OTRA VISIÓN: LO PRECIPITADO, LO ESTANCADO

Ummm, El ritmo…

Gracias, maestro

ORACIÓN EN  LO PRECIPITADO, LO ESTANCADO.

DR. J.L. PADILLA

02/12/12

El ritmo que hoy impone… el sentido de la humanidad, resulta, por una parte, apático, estancado, bloqueado; y, por otra, (está) la preponderante, la poderosa acción rítmica apresurada, acelerada… que, poco a poco, va gestando consciencias ¡ansiosas!, consciencias angustiadas, consciencias desesperadas.

Hay miles de propuestas de poder, de sobresalir, de afamarse… y muy pocos puestos para ello.

Y, así, una parte de humanidad se queda… se queda… se queda…

Y ¿”convive”…? con elementos y proyectos que ya no están en uso; con elementos y proyectos que… fueron de otro tiempo. Procuran centrarse ahí, y no ver… –¡no ver!-… cómo el mundo se precipita, se acelera, se conciencia de angustia, de ansiedad… y desesperación.

Conjuntamente –claro está-, la consciencia obsesiva, la consciencia depresiva, la consciencia maníaca… interacciona, revolotea, se configura; y raros son los días en los que el transcurrir se hace sereno, ponderado, austero, ligero, liviano…

La “pre-ocupación” por mantener esa aceleración, esa ¡prisa!… que cada uno aporta, pensando en no quedarse atrás; que cada uno propone, pensando en: “Que no se vayan sin mí…”.

Se suele decir: “El mundo demanda”. “La vida demanda…”.

Estamos permanentemente demandados: como en un juicio, como en una suma cruel –“como en una suma cruel”- demanda más… más…

Y si por un instante –o en un día- se ha alcanzado un regocijo, una sorpresa o un aprendizaje, inmediatamente se está demandando cuándo será el próximo; ¡en qué momento! –cuando aún no se ha digerido, aprendido, absorbido, utilizado… lo que se acaba de vivir-.

La oración nos ¡alerta!… sobre esa posición y esa disposición de desespero que… a la vez se angustia, y ansiosamente busca fuerzas para seguir. Y en la medida en que no puede, se entristece, y maníacamente empieza a fabular y a confabular para ver si puede…

Y también, la oración nos avisa para ¡no desconectarnos de la humanidad!, que se precipita.

Pareciera… pareciera que el sentido orante trata de establecer ¡un puente!

¡Sí! Un puente. Pero un puente muy especial: que tira –que tira- de lo que se queda estancado, bloqueado y dificultado; ¡y tira!… de lo que va acelerado y precipitado.

Al decir “tirar” queremos decir que… ¡hace un esfuerzo por frenar ese ímpetu ansioso! Hace un esfuerzo por promover un estancado conocimiento.

Y en la medida en que se atrae lo estancado –para que se haga fluido-, y en la medida en que se atrae… ¡lo acelerado y precipitado! –para que sea rítmico y ¡gozoso!-, en esa medida, “simultáneamente”…

Y esto es… absolutamente llamativo en la oración: “simultáneamente”.

Porque si sólo freno “el aceleramiento”, la aceleración, me estancaré. Si solo atraigo lo estancado y lo bloqueado, nunca llegaré.

Se constituye así –¡por esa acción simultánea!, bajo la referencia orante- en ¡una nueva consciencia!; que, sin ser dual –sin estar desojando la margarita: si “sí” o si “no”-… sino que, simultáneamente, atrae, desobstruye y promueve, lo estancado; y modera –modera-, regula, lo acelerado. ¡Simultáneamente!

Nos abrimos a una consciencia en donde lo casual, lo afortunado, lo imprevisible, lo inesperado… la casualidad, la intuición… la referencia de la Fuerza Creadora… lo misterioso, lo desconocido… la humildad y la sumisión… se hacen –todo ello- complot, que no se deja arrastrar ¡puesto que está en otro plano! –se ha creado una nueva consciencia-. Puesto que está en otro plano, no se deja arrastrar por lo precipitado, ni se deja estancar por lo bloqueado.

¡No es el justo medio!… No es ¡estar en el medio!… ¡Es estar referenciado!

Estar referenciado bajo otros parámetros que no son el olvido y el rechazo de lo que transcurre, ni tampoco es la puntera actitud… ¡de lo avanzado!

Y no es el medio, ¡puesto que no está en el mismo plano! Puesto que las referencias no son el éxito, el poder… o la tradición, la costumbre, lo habitual, “lo de siempre”…

¡No son esas referencias!

Las referencias son “irreferenciables”.

No caigo fácilmente… o no se cae –¡sin más!- en la vanidad de la vanagloria y del… ¡alabado! Tampoco, en la irreverencia ¡radical!, racista y sectaria, de lo estancado.

¡Bajo el sentido orante, esas opciones son obsoletas!, ¡destructoras!, generadoras de… ¡desespero!; tanto en el que se queda radicalmente en un extremo, como en el que se precipita obsesivamente hacia ¡la gloria!

Esa “auto-estima” que se precisa, en un sentido o en otro –y que siempre… ¡siempre está en entredicho!-, cuando se está en la nueva consciencia… el ser se siente estimado; se siente valorado; descubre ¡con consciencia!… que es una opción necesaria, su existencia; su vivencia.

Se descubre como… ¡amado! Y, en respuesta, ¡ama! Y, en su amor, se reconoce, se acicala, se “complace”.

La ansiedad ¡demanda y demanda y demanda!; y, en la medida en que no se puede responder, la angustia se apodera, y el desespero es ¡la norma!

Y el fracaso ronda… para engrosar las filas de ¡los fracasados!, los estancados, los imposibles…

Los que se avejentan por su criterio de “imposibilidad”…

Los que, sin subir al ring, ya han tirado la toalla.

Es probable que, en esas opciones, cada facción se pregunte: “Entonces, ¿qué sentido tiene mi vivir, así: en desespero permanente? ¿Qué sentido tiene vivir así: en aborrecido eterno?”.

Dar pie… a la nueva consciencia.

¡Dar pie!… ¡a la voz orante!

¡Tener la opción de referenciarse bajo otra correspondencia!…

Que no precisa líder, ni jefe, ni ejército.

Que no es segura… ni tampoco insegura.

Que es ¡la vida… que se ve y se da con sentido absoluto! –a sabiendas de que no se es-; con disposición… de “utilidad”.

(3 minutos silencio)

Esa nueva consciencia, surgida de la referencia orante, no… ¡no se desentiende de la búsqueda!, ¡la investigación!, ¡el descubrimiento!, la novedad diaria de cada día…

Tampoco –¡tampoco!-… tira a la basura o desprecia lo que se consiguió, lo que se alcanzó… si bien, ¡no se deja condicionar por ello!

Sabe gestar un espacio de… ¡de pausa!; un tiempo de… ¡silencio!; una “congratulada” convivencia.

(3 minutos de silencio)

La salida hacia… lo nuevo, sin lo precipitado, sin lo estancado, es como un… asombro… ¡aceptado!… que bien podría sonar:

¡Aaaaaaasssí!

Deja un comentario