CALENDARIO ORACULAR: LA CONTEMPLACIÓN – LA ACEPTACIÓN DE LA TOTALIDAD: EL PERFECTO ANTÍDOTO PARA NO EMITIR JUICIOS

Y comenzamos este 2019 (al revés se puede leer dios) con un regalazo, si lo aplicamos, claro, ja, ja.  

Me encantan las sincronías, esas sagradas y aparentes casualidades que nos van dejando “miguitas” en nuestro camino para no perdernos. “Vas bien” parecen decir. Cuando las ves, claro, porque mira que somos cegatos a veces.

En la entrada anterior hablábamos de los juicios y los “colaterales” que conllevan. Para personas “mentales”, cualquier cosa que implique transformación hace que se activen enseguida pensamientos, creencias … que vienen a decir: “uy, esto es muy difícil. Seguro que hay personas que pueden pero yo no” “¿cómo se hace eso de no hacer juicios? Imposible”

Y como yo he sido muy mental, sé lo que es, ja, ja. Y así la Vida me va ofreciendo recursos donde lo mental no es necesario, no es necesaria su concurrencia y eso es una gran noticia. 

La escuela Neijing donde me formé en medicina china se caracteriza por una constante y perseverante investigación de nuevos recursos basados en la tradición oriental. Uno de ellos es el Calendario Oracular.

Cada año el Dr. Padilla nos regala una posibilidad más de orientación personal y terapeútica: El Calendario Oracular. Basado en el Zhou Yi 周易 -Cambio en el cielo- la parte más conocida del Yi Jing 易經 -I Ching, el Libro de las mutaciones o el libro de los cambios- y el Ajedrez Oracular -creación original de la Escuela Neijing-.

Cada año, el 21 de diciembre, en el solsticio de invierno, cuando el yang empieza a crecer en el yin poquito a poco hasta llegar al solsticio de verano, el Dr. Padilla, director de la Escuela Neijing,  transmite el calendario oracular para el año con el lema y los hexagramas que nos acompañarán durante el año y que favorecerán una energía u otra. Es fantástico contar con una orientación semejante.

Bien, y enlazando con las sincronías: ¿qué hexagrama nos cobija durante esta luna? Nada más y nada menos que… La Contemplación, La Aceptación de la Totalidad. ¡Uau!. El Universo me estaba dado respuesta a esa pregunta mental de “¿cómo hago para no hacer juicios?” y no es azar. Yo había preguntado. Ahí estaba la respuesta.   

La contemplación. La aceptación de la Totalidad. Ya ven, no es algo difícil, caro, raro… No. Lo “difícil” es cosa del ego que no quiere salir de su cubil.

Cuando contemplas lo abarcas todo. La escena completa, sin quitar ni añadir nada. Puede gustarte más o menos pero la visión es abarcativa, entera, sin particiones.

¿Será, entonces, la contemplación, un antídoto ante esa continua y casi inconsciente “manía” de pasarlo todo – lo que percibo, pienso, siento y hago –  por nuestro sistema de valores y creencias – que encima no es nuestro nuestro, ja, ja –  que es de donde nacen los juicios?

¿Así de fácil? Así de fácil.

Cuando miramos con “juicio” a alguna parte, restas: “no, eso no” “no, yo como esos, no” “no, así no debe ser una relación” “ay, debería de haber hecho otra cosa”… Restas porque al rechazar una parte, al resistirte a una parte… divides las fuerzas, dispersas energía, lo apartas, lo alejas. Cuando tu percepción lo abarca todo, no quita ni pone… el sistema interno está tranquilo. Acepta. Se recarga naturalmente, dispone de toda la energía en cada momento.

Aceptar no significa que te tengas que ir a dormir con el “enjuiciado” o que tengas que hacer lo que no te gusta.

Aceptar es que lo ves y no quieres añadir ni quitar nada, no quieres que sea otra cosa.

Luego, tú ya decidirás en coherencia con tu sentir pero de momento, lo contemplas sin tus juicios de valor, sin tu creer tener la razón sobre cómo deben de ser situaciones y personas…

Estas cosas sencillas como contemplar favorecen una serie de resultados que se darán en la medida de la práctica. Como decía Jung, no te iluminas por disertar sobre la luz, ja, ja.

Y como decíamos en la entrada anterior, ese movimiento de aceptar te abre la llave a una infinidad de recursos que puedes incorporar en tí para tu vida diaria. Solo con no hacer juicios, sin más esfuerzo mental.

La ideografía china, sus caracteres, los hexagramas del I Ching… favorecen el cultivo – sin esfuerzo mental – de la idea transmitida en la palabra.

Es decir, el dibujar, el danzar, el hacer el qigong del hexagrama correspondiente a La contemplación… favorece que esa energía nos configure, se exprese naturalmente. Cuando lo hacemos ya estamos activando esa aceptación de la totalidad, ya nos estamos disponiendo – por el significado de los trazos que componen el hexagrama – desde la contemplación.  

La explicación del hexagrama nos llevaría un rato y aunque en otras entradas lo he hecho, hoy no toca. Solo por indicar algo: Los 3 primeros trazos, que son 2 líneas partidas, componen un trigrama que se llama La Receptividad de la Tierra. Así pues, ya desde el principio, al dibujar, al visualizar ese hexagrama nos disponemos desde la receptividad. La tierra no pone peros a las semillas sembradas. Les da cauce. Y así nosotros, al disponernos desde esa receptividad, ese acoger la persona, la situación… al completo, en entero… damos cauce a la Unidad que somos todos y cada uno dentro de la Totalidad.

Y por hoy, ahí lo dejamos. Nos quedan muchos vericuetos. Nos quedan los juicios a nosotros mismos. ¡Uau, vaya temita fundamental para nuestra existencia! Por eso será para otra entrada.

Hoy nos tocaba práctica. El tiempo oracular hasta la luna siguiente favorece esta contemplación, favorece este aceptar la Totalidad. Es para aprovecharlo sin perder un minutito.

Hacerlo es dejar al ego sin comentarios. Sin peros. Y eso merece un brindis. No se lo pierdan.

¿Vamos?

2 comentarios en “CALENDARIO ORACULAR: LA CONTEMPLACIÓN – LA ACEPTACIÓN DE LA TOTALIDAD: EL PERFECTO ANTÍDOTO PARA NO EMITIR JUICIOS”

  1. El sentido de la Vista es en sí mismo manifestación de la Luz verdadera. La Luz verdadera no es directamente visible a los ojos físicos porque es a través suyo la irradiación. La verdadera Luz va más allá de la contemplación física de las cosas que son apenas su reflejo. El hombre superior contempla la Luz en su fuente universal que está en él mismo; el hombre inferior sólo la ve reflejada en las cosas.

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