CUANDO LA VIDA TE TRAE UN SUEÑO A QUE LO VIVAS

Empecé a escribir esta entrada hace una semana, el día de mi cumpleaños y luego se ha activado todo tanto… que ni tiempo de culminarla. Aunque en principio pensé en rehacerla, después de reunirme conmigo misma… la hemos dejado tal cual, con el lenguaje de lo cercano, de lo que recién ha pasado.

Hoy es mi cumple, 59. Feliz. Hasta hace unos años, el cumple traía asociadas emociones de tristeza que no comprendía aunque ahí estaban y teñían de colores oscuros ese día. Eran como emociones que te poseían, “pero si yo estaba contenta ayer”. El bendito transgeneracional y todo lo aprendido del proyecto sentido me trajo otra visión y lo convirtió en una oportunidad cada año de re-nacer.

Re-nacer. Nueva.

Ja, ja, y este año además el re-nacer lo traigo en mi sello de la onda encantada: El Enlazador de Mundos que propicia los escenarios de morir a lo viejo para nacer a lo nuevo.

Se ve que el Universo ya lo tenía “ideado” porque durante los pasados 15 días, la Vida, que no se olvida de nada, me ha puesto escenarios donde era necesaria una respuesta novedosa.

Desde pequeña, cuando veía una roulotte o una auto-caravana… se me iban los ojos. Siempre soñé con una de ellas, para viajar sin rumbo, sin horas de llegadas o salidas… Y he mirado precios de muchas y he visitado otras tantas. Por otra parte, hace años compré un terrenito en una zona preciosa a un precio simbólico y también pensaba que una caravana me daría la oportunidad de vivir de nuevo en el campo sin tener que hacer casa – que ya no dejan pues aquel terrenito está en la entrada de un parque natural, un bosque de castaños, robles… Fácil, pongo la roulotte y ya tengo casa para cuando quiera ir y sobre todo para hacerme mis retiros a mi manera.

La verdad, se iban poniendo muy caras y yo ahora “estaba a otra cosa”. Así que cuando ahora veía una por la carretera pensaba “parece como que esta vez no va a tocar”. Sentía una punzadita ligera en la boca del estómago que no era de  impotencia ni disgusto pero si de “jolín, me hubiera gustado…” con tono lastimero ja, ja. Vale, ahora no toca. Siempre se me ha dado bien ese “vale, ahora no toca”.

Pues miren por donde, la Vida que como digo no se olvida de nada, me tenía preparado un regalazo para este cumpleaños. Regalazo que, después de vivirlo intensamente pues tiene sus detalles (como decía Cantinflas),  está siendo – valga el símil – como un trabajo de fin de carrera donde lo que te piden que hagas es aplicar todo lo que has aprendido (aprendido en cursos, en libros, en… ahora era momento de aplicar)

Hace 20 días estábamos el Finder y yo pasando un sábado tranquilo, lejos del calor en un merendero al fresquito. Por delante de nosotros pasaban de vez en cuando personas que paseaban con niños, con perros… En una de esas, pasó una chica que se parecía mucho a la hija mayor del Finder que falleció hace unos años, con un perrito. Los dos comentamos el parecido y al volver la chica, el perrito quiso acercarse a nosotros y ya comenzamos a conversar. Por alguna razón, la chica nos contó que vivía en una caravana… Y cuando se fue, el Finder, me dice: Cruz, atenta, Eva (así se llamaba su hija) ha venido a decirte que vas a tener una caravana. Yo le miré con sorpresa y le dije: “bueno, vamos a ver. De momento no hay nada a la vista y la verdad es que ahora no pienso en ello”.

Al día siguiente, abro el ordenador para mirar correo y demás y lo primero que me aparece es el anuncio de una caravana con un precio estupendo y – por las fotos – bien cuidada. Me quedé parada. Era el tipo de caravanas que a mí me gustaban: modelos antiguos con ventana grande adelante y atrás…

De repente sentí un cosquilleo entre gustoso y vértigo. Con la certeza de que no era casual me dejé sentir y aquello era un batiburrillo: por un lado me escuchaba frases como “mira, déjate de rollos ahora que estás muy tranquilita” y por otro lado sentía la sensación de “uau, ¿y si por fin cumples este sueño?”.

Y mi alma gitana… me impulsó a llamar al chico que la vendía y a comenzar ese master fin de carrera, ja, ja, y digo ja, ja, porque una cosa es el sueño de poner una caravana en un paraíso y otra sostener ese sueño y vivirlo.

No sé lo que hubiera pasado si este sueño aparece unos meses atrás. No lo sé porque no pasó así que a saber. Lo que sí sé es que a medida que el sueño iba materializándose, mi actuar y sentir eran diferentes a lo que “solía” hacer y sobre todo sentir y eso ha sido y está siendo, todo un placer, un gusto, un honor, un alivio, un “uau, qué maravilla”, un sentirme infinitamente agradecida…

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Es verdad que todo ha sido tan rápido que casi no me ha dado tiempo a pensar racionalmente. Como le decía a una amiga el otro día “menos mal porque si me hubieran dado tiempo seguro hubiera dicho que no”. Y también es verdad es que esta vez me he dado el permiso de actuar en base a mi sentir. Yo no había ido a buscar al sueño, había aparecido en mi escenario… pues ale, a vivir lo que trajera.

Por entresacar un ejemplo de entre todos los aprendizajes, les contaré que el chico que me la vendía se ofreció a traerla y colocarla en el lugar – sin saber que el lugar era en medio de un bosque al que para acceder iba a poner a prueba su pericia. Lo intentó todo para subirla a mi sitio – son terrenos en forma de terrazas – y después de 2 horas de maniobrar increíblemente sin rozar nada la dejamos bien colocadita en la finca de una vecina. Supongo que un poco agobiado por todo el tejemaneje me dio la llave – una llave pequeña sin llavero – y yo que no tenía nada para guardarla, metí la llave en un bolsillo del pantalón del Finder que ni se enteró porque estaba hablando con la vecina. Cuando ya estábamos despidiéndonos del chico, 50 metros más allá, el Finder me pregunta por la llave y yo le digo que la tiene él. “no, yo no la tengo” “sí, la tienes en el bolsillo izquierdo” “no, aquí no está”. Me acerco a él y efectivamente la llave no estaba. La mente empezó rápidamente a decir cosas: “¿Cómo? Y ahora ¿cómo vas a entrar?”…

De repente se quedó todo congelado y me oí pensando: “esto no es normal” y me acordé de las esfinges de las que habla José Luis Parise: obstáculos que esconden tesoros. Y sorprendida me oí diciendo: “bueno, no preocupar, la encontraremos y sino, qué se puede hacer? Poner una cerradura nueva? Pues se pone”. ¡Ole mi niña! Y digo ole porque en medio de ese revuelo no sentí en ningún momento ni rabia contra el Finder por el pensamiento de  “él tenía la llave y la había perdido” o contra mí por otro pensamiento que decía “hija, todo lo pierdes”. Y sí oí los pensamientos pero no sentí la rabia y eso era… otro “desde dónde” muy diferente.

Y desde ese nuevo “desde donde interno” – sin dudar tiene mucho que ver los programas de Claudia Delgado y Saúl Pérez de los que he hablado en otras entradas – todo se ha ido produciendo a su ritmo, no al mío o al que “racionalmente” me hubiera gustado y sin embargo, ahora que lo veo ya en pasado, veo que todo ha ido sucediendo con un sentido muy preciso y sincrónicamente urdido.

El tema de la llave  para entrar en el tesoro con todos los pasos que ha habido que dar ha dado mucho juego y me ha propiciado una revisión constante SIN JUICIOS de mis pensamientos, patrones, programas  y como se reflejaban en lo que vivía y como al cambiarlos… mágicamente cambiaba el reflejo. Eso en vivo y en directo, que en teoría lo había oído y leído pero vivido… no.

Como no era “normal” me puse a sentir y recordé que de pequeña el día de la comunión, tan mona con el vestidito… ¡se me olvidó el librito aquel blanco de nácar que llevábamos! Y mi madre muy enfadada me mandó a buscarlo a casa… y no estaba al lado. Mal habíamos empezado un día de celebración, ja, ja.

Pues resulta que ese patrón, (día de celebración mezclado con una “desgracia”: mejor no celebramos para no vivir la desgracia, así funciona el inconsciente ) una vez visto y comprendido, se había ido repitiendo muchas veces. ¡Ah, era un patrón! Y claro, ese patrón había traído hasta entonces enfado, rabía, sufrimiento.

Pues esta vez no lo traía. Y me sentía extrañamente curiosa. Era como “a ver qué es esto”. Y “curiosamente” para mí, dormía plácidamente así que estaba tranquila, todo está en orden, de momento es un orden que tú no entiendes pero está en orden.

Y así ha sido. Todo en orden, todo a su ritmo. Todo necesitando hacer las cosas de forma diferente. Ja, ja, si no hubiera pasado lo de la llave, yo hubiera llegado con la roulotte y no hubiera dicho nada a nadie, como por miedo a que se enteren que estoy allí, sola. Esta vez, me reía porque era como que había echado un bando: eh, estoy aquí. Lo sabe hasta la guardia civil, ja, ja. Y todos los vericuetos han propiciado ayuda por todos lados, de amigos, de desconocidos… todo el mundo feliz cuando la vimos arriba, en su lugar, encantados cuando ya cambiamos la cerradura y pudimos entrar. Cada día era un pasito, si querías dar dos – por ímpetu – las condiciones que se daban no eran… así que aprendí a rendirme, a aceptar, a desapegarme de mi “forma”, a agradecer el ritmo del universo que era mucho más amable y traía regalos en conversaciones, en alianzas, en … de tó y tó bueno.

Aprendí a honrar mi vida tal cual era… y no era algo mental. Lo sentía. Sin hacer esfuerzo. Simplemente lo sentía. Todo estaba bien. Todo estaba bien en mí, en el otro – el que fuera en cada caso – y eso es un gozo. Yo veía los aparentes contratiempos pero esta vez no los sentía como contratiempos. Y vuelvo a incidir: sin esfuerzo mental. Yo hacía lo que me parecía que debía sin apegarme al resultado – en teoría lo había oído muchas veces pero no lo había sentido en mi cuerpo – y aceptaba el ritmo.

Hasta aquí llegó la entrada que escribí en mi cumpleaños. He seguido dando pasitos. Un paso grande era sentirme en confianza para quedarme en aquel espacio yo sola por la noche. Y lo hice el finde pasado. Sentirme sola y a la vez cobijada por el manto de estrellas que desde allí puedo gozar, sentirme sola y a la vez inmersa en medio del Todo… ¡¡¡Era para no querer dormir!!!

Y en uno de esos ratos de contemplación… de repente tomo conciencia – que se me puso la carne de gallina – : Todo este sueño, para ser vivido, necesitaba de una vibración diferente en mí, parece que el Universo hubiera estado esperando a que mi vibración cambiara, se transformara.

Como decía antes he hecho varias veces los programas de Claudia Delgado y Saúl Pérez y todo este tiempo de introspección, de indagación, de buceo interno, de aceptación, de honrar a cada uno su vida tal cual ha sido y es, de gratitud por la Vida, de amplitud… ha ido haciendo una labor de hormiguita. Justo unos días antes de empezar esta fiesta había proclamado mi nueva identidad: SOY UNA MUJER ESTELAR, agradecida por Vivir y que honra su vida tal cual es.

¡No vean la de resistencias que sentí con la última frase! Había hecho el trabajo con los padres, con … y era una sensación de gozo inmenso: Te veo, te acepto, te tomo como mi ….  Y honro tu vida tal cual es. Sin embargo, cuando me tocó a mí: honro mi vida tal cual es…aparecieron frases de todo tipo: “¿pero cómo vas a …?” Y sin embargo, en un momento dado, me sentí en paz con la frase y con mi vida.

Y es ahí donde comenzó la fiesta: Soy una mujer estelar y el Campo Cuántico que es así de detallista… me ha puesto bajo las estrellas, en una roulotte en medio de un bosque… ¡como de cuento!

Gracias infinitas por la oportunidad de compartirlo con ustedes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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TRANSFORMANDO CREENCIAS

Escrito por Cruz Barbero

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Están siendo meses de mucha intensidad interna que tengo que sentir, procesar… ja, ja, el tiempo no me da más que para escribirlo en cuadernos y “rogar” ja, ja, que en algún momento me siente a compartir.

Para ayudar en ese proceso interno y “casualmente” tanto Claudia Delgado como Saúl Pérez volvieron a ofrecer otra edición de sus programas así que esto es un no parar.

En el programa de Saúl Pérez de Volver a la Abundancia se nos ofrecen muchos ejercicios, todos super-potentes. Uno de ellos es este que traigo hoy a compartir con un ejemplo propio.

El ejercicio se llama: El Jefe y los Empleados y parte de la idea de que cada uno es como si fuera una empresa y las creencias que tenemos son nuestros empleados que nos sirven o no, que cumplen bien su función o no. Seguir leyendo

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ABRIRSE A LA ABUNDANCIA Y EL ORDEN SISTÉMICO

Buenos días, viajeros de luz

Supongo que a ustedes también les pasará: como una servidora ha sido fundamentalmente auto-didacta… las herramientas van llegando a lo mejor no todo lo ordenadas que quisiera ja, ja… aunque seguramente llegan cuando estoy preparada o en el orden que yo puedo asimilar  y cuando lo hacen es como que se adueñan de tu vida por un rato para ponerlas en práctica.

Esto me ha pasado con esta mujer que traigo hoy a compartir: Brigitte Charpentier que trabaja en Constelaciones Familiares, es decir en movimientos de sistemas, sistémicos. Me llegó como una conferencia sobre abundancia y abrió la caja de Pandora, ja, ja.

No me había querido nunca meter en constelaciones… había tanto por aprender y desarrollar con la Bio, con el transgeneracional, con la medicina china… ¡una no da para todo, ja, ja! Sin embargo, me atraía mucho una palabra que en constelaciones se repite muchísimo: el orden en el sistema. Y me atraía porque en mí, en mi sistema, físicamente notaba desórdenes, desórdenes que no me dejaban avanzar.

Y como la Vida nos escucha todo el rato… ya me va poniendo en el camino los recursos necesarios para ir ordenando lo que no lo estaba. Y vive dios que hay desórdenes desde el principio. ¡Uau! ¡Tenemos tareíta, ja, ja!

abundancia y orden

El principal desorden en los sistemas es NO ocupar tu lugar, el que te corresponde. Esto se puede deber incluso porque eres el representante de otra persona en el clan, de un ancestro pero hoy voy a compartir un poquito sobre el primer desorden que nosotros podemos ordenar.

el primer lugar que te corresponde es el de Hijo/a. Aunque nos parezca una obviedad “pues claro, yo soy hija”, en la mayoría de las ocasiones no hemos ejercido de hijos, de hijos inocentes. Por razones X y casi siempre inconscientes, heredadas o aprendidas en los movimientos de la convivencia (papá nos hablaba de mamá y no en bonito o viceversa abriendo la caja de pandora de los bandos)  nos hemos posicionado por encima de nuestros padres (de papá o de mamá o de los dos, como fue mi caso) juzgando su manera de ser, de hacer…en realidad no aceptando-los tal cual eran-son.

Tengo la capacidad de ver lo que está sucediendo en movimientos y antes de saber esto, yo veía que si pensaba en mis padres era como que dejaba de andar para adelante, me paraba y miraba para atrás, para ellos, para reprocharles esto o lo otro: “pero es que tú, pero es que vosotros…”. Dejaba de atender mi vida para interpretar la suya.

Cada vez que escuchaba lo de “tomar a la madre” o “tomar al padre” tal cual eran… me salía sarpullido, aunque conscientemente, aunque como adulta ya lo hubiera hecho. Fue la precoz adolescente la que no lo hizo y ahí estaba uno de los desórdenes.

En realidad el tomar a la madre o al padre es agradecer que nos dieron la vida. Nada más. Estoy aquí gracias a ese encuentro entre papá y mamá… fueran como fueran. Ese agradecer – y no es fácil a veces – abre la puerta a verlos en su humanidad y aceptarlos como fueron y además agradecérselo,  pues entre otras cosas, ja, ja, no está dentro de nuestros atributos el ser sus jueces (como no estaba dentro de sus atributos el ser los nuestros).

Cuando te bajas del pedestal del juez y te colocas como hijo – más pequeño que ellos – y les dices por ejemplo (en diferentes fases, cuanto más escueto y corto mejor):

“Te doy las gracias por darme la vida y te acepto tal cual eres.

Yo soy tu hija, soy la pequeña y tú eres la grande.

Honro tu vida y tu destino y sé que eres fuerte para sobrellevarlo, te dejo ahí lo que es tuyo”…

Por dentro se nota de tó: yo lo que sentí fue una oleada de calidez, como que la energía se expandía y entraba en todos los rincones donde no la había, una oleada de gratitud y una visión de orden que me hacía sentir en paz frente a ellos, con gratitud. Fue una visión hermosa viéndome crecer desde ese orden. Y a ellos descansar.

Me encantan las frases sanadoras que se proponen en los movimientos sistémicos, son frases escuetas, sin floripondios de mucha preposición, oraciones subordinadas… “yo soy la pequeña, tú eres la grande” por ejemplo.  Esa condensación escueta funciona como una imagen en el inconsciente, cuando lo dices, lo ves y lo sientes. ¡Bingo!

Este paso ordenado de “tomar a la madre” es el primero, fundamental y sine qua non es factible que tengamos una vida de abundancia. Porque la energía de la abundancia, como la del sol, es incondicional y el amor incondicional es uno de los atributos de la madre arquetípica – lo haya ejercido en la realidad la nuestra o no. Así pues, madre y abundancia van unidas y si juzgo o desprecio a mi madre… la abundancia no encuentra la puerta de entrada a nuestra vida. La vemos aparecer y de repente… ¡se fue otra vez! ¿Y cuál es la varita mágica – al revés – para conseguir que desaparezca? El juicio, el creer que yo sé más que tú, que lo hubiera hecho mejor que tú…

Tomar al padre también es fundamental obviamente pero en este caso y porque traigo esta conferencia a compartir, solo hablamos de tomar a la madre. El padre nos da otras cosas: nos da estructura, nos da la capacidad de adaptarnos, nos da el impulso hacia afuera del nido… La madre nos da la capacidad de ser abundantes y de la salud.

Mis conoceres sobre las constelaciones son de “a nivel usuario” todavía así pues con este paso fundamental de tomar a la madre lo dejo aquí.

En esta conferencia Brigitte Charpentier nos habla de la abundancia y nos propone dos ejercicios para hacer:

  • Uno con otra persona – yo todavía no lo he probado a hacer sola pero lo haré – : el que quiere trabajarlo le dice al otro: “tú eres yo y yo soy el dinero” y sentir los movimientos a ver cómo se mueven los dos. Es muy interesante verlo y escuchar las explicaciones de Brigitte sobre los movimientos.
  • Otro en soledad: este lo propone porque explica que muchas veces los hijos primogénitos reemplazamos a parejas anteriores de nuestros padres y ese vínculo inconsciente desemboca en rivalidad con papá o mamá. Ya no los puedes tomar tal cual son.

Entonces imaginas a tus padres delante con una pareja anterior (un antiguo novio de mamá… yo supe perfectamente a quién poner ) al lado de cada uno y les dices internamente:

“llevo todos tus sentimientos de fracaso en el amor. Te devuelvo tu destino. Gracias por haber hecho sitio para mi padre”

Y vas a tu madre y le dices: “mamá, yo solo soy tu hijo” y a papá igual.

Hasta aquí por hoy. Les comparto también un vídeo que ví después de esta conferencia con una sesión de preguntas y respuestas sobre constelaciones. Para mí, en todo hay pistas. Ojalá ustedes también encuentren las suyas.

Con el deseo en el alma que les sirva para ordenar “lo suyo”. Por cierto, y ya casi se me olvidaba, un día haciendo un juego de ordenar una situación me dí cuenta que PERDÓN es ORDEN (más una P), así que el orden, ordenar un des-orden sistémico trae como regalo “añadido” esa sensación de paz que trae el perdón. Un 2×1 maravilloso.

Gracias, gracias, gracias.

 

 

Les comparto también el enlace a drive para que puedan descargar las notas tomadas de esa conferencia que comparto sobre la Abundancia.

NOTAS SOBRE “ABRIRSE A LA ABUNDANCIA” DE Brigitte Charpentier

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EL “MODO” ALERTA Y NUESTRA VIDA

¡Allá ... vamos! (3)

Hace unos días mantenía una conversación muy fructífera con una amiga que después a mi mente le ha dado mucho juego.

A esta amiga y su familia, en la que incluimos los 4 perros y 2 gatos que vivían con ellos, se les incendió la casa una noche y cuando se despertaron … estaba todo en llamas y perdido, excepto la cocina y un baño que quedaron intactos. Ya ven ustedes, la cocina y un baño en medio de todo calcinado. Y tiene su aquel que sean así porque me contaba que en su casa familiar, solo se encontraba bien en la cocina y en un baño. Ole, el inconsciente qué bien apunta las cosas, no se le pasa ni un dato aunque nosotros tengamos memoria de pez, ja, ja.

Personalmente cuando ella nos lo comunicó en el grupo en el que estamos… se me encogió todo el cuerpo para adentro. ¡Uau! Esta  es una experiencia de las que puede tambalear todo tu existir. A ellos les ha dado alas y eso me hace admirar a esta amiga mucho más de lo que ya lo hacía.

Bien, pues conversando el otro día con ella sobre el dolor de los animales perdidos – solo quedó una gata negra, la suya, la de siempre – me dice una frase que nos dió para una hora de conversación: hablábamos de los 4 perros que vivían con ellos, de que todos habían sido recogidos en refugios para perros abandonados, en la calle heridos… y hablábamos del nuevo perro – precioso por cierto, super juguetón – que eligieron entre los cuatro de la familia en una tienda. Ella me decía “es la primera vez que me dí permiso de ir a una tienda a elegir un perro de raza y pagar por él”.

Y me dice: “los cuatro que se fueron eran listos, éste es inteligente”. Y aquí empezó esa conversación fructífera que mencionaba al principio de esta entrada.

FLORECER EXIGE PASAR POR TODAS LAS ESTACIONES

 

 

Los 4 que se habían ido eran listos, la vida que habían llevado, porque les habían abandonado, porque les habían tratado mal… les había hecho agudizar su ingenio para sobrevivir. Sin embargo, siempre había una excesiva alerta que les impedía ser tranquilos, confiados, cariñosos, juguetones. el nuevo, que venía de familia sin “memorias celulares” de hambre, de maltrato, de abandono… es alegre, expresivo, confiado, amoroso. Su sistema de alerta seguro que está activado aunque… sin el exceso de los otros cuyo sistema de alerta llevaba posiblemente generaciones con una información de “cuidado, cuidado, cuidado” como poco.

Y después lo trasladamos a nosotros, humanos que nos parece que no tenemos que ver con todos los demás seres vivos… siendo parte y arte de la misma Esencia, de la misma Unidad, de la misma Totalidad.  ¡Ay, qué ceguera!

Y cuando lo hacemos, veo que si yo en mi vida cotidiana tengo activado el “modo” alerta, igual que a esos perros, me será complejo ir más allá del menú que se abre en “modo alerta”: defenderme, huir o hacerme el muerto – que también vale como estrategia de supervivencia, ja, ja. A no ser que sea una elegida divina por algo, más jaja, – pues lo somos todos – si no hacemos el trabajito de desactivar ese “modo alerta” cuando no sea necesario y refrescar el sistema… es poco probable que, por ejemplo, el disfrute gozoso entre en tu vida. 

Gozoso disfrute que proviene de la presencia, de estar en el momento, de vivirlo… confiadamente. Gozoso disfrute que es más bien un resultado de una forma de mirar, sentir, hacer.

El cerebro que rige el “modo supervivencia” no tiene tiempo de disfrutar, por ejemplo, viendo cómo unos pájaros se van comiendo el pan que yo cada mañana les pongo y sus dinámicas territoriales y cómo cada vez se acercan más a la casa, a nosotros (para esto se necesita tiempo también)… tiene otros “problemas” que resolver. Y genera prisa, genera ansiedad…miedo, en realidad. Muy lejos del gozo.  Cuando el cerebro todo el día tiene que resolver…no hay tiempo de repanchingarse, de tirarse a la bartola por ejemplo,… ni espacio mental para la confianza que abre la puerta a que lleguen las ideas, las nuevas propuestas…que disolverían el “pretendido problema”, seguro. 

Y claro, es natural que el cerebro esté alerta si hay un león cerca o algo físico que me pueda desestabilizar… sin embargo, si lo tenemos activado 24 horas por el run-run de preocupaciones, miedos que no están en momento presente, … es excesivo – y es en los excesos donde vamos a buscar el origen del des-orden que ahora estamos viviendo (al final todo se trata de ordenar, de ordenarnos emocionalmente). Y al final, como no desconectamos el “modo alerta”… se configura como nuestra personalidad, nuestra manera de ser, la que sea..

Y ese exceso de “celo” para todo y en todo, nos hará vivir situaciones y encontrarnos con personas que confirman las creencias y programas que heredamos de nuestro transgenracional, personal y colectivo, y que después fuimos agrandando y haciendo más ciertas a lo largo de nuestro devenir hasta convertirse en nuestro modo de vida, en nuestras gafas de percibir.

Así que si no tuvimos la “suerte” de venir de familia con todo resuelto y ordenadito… nos va a tocar hacerlo a nosotros – ja, ja, sí, no nos libramos –  si queremos que nuestra vida se parezca a la vida que de verdad nos corresponde, nos pertenece por Ser, por ser Arte y Parte de la Unidad.

Cada uno sabrá cómo desactivar ese sistema de “seguridad excesiva, control excesivo, protección excesiva” que anula la capacidad creativa genuina a nuestro favor sabiendo que somos los creadores de nuestra realidad. En este espacio nos gusta compartir muy diferentes herramientas precisamente porque cada uno vibra con elementos diferentes. Elijan por resonancia. Su Ser lo sabe bien.

Como escuchaba a Sergi Torres en una conferencia esta mañana, “¿es que nadie pone en duda al narrador que nos cuenta la película?”.

Pues eso, es una decisión de ir más allá de esa narración constante de cómo son las cosas que nuestra “mente programada y separada de la Unidad” nos propone con la consiguiente activación de todo una batería de pensamientos, sentimientos, emociones… que se traduce en toda una batería bioquímica y de vibración que atrae o aleja sueños, posibilidades, oportunidades, límites… – sin que yo casi me dé cuenta porque casi todo ese proceso, a no ser que esté presente, pasa desapercibido por el consciente. 

Las cosas las vivo yo en primera persona, sintiéndolas – traigan alegría, tristeza, rabia…lo que traigan – y así, para empezar, lo que me diga el narrador dejará de tener validez porque él no las vive, solo me cuenta lo que le contaron. 

¡¡¡Es que me creo sus palabras!!!: “tú cómo lo vas a conseguir si nunca lo has conseguido ni nadie en tu familia lo hizo?” por ejemplo. O cualquiera de las de su discurso y tiene para llenar un carro: ya les digo, todas al rededor de las únicas propuestas de las que dispone el “modo alerta en exceso”: defenderme, huir o hacerme el muerto.

Comenzamos Abril. La naturaleza por estos lares está maravillosamente florecida, no ha dudado en brotar en flores por doquier: cerezos, manzanos, rosales…. todo está en flor o todo está en hoja aunque no haya llovido en meses y aunque esta semana venga una ola de frío y las deje tiritando, como poco. Confian en su Ser, saben que todo tiene un propósito y ellas brotan y se expresan como lo que son. Con Confianza.

Eso es lo que nos pide la Vida: Florecer con Confianza.

Lo demás no es cosa nuestra, la mayoría de las cosas que activan ese “modo alerta” están fuera de nuestro alcance o ni siquiera nos corresponden, es como de risa y sin embargo así es.

Gracias viajeros de luz por hacer lo que les corresponde: Brillar.

Gracias, gracias, gracias.

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PRÁCTICA DE LA DANZA DE LA AUTO-EMPATÍA – una herramienta de claridad para tu día a día

Entrada publicada originalmente el 22/03/2019 en www.ellamentonovieneacuento.com

 

Buenos días, viajeros de luz

Hace ni se sabe el tiempo que llevo sin publicar. Y no es por tiempo, que también, porque ya vemos que vuela… sino porque no se han dado las “cualidades” en el espacio tiempo y en mi ser para ponerme a escribir y compartir.

Explicaciones me puedo montar un montón porque de hecho he andado de zascandila de acá para allá y en esos tiempos como que la energía está a otra cosa, a adaptarte a los lugares, a los ritmos, a lo que sucede entre medias. Sin embargo, me voy a permitir no justificar-me. Qué ya va siendo hora. Ja, ja, me parto de risa cuando comienzo una conversación con alguien y ella, él o yo comenzamos con una justificación. Con mis amigas del alma ya nos hemos dado el permiso de no justificarnos y de recordarnos con amor “eh, no necesitas justificarte. Está bien. Te quiero igual”.

El caso es que hoy mientras me secaba cuidadosamente después de ducharme recordaba un ejercicio que hicimos ayer en una sesión con Claudia Delgado en su programa de Mi Nueva Yo. Ella lo llama “la danza de la auto-empatía” y ya escribí una entrada al respecto

https://ellamentonovieneacuento.com/2018/06/10/la-danza-de-la-auto-empatia-des-velando-la-necesidad-que-hay-detras/

Este tipo de herramientas es super potente y muy eficaz porque el inconsciente no reconoce la diferencia entre pasado, futuro… todo es presente. Tampoco reconoce la diferencia entre lo real y lo imaginario. Entonces nosotros también podemos jugar como lo hace él.

En esta ocasión me gustaría compartir la práctica en “lo mío” por si sirve para “lo de todos”.

Para los que se han formado en Bio – ya sea biodescodificación – bioneuroemoción – bioevolución… – les resultará familiar pues se parece mucho al camino al inconsciente. Sin embargo, para mí y en esta ocasión en particular, he elegido la herramienta de Claudia porque la utilizo muy a menudo y me ayuda a clarificar, a ver claro:

  • Primero: a ver los hechos como si estuviera describiendo una fotografía.¡Y vive dios que la mente intenta explicar, justificar! La clave para el acompañante o para uno mismo si lo estamos haciendo en “auto”, es acompañarte a volver al modo “fotografía”. Si hubieras sacado una fotografía en ese momento, ¿qué verías? Esa es la pregunta para que la mente no devanee.
  • Segundo: a ver la necesidad detrás de la emoción que estoy sintiendo.

Y eso es un regalo. Y un regalazo para la vida en relación.

Se lo cuento con al menos un ejemplo – propio – .

Hace unos días vino a casa un amigo y así estábamos 3 en la salita: el Finder, ese amigo y una servidora. Yo me acababa de hacer un cigarrito y justo lo había encendido. Este amigo que llega a casa, se sienta y me dice: “¿me das una calada?” y yo le dije: “No, me lo acabo de encender, espera un poquito y cuando toque, te toca” (aclarar que en casa fumamos los cigarros a medias). El Finder que estaba también allí dijo: “ay que ver qué mala, qué carácter”.

Y ahora vamos allá: Si me quedo enganchada a las explicaciones, a lo que me dice la mente,  – y ahora lo comparto – no salgo del bucle con el consiguiente revoltijo emocional.

¿Cómo sería la forma de hacerlo… fácil y que nos permita hacerlo a nosotros mismos?

  1. Con esa situación en mente, cierro los ojos, respiro y me siento en la situación. Solo con este movimiento de “parar y sentir” ya se despejan muchas “oscuridades”.
  2. Empezamos por la mente: ¿Qué pienso en ese momento?
    1. En mi caso tengo 2:
      1. uno para el amigo que me pide… “qué tío, siempre igual, pero si ni siquiera ha saludado”
      2. otro para el Finder: “jolín, en vez de ayudarme, se pone del lado de él”
    2. Ahora vamos a los ojos: Si tuvieras una cámara en ese momento y sacaras una fotografía, ¿qué estarías viendo?
      1. Y aquí en mi caso cuento la historia como la he contado antes pues ya había hecho el ejercicio y no he incluido ninguna trampa de la mente. Pero por ejemplo, cuando lo hagan, podrían empezar a decirse: “es que es un caradura, viene solo a …” “es que no le aguanto porque…” … lo que fuera. Todo eso son interpretaciones sobre la foto. Queremos la descripción sin más… y no crean que es poco porque esa descripción nos da muchas pistas. Para empezar nos permite salir del bucle de los juicios, de las interpretaciones y nos pone en tierra: a ver, qué pasó de verdad?
    3. Seguimos bajando: ¿qué sientes en esa situación? (no antes, no después, en esa situación)
      1. En mi caso:
        1. con el amigo: rabia por obligarme a mí a hacer el papel de “mala” solo por no usar el sentido común aunque en realidad no importó porque con él pude expresarme – independientemente de cómo lo tomara él.
        2. Con el Finder: rabia que encubría tristeza por no sentirlo de mi lado. Me sentí “traicionada”
      2. Y aquí viene la varita mágica: Y ¿qué necesidad hay debajo de esa emoción? ¿Qué necesitas?
        1. Con el amigo: en realidad no había ninguna, ya la expresé.
        2. Con el Finder: sentirme a salvo (en mi casa no me van a atacar), sentirme aceptada como totalidad.
        3. Y ahora te puedes preguntar:
          1. Y cómo puedo atender – yo particularmente – a esa necesidad?
          2. Puedo pedir algo – a alguien – para atender esa necesidad?

Y esto es importante porque el juego está en mi campo, yo puedo atender mis necesidades. Pedimos a otros muchas veces algo que podemos hacer nosotros y atender nuestras necesidades es algo que nos compete a cada uno las suyas.

¿Yo necesito sentirme a salvo? ¿Yo necesito sentirme aceptada? Pues ale, a empezar a aplicar todo lo que sé para que se dé esa aceptación, ese sentirme a salvo. (eso en mi caso y en esta situación)

Y luego, pediré – no exigiré, es decir, me pueden decir que no – a quien considere que me ayude de esta manera, de la otra manera… Sin embargo, y curiosamente, cuando yo me atiendo, cuando yo atiendo la necesidad que hay debajo de una emoción que me produce revuelo por dentro… ya no necesito que nadie la atienda por mí.

Debajo de muchas emociones de tristeza lo que hay es una necesidad de ser reconocido, por ejemplo. Pues paradojícamente, cuando te reconoces, cuando sabes perfectamente quién eres – y no tiene que ver con el nombre, la profesión… – ya no necesitas que nadie te reconozca. Hombre, siempre se agradece pero ya no es una necesidad perentoria.

¿Por qué podría ser una necesidad perentoria – antes de atenderla?Pues porque en algún momento – y sobre todo cuando era pequeña – en la convivencia familiar, en la convivencia con el clan, lo social… sentí – y me lo creí – que no me habían reconocido, por ejemplo, o que me habían traicionado…

Y es ahí donde vamos a ir después de que hayamos reconocido nuestra necesidad. Seguimos con los ojos cerrados y nos preguntamos “¿cuándo hubo otra ocasión, cuando era pequeña, en que me sentí traicionada, en que me sentí no a salvo, en que me sentí no aceptada del todo?”

¡¡ja, ja, si alguien me dice hace años que esto me va a resultar fácil me hubiera reído a carcajadas como poco!!! Pues sí, es cerrar los ojos, hacer la pregunta y ¡bingo! Allí, en la pantalla de mi mente aparece la situación en cuestión y me veo de pequeña en una situación en la que mamá, papá… (no vamos mucho más lejos, ja, ja) hizo, dijo… lo que fuera que me hizo sentir de esa forma y lo grabé y me lo creí. Lo digo en primera persona pero pueden conjugarlo en cualquiera, ja, ja.

Así que efectivamente cuando cerré los ojos y pregunté, apareció la situación y me ví chiquinina… Es maravilloso porque yo me recuerdo de pequeña por las fotos, sin embargo en esos trabajos me veo perfectamente, con el vestido que fuera, en el lugar que fuera… y me ví en una situación con mamá y después con papá en la que mamá me dejaba “sola ante el peligro”, incluso más, era ella la que provocaba que el peligro – papá en ese caso – me pudiera alcanzar.

Y ahí es donde yo, la mujer que soy, puede actuar de forma empática con esa niña que no ha comprendido, que se ha sentido… y que desde entonces se ha quedado parada ahí con el run-run de que “no me reconocen”, “no me aceptan”, “no estoy a salvo porque en cualquier momento me pueden traicionar”.

La mujer que soy y que ya sabe quién es (ésto último es fundamental)  puede reflejar a la niña y entablar un diálogo – para mí siempre maravilloso y clarificador – que puede disolver esa sensación que se quedó congelada llevándola cargada a todas las demás vivencias posteriores.

La mujer que soy, y sobre todo cuando habla desde el Ser Esencial,  puede ofrecer el regalo Premium por excelencia en estos casos: contarle su verdadera identidad, contarle la verdad de los hechos, contarle quién es verdaderamente… y acompañarla a sentir que atiende esa necesidad y que así nunca más necesitará que otros se la atiendan por exigencia

La práctica puede tener continuación pero con estos pasos ya haces lo más importante: salir del bucle que te revuelve por dentro y del que crees que no puedes salir. Pues sí, puedes y es sencillo. Solo que – y esto al ego no le gusta nada – es necesaria la práctica.

En el día a día, en nuestro hacer cotidiano se dan situaciones mil para practicar. Como han visto, en mi caso ha sido algo de importancia pequeña pero si no lo hago, si no me pongo a desenmarañar la madeja… al final se hace un gurruño sólido que me impide salir del miedo, del rencor, de la falta de comprensión… y todo eso no nos sirve para una relación, no nos sirve pues me hará pasar un rato largo bajo el agua de las emociones sin expresar y se convertirán en rabia, en tristeza…que cuando finalmente salgan será en un grito, en un control, en una crítica…

Tenemos las herramientas. Pues ¡ale, a aplicarnos el cuento!

Gracias infinitas por la oportunidad de compartirme.

Gracias, gracias, gracias.

 

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YO NO SOY ESA… ja, ja…

Entrada publicada originalmente el 07/09/2018 en www.ellamentonovieneacuento.com

Buenos días, viajeros de luz

Han sido días tan intensos de vivencias, sensaciones, revisiones… que no he tenido un ratito de ponerme a compartir con ustedes.

Normalmente en este espacio suelo compartir herramientas y recursos que otros – grandes, o al menos yo los veo más grandes que yo – han aportado, yo he aplicado e integrado y se lo transmito a ustedes.  Hoy, sin embargo, vengo a compartir mi propia experiencia que seguro que resonará en algunos de ustedes.

Ha salido un pelín largo, ja, ja. Relatar un proceso requiere su espacio.

Hace ya como un mes hice una consulta de registros akásicos. Para mí esa consulta fue fundamental pues me dijeron claramente cuál era mi don y mi misión. Y también cuáles habían sido mis bloqueos y mis zancadillas hasta ahora. Eso es un regalo maravilloso: que desde la Fuente te digan a qué has venido te aporta una paz y una tranquilidad que no conocía.

Vale, ahora ya sé. Ahora ya no tengo que volver a preguntarme si lo que hago es lo que he venido a hacer por ejemplo. Ya está. (Aunque el yo chiquito hace lo que puede para que te olvides y sigas con el run run habitual de “qué estoy haciendo, para qué…”)

Y para hacer lo que he venido a hacer me dijeron que lo primero y fundamental era LA VALORACIÓN DE MI MISMA.

Ahí dieron en el punto clave de mi vida, ja, ja.

Yo he sido una atrevida, me he lanzado a cosas nuevas, me he retado constantemente… y sin embargo era una locura porque por debajo, por dentro, por detrás… había una voz, había una presencia de vigilancia continua que no me dejaba en paz. Era esa voz “busca fallos” que durante y después de un curso dado por mí, por ejemplo, me relataba todo aquello que había hecho mal… derivando en angustia, en pesar, en… vibraciones poco aptas para la Vida Plena.

En esa consulta de Registros, me dijeron también que EMPEZARA YA, que no había más ná que preparar, que ya estaba preparada, que diera un paso y el camino se abriría delante.  Y allí mismo, en esa consulta con Charo Pérez, decidimos ambas dar ese paso y comenzar un espacio en vídeo que llamamos Entre tú y yo – para todos en el que compartimos recursos y herramientas sencillas y muy potentes a la vez, para este caminar creciendo.

Hace tiempo abrí una página de Facebook que titulé “El despertar de la Crisálida (estaré encantada de tenerte por allí) que estaba prácticamente inactiva y fue allí donde decidí compartir – en primera instancia – esos vídeos con Charo Pérez. El proceso de transformación de un gusano en mariposa siempre ha sido algo que me ha fascinado y que me dio la idea de las “Cuarentenas” como tiempo imprescindible de transformación para salir a una Nueva Vida, ahora volando como una mariposa. Esa fascinación que digo me llevó a comprender y asumir el tiempo de gusano. Una mariposa no podría ser si antes no hubiera pasado por gusano. Y eso te ayuda a valorarte en tus pequeñeces, por ejemplo.

 

 

Bien, pues así empezamos a hacernos visibles. Ja, ja, el tema de la visibilidad, de la exposición es fantástico para sacar muchas de nuestras sombras.

Y así fue. Cada vez que nos reuníamos y grabábamos y luego me veía… era todo un cuadro de emociones encontradas, emociones de baja frecuencia todas.

Y como he sido un poco excesiva para casi todo, no me conformé con eso sino que propuse a un grupo de compañeros de camino que nos hiciéramos entrevistas en las que “nos contáramos un poco nuestra vida” para conocernos, para…

Y empezamos también. Uau, ha sido un no parar de grabar – con todo lo que lleva de historias tecnológicas que no controlo, ja, ja, -. Y también ha sido un no parar de juzgarme, de criticarme, de des-valorarme, de … (no sigo, ja,ja)

Además, para que el proceso ya fuera de master, el sábado pasado hice mi primer taller on line. Era sobre Proyecto Sentido, que es un tema que me encanta porque es un tiempo fundamental para precisamente nuestra futura expresión propia. Había decidido que iba a ser un taller en intimidad – para probar todos los cachivaches – con personas que me conocen y que ya han hecho talleres presenciales conmigo. Todo en orden, todo sin presión. No había nada que temer.

Y sin embargo, a los 5 minutos de haber terminado ya estaba la vocecita “busca fallos” diciendo de tó menos bonita. Toda la energía se fue al suelo – ¡y ahora levántala, ja, ja! –

Hasta ahí los hechos.

 

Durante la preparación de cualquier taller se activan – o al menos a mí se me activan –  programas e historias varias. Y con toda la historia de exposición en esas grabaciones, andaban activos unos cuantos en mí. Y había tomado conciencia de una frase que me repetía – por debajo – mientras que estaba hablando en un taller, por ejemplo. Esa frase era: “A VER QUÉ HACES”

Cuando la oí de verdad, cuando tomé conciencia de ella fue como que se hizo de día. “A ver qué haces”. Y recordé que era una frase que mamá me decía cada vez que me iba de viaje, cada vez que iba a una fiesta, cada vez que … siempreY recordé cuando había empezado.

¡¡¡Uau!!! Esa frase – para mí y para ella – tenía un “trasfondo” sexual. Un trasfondo que venía de una historia vivida a mis 10 añitos – precoz que fue una en ese momento – y que podía perfectamente haberse vivido con risas y sin embargo se vivió como tragedia. Y no solo eso sino que marcó un punto de no retorno para papá, mamá y yo que entonces éramos los integrantes del núcleo familiar.

A esa edad, en el pueblo donde vivía, habían empezado las escuelas mixtas y yo me había “enamorado” de un niño de la clase y él de mí. Algo maravilloso. Un día que papá trabajaba y mamá estaría de compras o lo que fuera, ese niño y yo quedamos ¡en mi casa! Y mientras que estábamos demostrándonos ese amor primero – besitos y prau, ja, ja – llegó mamá.

Recuerdé perfectamente el revoltijo en el cuerpo, el miedo, el “ay, dios mío, y ahora ¿qué hacemos?”. Y no solo lo recuerdé mentalmente sino que lo recordaron todas mis células así que al loro con los recuerdos porque sin querer llenamos nuestro ser de la misma química que en ese momento había.

Imaginen la escena, ja, ja. El muchacho se fue como en las películas, corriendo y yo me quedé en casa frente a mamá que me decía de todo. Sin embargo, lo peor quedaba por llegar.

Yo ni había podido comer ni dejar de pensar en el momento en que llegara papá. Y temerlo claro. Ja, ja, el tiempo no paró y antes o después se abrió la puerta y allí estaba papá.

A día de hoy ya sé lo que pasó realmente – mamá me ofreció el regalo de contarme su vida unos días antes de morir – sin embargo entonces yo solo era una niña de 10 años, precoz seguramente para casi todo, con mucha vitalidad… que de repente se vió inmersa en un juicio sumarísimo. El veredicto y el proceso para ese veredicto fue catastrófico – por lo que fuera – para mí como niña inocente y para ellos como padres sufrientes pues el veredicto decía culpable sin posible fianza, sin posible nada.

Y ahí fue donde encontré el origen de esa frase que me acompañaba en mis expresiones tanto en lo laboral como en lo relacional y que mencionaba antes. Mi padre – ahora sé el por qué y lo comprendo desde el alma – me llamó algo que es impropio de una niña – y que durante toda mi vida me había preguntado cómo un padre puede llamar eso a una hija de 10 años – y me informó que me hiciera a la idea de que él ya no era mi padre. Y añadió – eso lo he visto esta semana – tú sabrás lo que haces, pero que sepas que te estamos vigilando”.

Cuando me formé en Biodescodificación en Barcelona esta escena ya la había revisado y sin embargo nunca había salido esta frase.

Una frase que me explicaba muchas de las sensaciones vividas por mí durante talleres, durante mis clases de español cuando era una estupenda profesora y sin embargo cada día medio me moría de miedo. Y era porque desde ese momento en el que fui excluida del clan – así lo vivió la yo niña de 10 años – estuve en vigilancia continua con la certeza – por su parte – de que antes o después la volvería a fastidiar.

¡Bingo! Esa era la sensación:

A ver qué haces, a ver qué dices porque antes o después confirmaría el veredicto de culpable de nuevo.

Y como eso fue así desde entonces… no “me permití” expresar en mi núcleo familiar – casi nunca – mi verdadera identidad. Por miedo, claro, por miedo a no pertenecer, a que no me quisieran, a que me dejaran sola. Eso lo sé ahora. Entonces, solo me aislé, por una parte y me convertí en una rebelde por otra. Enredos, desórdenes… de tó.

Y así el año pasado en el programa de Saúl Pérez, una de las preguntas de auto-indagación era: “¿Quién eres?” Y yo me sentí paralizada y no supe que contestar. Claro, ya sabía que todo lo que era el nombre, la profesión… todo eso no era, así que ni empecé por ahí. Sin embargo, desde ese momento supe que saber quién era iba a ser mi “master” particular.

La Vida, siempre atenta a nuestras necesidades, me ha puesto maestros geniales para ese master, como Esperanza Castelló – www. esperanzacastelló.com – que en su blog, en sus conferencias últimas y en el curso último que ha aportado al mundo – ha insistido en el tema de la identidad, en los roles jugados, en qué lugar ocupábamos en ese núcleo familiar… Y cuando fue desgranando las claves para saber si vivimos en un conflicto de identidad… yo sentí que me había visto por dentro.

¿Quién soy? ¿Qué lugar ocupo en mi familia? ¿Qué lugar ocupo en mis relaciones? ¿Qué hago haciendo lo que hago? ¿Qué es lo que me apasiona?..

Al ir contestando a todas las preguntas, volver a revisar esas situaciones que generaron todo este enredo y conflicto de identidad que yo tapaba con una personalidad muy fuerte y con mucha actividad a ratos y con morirme de miedo y estancarme a otros… tomé conciencia – bendito regalo – que todo eso que me dijeron unos y otros sobre lo que yo fundamenté mi máscara y mi sombra… era MENTIRA. Me lo decían no porque quisieran fastidiarme – que era lo que pensaba de adolescente con los colaterales de desorden de jerarquías que se formaron – me lo decían por sus propios programas.

Era su percepción – por sus propios enredos, por sus propios programas, creencias heredadas también… – no me veían a mí, no era sobre mí, era sobre ellos. Y yo me creí todos los adjetivos (aunque me rebelara), mi inconsciente los tomó como los primeros ladrillos de mi Idea de mí misma. ¡Y la líamos parda, ja, ja!

La teoría ya me la sabía antes… sin embargo, ahora tomaba conciencia. No es lo mismo. Lo primero – la teoría – no transforma. Lo segundo, tomar conciencia, inicia el camino de esa transformación.

“Yo no soy esa que tú te imaginas” -ni casi yo-

que decía la canción de Maritrini. Así es.

 

Todos esos adjetivos que fui escuchando sobre mí en ese tiempo de hipnosis de la niñez y después,  configuraron mi “yo-chiquito” que no permitieron expresarse a mi YO ESENCIAL.

Cuando tomas conciencia de algo, parece que el Universo tiene a bien ponerte una situación de la prueba del 9 que le llamo yo. Vale, has tomado conciencia. Vamos a comprobarlo. Y de repente vives una situación que es como la definitiva para pasar página y dedicarnos a otras cosas o volver al punto de inicio, ja, ja.  Ahora ya sabes que eso que creías de ti – todo pequeñito – no es verdad. Ahora toca expresarse desde tú yo Pleno y Auténtico.

Y así, el domingo pasado nos encontrábamos digitalmente – viéndonos todas y con capacidad de interactuar en vivo y en directo – un grupo de mujeres fantásticas y creciendo juntas. Todo genial.  Nada más terminar la reunión, la bendita vocecita (de la que ya había tomado conciencia) me empezó a tararear su canción favorita: “mira lo que has dicho” “mira cómo lo has dicho”…. Y empecé a sentir mi cuerpo: oleadas de cortisol supongo, miedo, mira has hablado muchísimo, ay, a ver qué van a pensar….

Al irme a dormir, muy nerviosa todavía, sabiendo que eso que sentía no era la realidad, lo entregué a la Vida. Nerviosa porque cuando el programa se activa, resuena con todas esas emociones vividas en otras ocasiones.

A la mañana siguiente hice un vídeo para el grupo expresando lo que sentía, lo que había pensado y por lo tanto sentido. Me expresé vulnerable. Me expresé sin querer ser otra cosa.

Y fue maravilloso porque fue hacerlo y aceptar. Y al aceptar llegó la paz. Y durante el día me fue llegando el feedback de ellas, de cómo me habían visto ellas. Benditas sean. Y cómo me habían visto no tenía nada que ver con esa vocecita que me torturaba.

En un momento dado tuve la sensación de que había estado confinada dentro de una vasija de barro, empequeñecida y que de repente, esa toma de conciencia fue como un golpe que rompió la vasija y me permitió levantarme y verme en mi grandeza. Grandeza que compartimos todos, por cierto. Grandeza que no tiene que ver con sentirte más que otros tampoco. Grandeza de ver que soy arte y parte de esta Fuerza que Crea, Sostiene y Entretiene.

Desde entonces, estoy inmersa en una efervescencia celular, ja,ja. Van apareciendo sensaciones que están enganchadas a situaciones y adjetivos… y siento: es mentira. Y sigo en efervescencia, sintiéndome feliz.

Ayer grabé otro vídeo para un grupo de mujeres e hice una entrevista a Charo Pérez  sobre flores de Bach – dentro de ese espacio de “Entre tú y yo – y la vocecita no apareció. No solo no apareció sino que me encanté y me encantó. Me ví en aprendizaje, claro, hay mucho que aprender siempre, pero ya sin juicio, sin crítica, sin des-valorización. Me ví bella por dentro y por fuera.

Gracias infinitas a la Vida que no es cómo queremos sino como es para crecer. Gracias.

Saber quién eres de verdad y expresarte desde ese YO ESENCIAL que somos cada uno es el primer paso para crear la Vida a nuestra medida, para crear una Vida Plena y con Sentido, para crear nuestra propia realidad.

Yo me había saltado ese paso siempre, seguía haciendo y haciendo como para demostrar, como para que me reconocieran – papá y mamá – y eso nunca llegaba, no porque no quisieran sino porque no podían pues ellos mismos no se habían reconocido, no sabían de su verdadera identidad.

Y cuando alguien me decía “se tú misma” – qué bonita frase – me ponía a temblar porque sentía que ser yo misma era peligroso, me traería problemas y además no tenía ni idea.

Gracias a todo este revuelo de exposición en vídeos, de juicios continuos contra mí misma… fue saliendo poco a poco todo el entramado en el que había sustentado mi expresión limitada.

Yo felizmente agradecida por todo ese proceso que había desembocado en la certeza de que todo aquello que creía de mí… no era yo. Ahora toca re-construir. Que en realidad no es hacer algo, es permitir que brote lo que ya estaba, lo que ya era y sin embargo había ocultado en sombras, en máscaras.

Este año es el del cerdo en la cosmogonía china, un ser que se expresa en goce, se revuelca en los charcos… disfruta. Cuando no sabes quién eres… ni puedes disfrutar.

Hoy elijo permitirme fluir en el disfrute oceánico que la Vida nos propone. Todo depende de nuestra mirada. Todo mi enredo partió de una mirada de drama… ahora toca practicar mirar  – e insistir – (aunque los sentidos te den la información de siempre)  de otra forma.  Digo insistir porque el “ego” se las sabe todas para volver a armar el tinglado. Sin embargo, si lo pienso honestamente es solo una decisión.

Una decisión propia, depende de mí solamente. La tomo o no la tomo.

La tomo. ¡Brindo por los cerditos disfrutones! ¡Me apunto!

Gracias, gracias, gracias.

Si te ha gustado, si te ha aportado, ayúdame a compartirlo.

 

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EL CÓDIGO DE LA MANIFESTACIÓN – Raimon Samsó

Entrada publicada originalmente el 07/09/2018 en www.ellamentonovieneacuento.com

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Buenos días, viajeros de luz

Hoy traigo a compartir un libro con el que hay que tener “cuidado”: si no te das cuenta… te lo lees de un tirón. Ja, ja, y no es una novela. Sin embargo, lo que vas leyendo, lo que Raimon te va proponiendo lo sientes tan auténtico – porque además ya le has oído a él, ya le has visto su transformación también – que por dentro vas diciendo: “yo también quiero, yo también quiero”

Ahora un ja, ja, grande grande, porque esa vocecita interna ya sabemos de dónde viene y lo que quiere: normalmente que no cambies, que no te transformes, que sigas igual, que parezca que pero… dice que quiere pero… normalmente lo que quiere es solo leer y leer y más leer.

Y aquí de lo que se trata es de APLICAR. Y eso, a esa vocecita le gusta menos, ja, ja. Hoy es día de risa. Le gusta menos porque aplicarlo sería casi su final – tiene muchos recursos para volver a armar el asunto por eso dije “casi”.

En una sesión de lectura de registros akásicos hace como un mes, más o menos,  se me dijo que mi misión y mi don era transmitir que “somos los creadores de nuestra propia realidad”. Así, con esas palabras. Y este libro viene como anillo al dedo a ese propósito.

Sí, somos los creadores de nuestra propia realidad.

Ante esta frase hay varias posiciones: algunos lo dudarán, otros no lo crearán, a otros les parecerá difícil. Algunos ya saben de la certeza de esas palabras: somos los creadores de nuestra realidad. Y lo somos, incluso a nuestro pesar, incluso sin saber que lo hacemos.

Cada día, a cada instante, lo que creemos de nosotros (nuestro auto-concepto), nos hace hablar, nos hace imaginar, nos hace sentir… de una determinada manera. Un ejemplo, que se entiende todo mejor con ejemplos: si en mi diálogo interno hay frases del tipo “yo no valgo para eso” “eso está muy bien para otros pero no para mí, yo nunca consigo nada” “qué voy a crear yo si soy un infeliz o soy pobre”…. frases con una emoción sentida que sin tan siquiera darnos cuenta están en nuestra mente, como por detrás, y es desde ahí, desde ese auto-concepto, desde esa idea del mundo, desde esa percepción… que esa persona crea su mundo… sin saberlo.

Así que, por nuestro mayor bien y el de todos – pues todos somos uno – más nos vale como primera medida: AUTO -CONOCERNOS. 

Conocernos de verdad. Saber quién soy. Y para saber quién soy, lo primero es ir viendo quién no soy, qué no soy. Y ahí empieza el camino de transformación. Cuando uno empieza este camino, al principio es como una locura: pero si resulta que todo lo que pensaba que era… ¡¡¡no era!!!. Resulta que la mayor parte de eso que creo que soy, no ha sido una elección nuestra sino que de tanto oirlo en casa, de tanto adaptarme para que me quisieran, para pertenecer… he ido creando una “máscara” que viene a ser lo que nosotros decimos que es nuestra personalidad – así soy yo, ja, ja – que es con la que nos relacionamos y con la que vamos creando nuestra realidad. A estas alturas todo inconsciente. Amén de nuestra Sombra donde guardamos aquello que no nos gusta de nosotros o que nos dijeron que no era adecuado.

Pues a partir de ahora, cuando lean el libro, van a tener muy clara la necesidad de actualizar ese auto-concepto propio para llegar a nuestro Ser Esencial, para llegar a saber que somos Dios en acción. Tanto si lo queremos como si no, tanto si lo creemos como si no. Si tú no creas… otro en tí – el sistema, el clan familiar, las expectativas de tu pareja, de tus hijos… – serán los creadores y tú estarás de espectador sufriente creyendo que no puedes hacer nada… cuando la Vida solo está esperando a que tomes las riendas y crees una vida a tu medida para tu Bien Mayor y el de todos, solo está esperando a verte y sentirte brillar.

Ese es nuestro propósito en la vida: Brillar. Seguramente en tiempos venideros será diferente. En nuestra educación – filtrada por las religiones – se puso mucho énfasis en hacernos entender que brillar era malo, egoista, narcisista… ¿quién quiere ser tildado de todo eso? Pues te vas quedando en la retaguardia, que no se me vea, que pase desapercibido, que no destaque…O todo lo contrario… con lo que eso acarrea.  Y así creamos y manifestamos el mundo en base a nuestro auto-concepto y a lo que pensemos de la vida, de la gente, del mundo…

Llegó el tiempo de hacer brillar nuestra lámpara de Aladino interna para que nuestros deseos más verdaderos se vean manifestados. No hay que temer a nuestros deseos. Una vez que sabemos quién somos genuinamente… los deseos dejan de brotar desde el ego y brotan desde el Ser Esencial que somos. Incluso más, entregamos los deseos al Espíritu para que se manifiesten de una forma dulce y serena… si así ha de ser. El Espíritu siempre encuentra el camino de manifestación si nosotros no nos ponemos en medio.

Además de leer el libro … pueden encontrar en Youtube una cantidad considerable de conferencias, de entrevistas a Raimon Samsó sobre este Código de la Manifestación (Y sobre otros porque es un autor prolífico y con temas muy diversos: sus libros sobre el dinero son geniales también)

Eso sí, recuerden. Lo que va a producir cambio y transformación es la aplicación.

Y eso se entrena, no es de ahora para luego ni hay una varita mágica aunque cuando empezamos a aplicarlo pareciera que la tenemos en nuestro verbo creador. La palabra en sí, sola, repetida sin sentirla tiene poco valor. La palabra sentida, la palabra vivida, el deseo sentido ya como manifestado, como hecho… tiene el mágico poder de manifestar.

Y es que somos magos aunque nos quisieron engañar conque somos poquita cosa.

Ya es hora de dejar de creer en pequeñeces y dar cauce a nuestra grandeza innata. Somos grandes de serie, con todos los detalles y todos los extras. 

Desplegamos nuestro poder de creación y nuestras alas se abren para volar alto, muy alto.

Les deseo una lectura fértil y una mágica aplicación.

Gracias viajeros de luz y gracias Raimon por haberlo aplicado antes y compartirlo con todos. Gracias.

 

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