genial. Llevo días inmersa en una especie de hipnosis como las que hacemos en una consulta de Bio. Hipnosis que no siempre se dan en consulta pues a veces somos tan mentales que nos es muy complicado entrar. Sin embargo, en mi intimidad, allí estaba la Yo de ahora, la yo de 11 años, mi padre… y todo mi cuerpo como bullente, como burbujeante. 

Todo empezó el martes 12, que hubiera sido el cumple de mi padre. Sincrónicamente – no por casualidad aunque no fue buscado como tal, como suele ocurrir – había empezado ese mismo día el curso de transgeneracional de Saúl Pérez. Bendito sea, no se puede imaginar él todo lo que han traido sus vídeos… aunque lo sabrá porque se lo diré, ja, ja. 

A mediodía, después de comer, el Finder se retiró un momento y me quedé sola con el cafecito. Sin querer – sin buscarlo voluntariamente, quiero decir – comencé a hablar con papá, con cariño, con emoción. En un momento, me pregunté a mi misma – aunque ya lo sabía – qué había pasado para que durante tantos años en mi adolescencia y juventud no pudiera aguantarle. Y apareció aquella escena en que a mis 11 años, él me había llamado algo que nunca le perdoné porque me había encontrado con un chico – mi “chico” en esos días – ¡en casa!.

Allí estaba la escena y yo veía a la niña de 11 años, rabiosa y a la vez muy muy triste. La yo de ahora le quiso explicar a la yo de entonces que  las cosas cambiaron mucho después y que incluso le había amado con ternura mucho después. Y de repente oí a la niña decir: “¿y cómo fue eso si ahora le odio?” Me quedé parada al escuchar su voz. Esa respuesta de la niña me daba la pista de que estaba bien dentro en la hipnosis.

Y así me ví – nos ví –  en una conversación entre la niña “yo de entonces” y la “yo de ahora” que se amplió al papá de entonces.  ¡Uau! Yo, sentada a la mesa, era como la observadora de ese trio y a la vez la que daba alguna sugerencia o instrucción para salir de los enroques que  se fueron dando en la conversación! A ratos parecía que se iba a disolver mi odio de niña y su “no entender” de entonces y después, alguno de los dos volvía a “pero ¿cómo pudiste?”. A pesar de esos enroques, la “yo sentada” estaba emocionada, como si millones de burbujas, tantas como células, estuvieran enamoradas. Veía que la situación se había encasquillado porque los dos querían tener razón, su  razón y se echaban en cara mutuamente el sufrimiento vivido y que tanto duró. Por los ojos de la “yo sentada” brotaban lágrimas calentitas que no quería cortar. Era como por fin llorar la rabia y la infinita tristeza tantos años contenida aunque después se ocultó en rebeldías, en demostraciones, en …. alharacas con mucho ruido y menos nueces. 

Afortunadamente – ahora lo digo, en ese momento no lo pensé igual – el Finder volvió y salí del trance poco a poco. La imagen se quedó congelada en ese “no salir de sus razones”. Quería seguir pero… la tarde estaba destinada a otros menesteres y la dejé ahí, congelada. El burbujeo emocionado de mis células siguió todo el día y aunque en ocasiones que estuve a solas – unos minutos, ja, ja… porque el día se ve que era de estar con gente – y quise retomar la escena, veía y sentía que no tenía herramientas para desbloquearla. 

Dormí genial ¡umm, qué rico cuando duermes tan bien!. Cuando me desperté quise traer la escena… pero ya ví que el “querer” no tiene nada que ver.  Por eso en las consultas a veces no se dan los resultados “queridos”. Intenté desde mi yo de ahora enviar luz a los dos – con la intención de que los dos se amaran y por fin… (mis expectativas, claro). Nada. Los dos seguían congelados. . Y lo dejé estar. Sentí que todo estaba bien. Ya se daría si tenía que darse. 

Y antes de comer, fregando unos cacharros – que es mi meditación preferida – de repente sentí el disolverse el nudo: me oí decir: “pero bueno, si la que tengo que sentir amor soy solo yo”. Y me sentí feliz y ví a la “yo niña” saltar de alegría, como si me hubiera oído. Que lo había hecho, ja, ja. 

Mientras que seguía con los cacharros, a la vez, por dentro, todo se iba derritiendo, la niña de 11 años me preguntaba cómo había sido después, le conté y le conté con qué ternura le hablaba y trataba muchos años después. Y sentía que a la niña se le iba quitando el velo de la rabia y la tristeza que la sustentaba. ¡Uau! El Finder estaba a mi lado cocinando y yo con todo esa algarabia por dentro.

Ya no importaba que en aquella escena hubiera lo que hubo. Lo que sentía la “yo niña” era una infinita comprensión y amor que le brotaba a raudales. Y la yo de ahora, fregando, lloraba e-mocionada. 

Desde ese día, antes de ayer nada más, ha habido más trances involuntarios que están sacudiendo el polvo de las oscuridades internas. Feliz de vivirlos y muy feliz de compartirlo. 

Como el Universo, cuando se pone se pone, ayer por la noche vimos una peli fantástica. Ahora les cuento pero primero les pongo en antecedentes. Todos esos trances han desatado nudos y disuelto nieblas que me tienen en una actividad frenética, ja, ja. e Anteayer recordé una herramienta para crear imágenes que había visto en un taller pero que no había practicado en absoluto. Acababa de hablar con el ángel que está detrás de la gestión tecnológica de este espacio y le había preguntado sobre cómo hacer una imagen que quería. Y me había explicado pero yo no lo veía claro, para una de letras como yo, ja, ja, todo eso de las capas, de … le desborda. Total que terminamos la conversación y me viene a la cabeza esa el nombre de esa herramienta que habíamos visto en un taller. Entro en la página y veo que aquello es mucho más fácil, me pongo a trastear un poco y como estaba un poco cansada de tanta conversación, actividad… lo dejé. Pensé, “mañana me pongo a ello”. Mañana fue ayer. 

La imagen que comparto es una de las pruebas que hice, estoy alucinada porque elegí la imagen pero el texto fue algo involuntario, tenía que borrar el que había y poner el mío. Me puse a escribir y salió así. Personalmente me encantó. Era como la imagen que reflejaba lo que había estado viviendo tan intensamente por dentro, como si de un teatrillo se tratara, sintiendo esa conexión como nunca me había sucedido en ninguna consulta. Así, como por arte de magia. ¡Uau!

Y mientras que yo mandaba la imagen a algunas amigas para que me dieran el feedback, me dice el Finder que tiene una peli que se le ha abierto por casualidad – ja, ja – y que parece interesante. ¡I tant! como dicen los catalanes. Hay ratos que hubiera dado unas collejas a uno de los protagonistas, ja, ja.  Como lo sentí como un exceso, antes de dormir me pregunté qué había ahí detrás y flipé, ja, ja. La información llega con una facilidad que me tiene vibrante. 

La empecé a ver ya empezada y medio ausente porque seguía con los mensajes sobre las imágenes creadas. Y cuando me quise dar cuenta ya había pasado un ratito con su información claro. La peli es como si un especialista en bio y transgeneracional hubiera querido ilustrar la importancia de las vivencias de la mamá, la nutrición expansiva o amedrantadora que suponía para el bebé. 

Y aquí la tienen. Que la disfruten, queridos viajeros de luz. Hay una conversación entre dos de los protagonistas en el minuto 37 que explica muy bien como los programas, los patrones, nos condicionan nuestra lucidez sin que nosotros seamos conscientes de nuestra percepción condicionada por ellos. Aclaro que el papá de la protagonista abandona a ésta y a la mamá muy pronto. 

Gracias, gracias infinitas. 

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Y aquí les comparto la transcripción de esa escena del minuto 37: 

– me asustas Kevin, para ti todo es muy fácil como si fuera una especie de sueño, no ere muy realista”

– ¿A qué te refieres?

– Por ejemplo, a que vamos a ser padres, Kevin. ¿Estás preparado?

– yo nací preparado. 

– ¡Has comprado una casa!

– No la he comprado, solo he hecho una oferta. Tenemos 7 días para retirarla, es una sorpresa. 

– Bien, bien, así que hoy quieres comprar una casa, y ¿mañana qué? ¿Te vas a quedar con nosotros? 

– No soy tu padre, Elizabeth. 

 No he dicho eso

– Si lo has dicho. Siempre me lo recuerdas. Oye, siento que te abandonara ¿de acuerdo? Pero eso no me convierte en un mal padre ni hará que nuestro futuro fracase, tienes que relajarte. Tus padres no somos nosotros, ¿por qué tienes que vivir aquí, por qué no puedes disfrutar de la vida, a qué tienes miedo? 

– A la contaminación, la pobreza, la guerra, el hambre, la pestilencia. Afróntalo Kevin, el mundo está jodido del todo. 

– ¿tienes que tener miedo siempre?

– No digas eso más

– Entonces, no seas ridícula. No es un mundo perfecto, lo sabemos. Depende de cómo se mire, para mí es fantástico. 

– Estás ciego

– Pues es mejor que ser paranoico y neurótico 

– Yo actúo según mi edad

– ¿Qué edad tienes? ¿ya estás muerta? 

2 comentarios en “LOS TRANCES “INVOLUNTARIOS” PROPIOS Y SUS RESULTADOS MÁGICOS

    • Gracias Saúl, un placer. Fue una semana bien intensa… ja, ja… y no te digo estas que vienen inmersos en esas preguntas mágicas que nos haces en el curso.

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