¡Qué genial ese grito del monje aprendiz «ese agua es mía». ¿No les suena? Sin embargo así en plan de fábula casi ni duele. Sin embargo, ¡oído cocina!
Gracias por el arte de decir las cosas para no ofender – ¡y es que hay que tener un cuidado! ¿no les parece?
Gracias
DOS FÁBULAS DE MONJES AL ESTILO ZEN
Alejandro Jodorowsky

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EL MONJE EGOISTA
Las plantas, resecas, clamaban por agua. Un monje que tenía un vaso del precioso líquido, oyendo el apremiante pedido de la yerta vegetación, respondió: “¡No! ¡El agua de este vaso es mía!” Su anciano maestro,que se acercaba cargando una garrafa de agua, le oyó: “¡Dame tu vaso!” El discípulo, a regañadientes, se desprendió de su tesoro. El viejo lo vació en la garrafa y se la puso enfrente. “¡Si me dices cuál agua de esta agua es la tuya, te la puedes llevar!” El monje se dio cuenta de su egoísmo y ayudó al maestro a regar el huerto.
COMENTARIO.- Si no usamos nuestro espíritu en bien de la humanidad, lo perdemos. Si el huerto se seca, los monjes perecen de hambre. ¡Gran comerciante: usa tu dinero para dar salud y conciencia al ser humano y no para sumirlo en la infantilidad!
EL MONJE TONTO
Frente al monasterio se instaló un mercader. Puso en una mesa un montón de cubos con patas, y un cartel: “¡Hoy, gran barata de gragrofos!” Con una bocina, clamó: “¡Compre un gragrofo ahora, rebajado a sólo cien pesos! ¡Sea previsor!” Un joven monje interrumpió su meditación junto al maestro y corrió para colocarse frente al vendedor, quien se apresuró a decirle: “¡Aproveche la rebaja!” Para hacerlo tonto, el monje le contestó que sólo tenía ochenta pesos. El mercachifle, con una sonrisa le respondió: “¡No importa: le perdono los pesos que le faltan!” El monje compró su objeto y feliz llegó a mostrárselo al maestro: “¡Ahorré veinte pesos!” El viejo lo miró con compasión: “¡No! ¡Perdiste ochenta pesos, porque los gragrofos no sirven para nada!”
COMENTARIO.- A los poderosos les conviene crearnos falsas necesidades para que nos alegremos de triunfos inútiles, que a ellos les llenan los bolsillos de dinero extraído de nuestra salud física y mental.