ES SEGURO PARA MÍ…

ES SEGURO PARA MÍ…

Siguiendo con las herramientas aplicadas por una servidora del programa de Claudia Delgado “Mi nueva Yo” hoy vengo a presentarles una muy gustosa… amén de potente.

Ya en el programa de Saúl Pérez, “Volver a la Abundancia” había aprendido y tomado conciencia de que las creencias que tenemos – sean limitantes o expansivas – tienen todas un “para qué”, un sentido positivo. Es como un síntoma que tiene una razón positiva, tan positiva que es una solución que nuestro inconsciente biológico tiene en su “excell” particular de soluciones cuando nuestro “consciente” no lo ve claro, cuando no ve la solución en su día a día.

Y saber que tanto las creencias como los síntomas tienen un sentido es algo fundamental para ese proceso de auto-conocerse cada uno. No es que yo sea así y punto. No es que yo naciera así y así voy a irme pa´llá. No.

Las creencias son como “pensamientos practicados por mucho tiempo” y no tienen nada que ver con nuestro Ser Esencial. Son como cuando nos ponemos un traje u otro dependiendo de a dónde vayamos, dependiendo de nuestro propósito…  Que nos pongamos un traje o un vestido no cambia nuestro Ser ni le define.

El caso es que nuestro inconsciente biológico se sabe toda nuestra historia, la conocida por nosotros y la que está guardada en el cuarto del “inconsciente” y su “misión” es la de estar 24 horas al día “al loro, pendiente, alerta – dependiendo de la urgencia” para salvaguardar nuestra vida, para nuestra súper-vivencia. Ese es su objetivo máximo y único. Nuestra supervivencia. 

Es decir, si algo que vamos a hacer puede provocar que no nos quieran, que nos echen, que nos aparten, …y por lo tanto que nos muramos (biológicamente y en la naturaleza solos no hacemos ná, estamos en peligro de muerte)… es mucho mejor no hacerlo: seguramente serás más “limitadito” pero no te mueres. Y eso es lo que cuenta para ese “empleado” que no sabes que tienes a tu servicio y que además pagas con tu “personalidad”.

Cada una de esas “limitaciones” que vestimos como trajes y que opacan nuestro Ser Esencial, responden a uno de esos “miedos” del inconsciente biológico. “Es mejor que seas un “tarado” a que te mueras”, debe pensar el “inconsciente biológico”. 

Y tú te pasas la vida pensando que eres así, que es que no puedes hacer esto o aquello, o que no vales para esto o aquello, o que … y resulta que es el inconsciente biológico diciéndote “no, es mejor así, si lo haces pueden hablar de ti y yo recuerdo que una vez que hablaron mal de tu madre en el pueblo, ella se “murió” simbólicamente y entonces es mejor que no “te hagas visible”, que no hablen de ti para que no te pueda pasar lo mismo” Por ejemplo.

Claro, nos parece un poco así porque somos mayores y pensamos que “ya sabemos” y que hacemos las cosas porque somos “así o asá” pero… la confección de los trajes se lleva a cabo en una época – hasta los 7 años o así – en la que nuestro “cortex cerebral” responsable del raciocionio consciente… no está activado, ja, ja, ¡mira tú que risa!.

Resulta que en una de las unidades del programa de Claudia y hablando de esas “falsas identidades” que las creencias nos hacen creer que somos, dice que cuando expresamos una de esas falsas identidades, cuando nos expresamos a través de una de esas creencias limitantes como que “no valgo” “yo sola no puedo” “no merezco triunfar” “no soy suficiente”… e infinitas de ellas más (ja, ja, ya verán el repertorio) es porque nuestro inconsciente “cree” que no es seguro para nosotros. Si hiciéramos aquello para lo que “no valemos”, si lo “hiciéramos solos”, si triunfáramos… según nuestro inconsciente… estaríamos en peligro de muerte. Y él es un empleado modelo, se juega la vida, ja, ja. Así que es mejor que creamos que somos limitaditos pero que sigamos vivos. ¡Y vaya que lo consigue!

¿Y si… aprovechando la característica vital del inconsciente que es que se cree lo que sentimos (lo que decimos también pero si hay emoción en ello, si solo lo repito como un loro no cambia nada ¿se entiende?) y que las creencias son “pensamientos practicados” le hacemos un pequeño “truco neuro lingüistico ” y le convencemos de que es seguro para nosotros que triunfemos, que hagamos eso para lo que “no valemos pero nos encantaría”…? Convencerle de que no tiene por qué preocuparse, es seguro para nosotros.

Y ese “truco neuro-lingüistico” es el ejercicio que hoy vengo a proponerles y que Claudia nos proponía en una de las unidades del programa.

Uau, está siendo super pontente porque cada frase que va saliendo en el ejercicio velaba y a la vez habla de una de esas “falsas identidades” en este caso propias – cuando lo hagan saldrán las suyas ja, ja,  – y está siendo muy revelador. Cada una habla de uno de esos “miedos” de mi propio inconsciente biológico y que una servidora – como adaptación – los había convertido en puntos “flacos” de la propia “personalidad” – ya saben que la etimología de personalidad la engarza con “máscara”, ja, ja así que todo esto ya viene de lejos.

El ejercicio es muy sencillo. Y si se dejan, si se lo permiten, irán verbalizado – sin querer y sin esfuerzo – aquellos puntos “negros” que les definen cuando se dan cuenta de su diálogo interno – dados la vuelta, expresados como algo positivo y seguro para cada uno de ustedes.

Me explico: el ejercicio consiste en terminar la frase “en apariencia tonta” de “Es seguro para mí”….

En mi caso ha habido muchas frases del tipo “es seguro para mí descansar” “es seguro para mí estar relajada” “es seguro para mí confiar” “es seguro para mí disfrutar” … que me iban hablando de aspectos de mí misma y que a medida que iba sintiendo las frases que brotaban por ejemplo iba sintiendo como los músculos se relajaban, como mi cuerpo respondía a la nueva “realidad”. ¡Bingo, de eso se trata!

Cuando antes decía que al terminar la frase íbamos viendo esos “puntos” que “oscurecen” nuestra luz natural dados la vuelta me refiero a que si me sale “es seguro para mí disfrutar” es porque ¿me cuesta disfrutar? ¿siempre hay algo más importante que hacer antes que disfrutar? que además en mi caso ya sé que es una fidelidad a un clan que no disfrutó y criticó a los disfrutones. Y todo eso sale sin crítica pues brota en positivo: “Es seguro para mí disfrutar”, por ejemplo. Punto. Ya se que si lo digo es porque mi inconsciente consideraría que disfrutar no era seguro pero no hay el puntito “victimista” de la auto-crítica.

Y si lo practico lo suficiente, sintiéndolo como si fuera verdad – que hará que el inconsciente biológico tenga otra información a la hora de “decirte al oído” sus soluciones – el sistema funcionará con esa verdad. Si siento que es seguro – no que repito que es seguro sin emoción alguna, sin creérmelo – mi inconsciente también lo sentirá así y todos estaremos tranquilos. Es seguro para mí, no hay nada que temer, el sistema nervioso puede descansar.

Han salido frases como “Es seguro para mí expresar mi verdad dulcemente” que hablan – sin juicio – de una dureza “falsa” al expresarme por ejemplo y de una necesidad de dulzura. Cuando me oigo la frase y siento lo que digo… ya estoy en dulzura, ya soy dulzura, ya estoy blandita  y al expresar “mi verdad” lo puedo hacer – y lo hago – dulcemente porque ya es seguro.

La verdad es que dedicar tiempo y toda tú a expresar nuevas verdades a tu yo chiquito para que pueda dar otra respuesta es todo un regalo que te puedes hacer. Un regalo que te ofrece desvelarte secretos sobre tus propias necesidades, tus propias creencias “limitantes”… desde la luz, desde un espacio de seguridad.

Es seguro para mí… sentirme sustentada por La Vida.

Es seguro para mí… sentirme abundante. Esta ha sido genial.

Es seguro para mí…Sentir.

Es seguro para mí… confiar en mí.

Y cada una habla del espejo, de algo que hasta ahora no era seguro y creía que era parte de mí misma. Pues no, solo era un traje que me puse – en este caso yo – como un mecanismo adaptativo.

Solo se necesita de una práctica “sentida” y gozosamente voluntaria. Si lo sientes muy seguido…todas las células se “re-con-formarán” con la nueva información. Y serás la nueva información.

Hoy precisamente escuchaba a J.L. Parise hablar de la inutilidad de repetir frases. Estoy de acuerdo.

La propuesta aquí es una herramienta para practicar gozosamente, con ganas… una nueva información. Una nueva información que brota, tú no vas a buscarla. No es que digas “a ver, ¿qué es seguro para mí?” No.

Te dejas estar, yo he tenido suerte de practicar mucho en la naturaleza – comparto algunas imágenes de los espacios que me han acogido en mi práctica -. Respiras, te dejas sentirte y tu corazón empezará a darte pistas en las frases que te vayan apareciendo.

Ja, ja, la manifestación de lo que digo dependerá de mis dotes de persuasión al sentirlo – y ahí está el punto clave: en el sentirlo  y eso no se puede disimular, ja, ja, o lo sientes o no lo sientes. El empleado virtuoso al cargo de la habitación del inconsciente solo funciona con lo que sientes. Si no lo sientes como verdad – en este caso que es seguro para ti… – el inconsciente no se lo cree y seguirá dando las mismas opciones. Sin embargo, si él siente vibración de seguridad, de tranquilidad… actúa en consecuencia.

No lo crean, háganlo. Luego me cuentan.

¡Un placer el espacio de calma que abre esta aparente sencilla frase!. Les deseo una práctica complacida.

Gracias, bendecidos viajeros de luz.

 

Este ha sido el paraíso de estos días. 

Dense el gusto de meterse en las imágenes. Y siéntanse ahí. 

El baño es tan rico… ummm


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