YOUR WORDS… YOUR WORLD: ELIJO en lugar de TENGO QUE, DEBO…

Buenos días, viajeros de luz

¡Estoy tan emocionada! He comentado en las últimas entradas que estoy inmersa en dos cursos que tienen una intención profundamente transformadora: uno con Claudia Delgado y otro con Saúl Pérez. Y ambos dos, con sus tareas, sus reflexiones… toman una gran cantidad del tiempo de reloj de cada día aunque para mí son actividades profundamente inspiradoras porque de ellas, de esas semillas florecerán los frutos que soy yo, mi vida, mi creación, mis relaciones… ¡Todo un regalo!  Ayer, el finder y una servidora,  nos dimos el gusto, el regalo, el placer de ir a recorrer casi la provincia – ja, ja – para ver cómo el agua ha vuelto al campo. 

Llevábamos más de un año sin lluvia de verdad, quiero decir sin lluvia abundante. Sí, caía una tormenta… pero nada más. Y desde mayo pasado que empezó el calor sofocante hasta prácticamente el invierno fue calor, calor, calor … que la poca agua que había en ríos, en charcas… la iba desecando. Para mí ir a la sierra de Salamanca es siempre un placer y me encanta el camino hasta ella pues pasamos por terrenos de dehesa que en esta provincia se cuidan mucho pero durante este último año casi ni quería mirar. Si conducía, me limitaba a mirar para adelante pues mirar a los lados era ir encogiéndome el estómago, ver todos los riachuelos sin agua, todas las charcas secas… Cuando llegas a la sierra casi no se nota porque la vegetación es tan frondosa, es tan verde que de no saberlo, podrías pensar que todo estaba bien, sin embargo el camino era desolador.

Y eso que en mí sentía la certeza de que llovería, de que los riachuelos volverían a correr pero mirabas al cielo y parecía que llover no estaba en la agenda. 

Hace dos semanas empezó a llover, a nevar… y era gracioso porque oías a la gente decir: “uy, pero mucho tiene que llover para llenar los pantanos, para que vuelvan a correr los ríos cómo lo hacían…” “uy, pero no ha llovido lo suficiente”. ja, ja, ayer oí a varias personas decir que por favor, que ya no llueva más. Somos así de volubles. 

El viaje de reconocimiento de ayer fue emocionante, fue una re-conexión con la abundancia natural, la que es. Nada más salir de la ciudad ya la ves, ya sientes esa abundancia que arquetípicamente representa el agua y mi corazón se fue expandiendo y emocionada iba diciendo: “Ala, mira, uau… ” ja, ja… como ven un vocabulario extenso pero es que iba de sorpresa en sorpresa. Veíamos a las vacas y nos imaginábamos su emoción, su alegría por ese agua bendita que correo por todos lados y ha vuelto hacer correr con ganas, con pasión, riachuelos que se desbordan y se desparraman por prados, valles… Ríos que pasabas andando hasta hace 2 semanas y que ahora vuelven a fluir abundantes e incluso ruidosos en algunos casos. 

Sin duda es una buena práctica para volver a conectar con la abundancia que nos habita y nos posibilita la vida. Ahora mismo, escribiendo esto, siento el mismo burbujeo que ayer vivía a cada paso, a cada mirada a un lado y a otro. Feliz. 

Y siento que no es casualidad que precisamente ahora que estoy inmersa en cursos para crear una nueva yo, para volver a la abundancia que somos en esencia… la naturaleza replique en ese sentir de abundancia con un elemento que la representa como nada: el agua. 

Ja, ja… nada de esto estaba planeado para esta entrada pero no quería dejar de expresar mi alegría, mi emoción, mi gratitud. 

Y ¿qué había pensado para hoy? Pues nada más y nada menos que un recuerdo sobre la importancia que nuestro lenguaje tiene en nuestro ser, en nuestro ADN que dicen ahora los científicos más luminosos. La importancia de decir una cosa en lugar de otra para que nuestro inconsciente se sienta a salvo y no empiece a buscar soluciones a un stress que “supone” en base a nuestro lenguaje que se plasma en nuestras emociones y por tanto en nuestras células. 

Con Claudia he aprendido la diferencia que hace decir “elijo hacer esto” en lugar de “tengo que hacer esto”. Pruébenlo. No tiene nada que ver. 

Si yo digo “tengo que hacer esto o lo otro” mi ser entiende que es una obligación y las obligaciones no nos gustan … nada, así que por dentro se siente como una contracción, como que el ser se retrae. Cuando alguien nos decía de pequeños: tienes que ir, tienes que hacer… muchas veces nos salía “no quiero” ¿recuerdan? Pues de mayores nos pasa igual solo que ahora quien dice “no quiero” es nuestro inconsciente la mayoría de las veces porque no nos permitimos decir que no y porque nos hemos construido una vida en base a esas “obligaciones” que nos decimos a cada rato y que muchas veces son tonterías como “tengo que ir a buscar el pan” que para nada es una obligación como tal, pero con ese lenguaje el cuerpo lo siente igual de obligatorio. Y es que mi inconsciente me escucha aunque yo no lo haga. 

En una de las prácticas de la formación de Bio con Enric hicimos una actividad al respecto: una persona subía al escenario y le ponían una cámara delante que retransmitía todos sus gestos en las pantallas grandes para que todos pudiéramos ver bien los cambios que se dieran.  La persona cerraba los ojos e iba escuchando diferentes frases que la profe le iba diciendo. Todas eran del tipo “tienes que” “debes” “deberías haber…” “tendrías que haber…” – unas perlitas, ja, ja – La cara de la persona que escuchaba iba cambiando por momentos, haciéndose sombría incluso. Después cuando explicó lo que había sentido decía que era como que una fuerza iba contrayendo sus músculos, como que todo su cuerpo se iba retrayendo para atrás, para abajo, se iba debilitando. 

Y eso, aunque sea inconsciente y nosotros no nos demos cuenta, nuestro ser lo está viviendo cada vez que decimos “tengo que, debo” “tienes que, debes”… 

En este curso de “Mi Nueva Yo”, Claudia nos hizo hincapié desde el primer día en la importancia de decir “ELIJO hacer esto” “ELIJO estar aquí” … ELIJO.

Y elijo a pesar de que todavía sintiéramos que pudiera ser una obligación que por creencias, por programas a repetir… creyéramos que teníamos que hacer. Elijo hacerlo. Y mi ser está tranquilo. Si lo elijo, estoy a salvo, no tengo que estar alerta, no tengo que estar a la defensiva, no tengo que estar… Y digo esta vez “tengo que estar” … con conciencia y adrede porque mi inconsciente cuando me siente en obligación y sabe que no quiero pero que me obligo, activa sus soluciones para protegerme – PARA PROTEGERME – y puede decidir en base a la cantidad de obligación que sienta… activar una solución como un dolor de rodilla, por poner o cualquier solución que el tenga grabada para cuando no quiero y me obligo. 

Y es una noticia fantástica, viajeros de luz, que desde un primer paso como es nuestro lenguaje con el mundo y con nosotros mismos … la creación de nuestra propia realidad está en nuestras manos, la varita mágica la tenemos tan al alcance de la mano como decir de otra manera, utilizar otro lenguaje que nos fortalezca y no debilite, pues aunque no sea consciente, los frutos debilitados los vemos en nuestra vida y de no saber la causa, no comprendemos lo que nos pasa, por qué sufrimos. 

Pues, ya ven, por ejemplo, porque con nuestro lenguaje lleno de esos verbos, hacemos vivir a nuestro ser en una constante obligación y cuando nos sentimos obligados… no queremos, nos resistimos, la energía se divide, nos debilitamos… 

No trae cuenta para nada

Por eso, hoy les traigo esta pequeña variación que pueden aplicar a su lenguaje y que producirá un efecto gigantesco en su vida. 

Recuerden que lo sutil informa a la forma y la transforma. 

ELIJO

Luego vendrá el segundo pasito que es ELEGIR solo aquello que nutre mi alma y dejar ir lo que no. Gran paso que tu ser siente como una caricia. 

“Elijo solo aquello que nutre mi alma y dejo ir aquello que no” 

son palabras que forman el primer mantra del programa de Claudia “Mi nueva Yo”. Una bendición. 

Gracias, gracias, gracias. 

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