JA, JA, “DE DONDE NO HAY, NO SE PUEDE SACAR”: LEY UNIVERSAL DE LA SABIDURÍA POPULAR

No sé ustedes pero he comprobado, es lo que tiene escucharse, que sufro con mayor intensidad y veo cómo sufren otros cuando creemos que la otra persona o yo misma debería sentir, hacer, decir… otra cosa de lo que hace, dice, siente…, de lo que hago, digo o siento. Incluso cuando creemos que tenemos razón, ja, ja.

O sea, que ese sufri-miento (como ven tiene el “miento” dentro)  depende de mi propia interpretación de cómo debería de ser alguien, yo misma o una situación. ¡Anda, depende de una interpretación!

Recuerdo sufrir horrores porque sentía que mi madre, que mi padre, que mi familia… siempre querían que yo fuera otra de la que era. Después de irse ellos comprendí, que me había pasado la vida queriendo que me aceptaran… pero yo había hecho lo mismo: no aceptarles.

Cuando tomas conciencia de esa correspondencia y sientes y asumes tu propia responsabilidad en el asunto (la segunda parte tarda más o incluso puede que no llegue, ja, ja)… puedes pasar por un momento de auto-culparte (que no es más que una maniobra de tu yo chiquito para que no sigas avanzando porque lo que más miedo le da a tu yo chiquito es entrar en terreno desconocido y nada más desconocido, ignoto diría, que el sentir la aceptación hacia ti y hacia lo que te rodea).

Si no caes en la trampa o si caes y después te das cuenta de la artimaña, el segundo momento es que te sientes aliviado, liberado “¡Coño, lo que me pasa, lo que me encuentro no es porque la vida me tiene manía!” (¿se acuerdan cuando sacábamos malas notas o habíamos tenido un problema en clase y la excusa era “es que la profe, el profe, la maestra… me tiene manía”?) Yo tengo algo que ver, ja, ja.  

Y en lugar de hacer al otro culpable, me hago responsable de lo que siento en base a lo que interpreto y me limpio las gafas de la percepción para que sea lo más transparente y honesta haciendo la interpretación inútil. Solo con ese movimiento de honestidad y responsabilidad… con lo mío, quitamos de un plumazo la losa de responsabilidad sobre los hombros del otro, ya sea tu madre, tu pareja, tu jefe, tu hijo. Ellos tendrán lo suyo, claro, pero a cada uno nos toca lo nuestro, lo de cada uno. Y así no hay error ni tentación de culpabilizar a nadie, a mí  incluida.

Todo ese movimiento de aceptación, de responsabilidad incluye la aceptación de dónde estás, desde dónde te expresas. Primer paso. Y desde ahí podrás – si no, no – aceptar el desde dónde o el momento del otro sin albergar falsas expectativas que a lo que llevan es a un terreno de frustración que alimenta ese vicio de sufrir por lo que otro debería haber hecho, dicho, sentido y no dijo, hizo o sintió.

En nuestro particular camino de evolución, cada uno habrá recibido las herramientas en el formato que sea más afin. Soy filóloga, a lo mejor por eso en mi caso las herramientas, muchas veces,  tienen formato frase. Frases que pueden venir de muchos ambientes, incluso algunas que después he aprendido como leyes universales. Recuerdo un vídeo super interesante donde aprendí y tomé conciencia de algunas de ellas. Toma de conciencia que facilitaba comprensiones de la vida, la mía. 

Aquí tienen el vídeo, bueno uno de ocho. Si es de su interés, encontrarán las otras partes al lado del que están reproduciendo. 

Una de ellas, fue “lo que es adentro es afuera – y viceversa”. Que parece una bobada. Lo que es adentro es afuera, como una cantinela. Ya, ya. Cuando he ido viendo las implicaciones… y lo mejor es que te facilita cortar de raíz un monólogo victimista tuyo o de otro, por un poner. 

Cuando tú a ti mismo te cuentas la película de “mira lo que me ha hecho, mira lo que me ha dicho, pero ¿no se dará cuenta de…? ¡pero ¿no le dará vergüenza …? Y sigues y sigues añadiendo ladrillos a ese edificio victimista. O cuando una persona te cuenta de lo que otro le hace sufrir y te va añadiendo hechos, situaciones… una buena manera de sacarte de ese bucle es sentir esa frase: “lo que es afuera es adentro”  Te puede costar incluso una pataleta – “yo no he sido, yo no he sido” – o la ofensa de otro – “a ver si voy a ser yo el culpable” – pero se acabó. No sigas añadiendo datos, el origen está en ti, en tu sistema de pensamiento que se traduce en todo lo demás. Puedes hasta engañarte y decirte aquello famoso: “sí, lo entiendo pero no es lo mismo que lo mío, mira, es que a mí… “ y justificar y justificar.

Nada, lo que es afuera es adentro. No hay más que hablar. Luego ya vendrá el mirarte, el acogerte… pero de momento, stop.

Y yo me río porque hasta lo veo físicamente cuando es a mí cuando me pasa, cuando es mi monólogo y lo paro en seco. Es como si hubiera una barrera, un cristal… y las justificaciones se dieran contra él y no pudieran seguir. Y yo, desde el otro lado, saludando: “eh, lo siento, yo ya lo ví, adios”

Bueno pues igual que esa ley universal de la que un día tomé conciencia gracias a un vídeo interesantísimo sobre leyes universales, este verano, gracias a un refrán – recipientes de creencias, programas y también de sabiduría popular – he recibido otra de esas herramientas super eficaces para deshacer el bucle – en caso de sentirlo, claro. Es curioso porque son frases que se utilizan muchísimo pero la mayoría de las veces, yo al menos, no eres consciente del alcance de lo que expresan.

La frase de este verano que para mí también se ha convertido en ley universal es “DE DONDE NO HAY, NO SE PUEDE SACAR”

Y nada tiene que ver, en mi comprensión, claro, con resignación, con incluso un poco despectivamente dar algo o alguien por perdido…No. Nada que ver.

De donde no hay, no se puede sacar es aceptar lo que hay y saber que con lo que hay… no puedes pedir peras al olmo – otro, porque si las pides, es decir con lo que hay, lo que puedes obtener es lo obtenido. Es darte cuenta de que hoy, con la conciencia que me habita, puedo ver hasta aquí. Y asumirlo para desde ahí actuar. Hablando en abstracto seguro que se entiende más difícil, yo he necesitado siempre de lo concreto para entender lo abstracto, ja, ja.

Por ejemplo, cuando yo “pedía” que mi madre me comprendiera, no veía la realidad de su sistema de pensamiento. Viceversa igualmente, claro. Y con su sistema de creencias de ese momento – el suyo y el mío -, es decir con sus programas, percepción, que se traduce en pensamientos, sentimientos y acciones varias… el menú que se desplegaba era el que se abría para ese tipo de pensamientos, sentimientos, creencias… 

Si yo estoy habitada por el miedo, por el rencor, por el resentimiento, por la importancia personal… lo que sea, el menú que se despliega no incluye – no incluye – lucidez, comprensión, amplitud, totalidad, confianza, conexión….Nada de eso se activa cuando me habita el miedo, cuando me habita la ira, cuando me habitan los juicios…

Así pues, mientras haya lo que hay… lo que puede haber es lo que hay. Si no hay lo que yo considero que debería haber… no puedo esperar a obtener lo que debería obtener si hubiera lo que tendría que haber. Porque la realidad es que no lo hay ¿Se dan cuenta del galimatías? ¡No me extraña que el inconsciente se vuelva majara!

El que no lo haya ahora, y ese es un punto a atender, no quiere decir que no lo habrá nunca. No. Dependerá de lo que yo haga, o de lo que el otro haga si es del otro de quien hablamos. Pero de momento, lo que hay es lo que hay.

Y eso hay que saberlo, aceptarlo, asumirlo y después actuar en base a lo que siento en mí. Con ese movimiento, igualmente, como antes, te sientes aliviado. “ah, es que no hay más” y ya no puedes seguir adelante con la cantinela de que “ay, es que debería haber hecho… no sé cómo no hizo…”. Pues porque no pudo.

Una amiga me contaba el otro día la historia de su sobrino que está repitiendo en sus carnes lo vivido por sus padres, por su abuela… y mi amiga me decía “si él se hubiera dejado explicar cómo ocurrieron las cosas, seguro que no pensaría igual”. Ya pero no se dejó – porque en su menú de rencor, resentimiento, no entraba la posibilidad de comprensión. No está en el menú que se despliega. Y le dije: mira, de donde no hay no se puede sacar. Ya pero… de donde no hay no se puede sacar. Eso sí, cuando hay, brota naturalmente (eh ahí mi pequeña aportación a la segunda parte de esa sabiduría popular, ja, ja).

Para mí, “de donde no hay no se puede sacar” igualmente te obliga a parar de criticar, opinar, juzgar con frases como:

          Parece mentira que no se dé cuenta de…

          Para solucionarlo tendría que hacer…

          No me cabe en la cabeza como no …

E infinitas mas, ja, ja que están hablando de la suposición del que habla de que la otra persona o yo misma,  tendría que actuar o pensar o decir algo que no dijo, hizo… 

Queremos que las cosas se den de la manera que nosotros queremos, cuando nosotros queremos… pues no funciona así y sobre todo cuando nos estamos metiendo en terreno de otro, juzgando a otro, opinando sobre otro. Todo tiene su proceso, su ritmo, su tiempo, su espacio, llegará o  no… La Vida sabrá. Tú a lo tuyo. ¿Te interesa que haya más para que brote naturalmente en ti? Pues a trabajarlo. Lo demás no es cosa tuya. El otro ya decidirá lo suyo cuando pueda, sepa y quiera. 

Eso sí, la responsabilidad de lo mío es exclusivamente mía. 

Y eso elimina muchos motivos tontos para sufrir. Hagan ratitos de escucharse y escuchar a otros y cuando se oigan interpretar, dígansela: “de donde no hay, no se puede sacar” Es también gracioso ver cómo tu inconsciente sigue mandándote imágenes o pensamientos de “pero no lo ves”. Si, si, lo veo. De donde no hay no se puede sacar. Cuando haya brotará naturalmente, mientras tanto no hay.

No sigas dándote contra el muro de “pero es que debería…”. Y confía en el proceso.

Nota: si utilizas la frase como despreciando al de enfrente porque crees que no tiene remedio…que sepas que estás atrayendo precisamente eso que decretas y no se producirán cambios porque tú crees que no se puede. Por ahí no iba el sentido de mi reflexión. (este mismo párrafo lo podemos escribir en nosotros, en yo… parece que siempre sale el tú, ja, ja, ese tú impersonal que en discusiones puede llegar a malinterpretarse. Atañe en general a todos)

Gracias viajeros de luz. Un placer la oportunidad. Que les sea de utilidad para sus propios bucles – en caso de que los haya, ja, ja. 

4 comentarios en “JA, JA, “DE DONDE NO HAY, NO SE PUEDE SACAR”: LEY UNIVERSAL DE LA SABIDURÍA POPULAR

  1. Totalmente identificada con el tema del blog, es increible como dejamos de sufrir cuando nos entendemos y entendemos al otro sin juzgarlos y sin juzgarlo.

    Un abrazo y gracias mil

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