TIEMPO ORACULAR al rescate

Hoy la imagen en portugués, ja, ja. 

Me encanta la Vida. Ya quisiera san Google o san You Tube afinar tan bien en nuestras búsquedas como lo hace LA VIDA para nosotros cada día.

El domingo, de camino al campo, el Finder me iba poniendo al día – ja, ja, me tengo que preparar para ello cada vez que comienza a contarme – de qué está ocurriendo…

A pesar de haberme formado en Medicina China, resulta que ha sido en un curso on line sobre las relaciones entre hombres y mujeres donde he recuperado – para mi vida cotidiana –  la visión de esa cultura milenaria de verlo todo bajo la perspectiva, bajo la re-fe-rencia de que todo es una manifestación yin / yang de esa danza constante entre esas frecuencias. En Occidente nos las han vendido como polaridades enfrentadas, opuestas y sin embargo no lo son. Son cuando menos complementarias: una va llevando a la otra, una se puede convertir en la otra, cuando hay un exceso de una hay un déficit de la otra… Son inseparables. Y desde luego una necesita a la otra para completarse, para complementarse.

Claro, si esa “etiqueta” de yin o yang la llevamos a las características, a las funciones, a las cualidades humanas de hombres y mujeres, lo masculino lo referenciaríamos con la energía Yang y lo femenino con la energía Yin. (Si profundizamos deja de ser tan blanco/negro, ja, ja)

Pues el domingo, cuando el Finder me expuso el panorama, de repente se encendió la bombillita y lo ví claramente como una manifestación de una energía yang – sea masculina o femenina – en profundo deterioro. Una energía yang – desprovista de yin – que ha olvidado la luz, la función, de todas esas cualidades yang (que hemos visto en la imagen) para manifestarlas solo desde la sombra y entonces lo que hay es lo que hay – de momento. No hace falta decirlo, ya lo vemos.

Y cuando se ve – yo hace tiempo que dejé de alimentarme de telediarios y demás fuentes nocivas – puede ser que incluso entremos en des-esperanza, en impotencia. Emociones por otro lado corrosivas, paralizantes… bueno, ideales para lo que quiere el Sistema pero no para nuestro Ser Esencial que sigue ahí en “stand by” esperándonos. No traen cuenta esas emociones.

Así, en esa conversación con el Finder le dije: “Vale, nosotros a ese nivel no podemos hacer nada. Sin embargo, si pensamos que son manifestaciones de un yang deteriorado… ¡SI PODEMOS y está a nuestro alcance!”

Ese día, el domingo, yo lo que ví para disolver ese exceso de yang y además de un yang deteriorado, era nutrir un yin excelso en nosotras las mujeres sobre todo por ser representantes genuinas de esa energía pero también en los hombres.

Un Yin – sea en formato mujer u hombre – alimentando y nutriendo unas cualidades refrescantes – yin – para aplacar un exceso de fuego, que sería una metáfora de la manifestación actual del yang: la luz convertida en fuego destructor.

Y ahora ya enlazo con la primera frase de esta entrada: Me encanta la Vida. Si, me encanta porque esa reflexión podría haber quedado ahí y ya – la hubiera trabajado yo o no en mí – y sin embargo, la Vida que está siempre atenta a nuestra frecuencia (que luego se traduce en pensamientos de un nivel, en emociones de ese nivel y en acciones del mismo nivel), me brindó ayer mismo una mejora generosa de mi reflexión primera de que ahora, en este momento vital de humanidad  (donde el yang – sea en formato masculino o femenino – esa frecuencia, se estaba expresando en deterioro) la solución pasaba por nutrir, por activar un yin EXCELSO, sin vericuetos, estratagemas,  ni trampas tan propias del yin deteriorado también.

Y me la brindó en forma del Tiempo Oracular que nos toca – desde el lunes, luna llena de enero hasta la próxima – teniendo en cuenta el Calendario Oracular desarrollado en la Escuela Neijing de la mano de su director José Luis Padilla. No voy a entrar a explicar sobre ello, tienen entradas suficientes en este espacio para ver qué es, no hace falta más que buscar en el buscador: calendario oracular.

¿Y qué referencia nos da el Calendario Oracular para este tiempo? Pues miren ustedes por donde, el hexagrama 57 que tiene varios títulos, todos sugiriendo cualidades Yin, cualidades de lo femenino en el hombre o en la mujer. Títulos como: Lo Suave, Lo Penetrante. La Condescendencia. La complicidad con lo femenino. Es uno de los 8 dobles, con el mismo trigrama abajo que arriba. 

Blanco y en botella: leche. Pues así me quedé cuando ví el hexagrama, su título, su explicación

Es la energía Yin, la suave, como la del viento o la de las raíces de los árboles, que poco a poco, sin cejar en el intento, van penetrando lo duro, lo inflexible, lo “aparentemente” impenetrable.

Así pues, dando cauce “en excelencia” a esas cualidades de lo Yin, no hace falta más resistencia, más oposición que desgasta y divide fuerzas, para que lo Yang en exceso se disuelva. Es lo natural.

Siempre recuerdo las palabras de mi mago preferido, José Luis Parise: “con fuerzas divididas no se hace magia”. Cuando nos resistimos, cuando juzgamos, cuando creemos que es imposible que algo cambie, cuando dudamos… la energía deja de danzar en acompasado y constante movimiento. Los juicios, las dudas… bajan la frecuencia vibratoria y provocarán – sin más ayuda – pensamientos, sentimientos y acciones de esa frecuencia. Más de lo mismo o peor.

Ahora mismo, es activando, nutriendo esa energía refrescante Yin que las cualidades que la representan ( cooperación – creatividad – receptividad – cuidado – amor incondicional… ) se irán manifestando cada vez con una fuerza y determinación mayor. Eso por sí solo, produce una presión suave y a la vez persistente – esta es la clave – que hará caer las barreras de lo rígido en nosotros y en lo de afuera (que no deja de ser nuestro reflejo así que más sencillo).

A continuación les comparto “parte” de la explicación que Carol K. Anthony da para este hexagrama para aquellos que les gusta y resuenan con el I Ching como herramienta de consciencia personal.

Sun, el trigrama, representa al viento, el cual penetra por las grietas de los edificios y representa también la madera, cuyas raíces penetran en la tierra. A través de su incesante pero suave energía el viento y las raíces penetran los objetos más inflexibles. Así las raíces penetran las grietas de los cantos rodados y los parten, el influjo del sabio nos penetra inconscientemente hasta que un día, de pronto se nos ilumina la mente y lo entendemos con una claridad sorprendente. Esta es la forma de “paso a paso” por la cual los misteiro espirituales nos penetran mientras progresamos a lo largo del camino.

El afán de mejorar la situación por medio de discusiones o persuasión puede traer consigo alguna ganancia momentánea, pero tal esfuerzo viola el espacio espiritual de los demás. Los resultados que perduran, que son adquiridos por medio de la comprensión interior e iluminación, dependen de la CONSISTENCIA de nuestro carácter. Cuando vacilamos al seguir nuestro camino, generamos indecisión y duda en aquellos que nos sigue con los ojos internos.

… este hexagrama trata de la auto-corrección. La auto-corrección requerida muchas veces es DEJAR DE AFANARSE POR INFLUENCIAR. Nuestra duda inhibe la habilidad de los dem´s para encontrar su camino e impide que el poder supremo interfiera en la situación.

…Cuando penetramos en la raíz del problema debemos preguntarnos por qué recurrimos a la asticias o por qué nos defendemos; por qué volvemos a las viejas costumbres de preocuparnos y de intentar que las cosas sucedan de una determinada forma.

…algunas veces al percibir que los aconteciientos están marchando hacia la conclusión apropiada, nos entusiasmamos dándole prisa a las cosas. Lo hacemos a causa del miedo y del apego al resultado del deseo, que crean la presión para intervenir. Debemos mantener el miedo y al apego a raya. Debemos mantenernos desligados, contentos de observar los acontecimientos sin apresurarlos ni resistirlos, recordando que una vez entregamos el asunto al Sabio, él tiene medios que sobrepasan nuestro entendimiento.

También debemos dejar de reaccionar a las conmociones. Debemos ceder como el bambú, sin llegar a torcernos o quebrarnos debido a la rígida resistencia a la situación. Por medio de la no-resistencia, dejamos pasar el viento y volvemos a la posición vertical. Debemos de preguntarnos por qué seguimos reaccionando después de que ha pasado la conmoción. ¿Nos gusta apegarnos a las posibilidades negativas? ¿NEncontramos consuelo desconfiando del cosmos? ¿Estamos cansados de perseverar y de ser probados, impacientes por disfrutar las recompensas de nuestra disciplina? ¿Quién está exigiendo la recompensa? ¿Quién busca la comodidad al final del trayecto?¿Quién odia nuestra impotente dependencia de lo Desconocido?

La raíz del problema puede ser el miedo de que aquellos en los que deseamos influir no encuentren el camino de la verdad. No queremos darles el tiempo y el espacio porque eso quiere decir que tenemos que estperar. Nuestro ego también puede insinuar que al final nuestros esfuerzos llegarán a nada y que no conseguiremos la felicidad prometida, porque la historia o la literatura, o la experiencia propia, han probado una y otra vez que las historias “de amor verdadero nunca fueron sobre ruedas”, o que “la vida no es nada sino sufrimiento”, o que es una paradoja, un sueño que no existe en absoluto o alguna idea que mantiene en nuestro negativo estado de ánimo. Algunas veces escuchamos estas ideas durante un ataque de resentimiento y egoísmo, olvidándonos de la miríada de milagros que hemos experimentado en relación al poder de la verdad. Así como ua modesta aceptación de nuestra impotencia nos lleva a la independencia interior que influye correctamente en los demás, una resistencia negativa al destino, por la cual cerramos nuestras mentes en relación a los demás, tiene un efecto destructivo sobre nuestra situación. Necesitamos recordar que cuando insistimos en lo que es correcto durante los momentos de desafío, y esperamos por los demás mientras pasan la experiencia de aprender, dándoles el espacio que necesitan para encontrarse ellos mismos, las rocas del mal y la dureza atrincherada se resquebrajarán por el poder penetrante de la verdad. También tenemos que asegurar a nuestros ansiosos inferiores que al final, todo saldrá mejor de lo que hubiéramos esperado.

Además de conscientemente nutrir y expresar esas cualidades de lo Yin, el hexagrama como símbolo ya contiene las suyas propias. Si yo sé que un trazo entero es Yang y un trazo partido es Yin… puedo hacer y así integrar esas energías en mí, muchas cosas:

  • Dibujar el hexagrama: se empieza por la línea de abajo y se va subiendo hacia arriba. Al hacerlo, ya lo dijimos antes, como es simbólico, ya estoy incidiendo en el Universo con una información: yin – yang – yang yin – yang – yang : es decir, cada vez que lo dibujo le estoy diciendo que lo yin entra en lo yang y lo disuelve integrándolo. Por un poner. Luego cada uno ya le va agregando las referencias que vaya sabiendo.
  • Hacer el qigong con ese hexagrama: con nuestras manos vamos “pintando en el aire” esos trazos a la vez que nos vamos moviendo. Igual de abajo a arriba.
  • Visualizar la energía que se mueve: la energía yin que va penetrando en lo yang, suave, poco a poco, sin prisa pero sin pausa.

 

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