NADA POR RESOLVER, TODO POR VIVIR

Nada por resolver, todo por vivir. 

Ese es el título de un encuentro con Sergi Torres que hoy vengo a compartir con ustedes.  Como todos los de él son para escucharlos varias veces porque en la primera entre que tus neuronas se acomodan o se resisten… pasa un ratito y ya se ha ido el hilo, ja, ja. 

Y como la Vida se complace en ponerte delante las prácticas o el contexto para que lo veas “mejor”, esta mañana un amigo que por casualidad pasaba al lado de casa cuando a mí se me ha ocurrido llamarle (y él asombrado, ja, ja. Luego vista la conversación, era justo el exponente ideal de lo que yo necesitaba ver) me ha hecho de testimonio de cómo se mueve todo cuando uno quiere resolver y no quiere atravesar la vivencia. Es como que se pone para atrás y “que la vida me lo resuelva sin que yo me manche mucho”, ja, ja. Y en la conversación ya hemos ido viendo que no funciona como nuestro “yo chiquito” quiere hacernos entender con sus soluciones que no salen del defiéndete y ataca o sal corriendo. No, no. 

O lo vives conscientemente atendiendo a tu ser esencial (y sucederá lo que sea, que no tenemos ni idea porque no lo hemos hecho todavía aunque nuestro “yo chiquito” nos cuente las mil y una que van a suceder. No tiene ni idea, solo está haciendo conjeturas en base a lo que teme) o lo repetirás con “más bombo” (expresión del Finder que me ha sacado de muchos enredos mentales, ja, ja. Es lo mismo pero con más bombo ) 

En este encuentro, dos personas preguntan por “conflictos” con hijos. Más que conflictos , con situaciones o conversaciones mentales que no comprenden o que no saben cómo abordar. Hijos en adolescencia, como mis sobrinos con mi hermano, por un poner. Para mí, además,  la adolescencia fue una etapa que  significó un antes y un después. Y no precisamente agradable. Así que yo con las antenas puestas. 

El movimiento que camina Sergi con ambas personas para llegar a un espacio profundo y propio y sentir qué hay ahí me parece revelador para no quedarnos con la historia que nos cuenta nuestra mente que nos lleva a sufrir. Lo que preguntan tiene que ver con el control y el control tiene que ver con el miedo aunque no siempre lo lleguemos a ver porque “nos posicionamos y queremos tener razón”, ja, ja. Y el miedo, ya ven… está extendidísimo. 

Estoy segura de que muchos nos sentiremos identificados en esas preguntas en las que dos personas se exponen. Por eso traigo hoy a compartir este encuentro y agradezco la generosidad de acceder a ellos “de otra forma”. Gracias.  

Gracias, viajeros de luz. Hoy, por cierto, día Sol en la onda encantada del Águila por la que transitamos, así pues, día de brillo – que no sé si lo saben pero es a lo que más tememos: a brillar. La energía de este sello favorece ese movimiento de brillo. Podemos sumergernos en ella y dejarnos fundir para que el brillo brote y se dé naturalmente. 

Un honor. Gracias, gracias, gracias. 

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