Dos entradas más adelante he compartido una reflexión sobre el hexagrama La Huella que es el que corresponde en estos días – hasta el 20 de diciembre. Resulta que buscando otra cosa he encontrado un espacio en forma de blog donde reflexionan sobre los hexagramas entre otras cosas. Esta entrada, «casualmente» – ya, ya – fue colgada en Abate Soderini el 7 de agosto de 2011, ¡día de mi cumpleaños! ¡ole, el universo!
Me ha gustado y resonado profundamente esta interpretación de este hexagrama. Voy a imprimirlo para reeleerlo con gusto.
Qué les sea de utilidad.
Y me ha encantado la imagen del gato de Kipling. Muy a propósito.
Gracias
El hexagrama 10 te enseña a prestar atención al camino, no a lo que obtendrás, sino a cómo lo haces. Obtendrás lo que deba ser según como lo hayas hecho. El producto final es el resultado de tu atención puesta en el día a día de la acción. Te dice que actúes despierto y alerta, y sin olvidar porqué lo haces.Si no olvidas porqué lo haces, sabrás al final para qué lo has hecho. Y será una grata sorpresa.
Hexagrama 10, Lü, Pisar. El método.

Estamos en el hexagrama 10. Se trata de cómo hacer el camino.
Lü tiene también el significado de trillar, es decir esa operación agrícola de golpear o caminar sobre el montón de cereal cosechado y seco con el fin de que el grano se desprenda de la espiga. Un trabajo sencillo, monótono, largo e imprescindible.
El hexagrama anterior, La fuerza domesticadora de lo pequeño, nos mostró en la situación de ser un funcionario menor de la corte de un tirano poderoso. Mucho no se puede hacer, no estas en tus dominios, eres un dependiente. Y que lo vives como puedes, que no te acomodas a esa situación con facilidad, que tienes que andar pidiendo.
Supongamos que no quieres eso para tu vida, que decides pararte por tu cuenta, buscar lo que sabes que puedes ser aunque no lo sepas aún. Para lograrlo tendrás que materializar tus esperanzas, tendrás que hacerlas realidad. Tendrás que construir desde adentro un mundo propio.
El hexagrama 10 advierte que arriesgarse a crear desde adentro, sin imitar, sin copiar, sin obedecer, es peligroso; pero que hay una manera de hacerlo sin ser mordido por el tigre.
El hexagrama 10 te muestra cómo lograrlo. Lo hace describiendo un modelo de acción, un método.
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| El gato que anda solo, R. Kipling |
La Pisada te dice en la primer línea que los comienzos son pequeños, que los demás hacen burla de tus intentos, que caminas sólo, y que eso no te arredra. Que aunque en ocasiones puedas entrar en conflicto con la autoridad externa o en conflicto con el «deber ser» implantado, no gastas tus energías en el conflicto. Que te concentras en tu proyecto de vida aunque no sabes con certeza a dónde te llevará, porque ¿quién pude saberlo por anticipado?. Que no miras a los lados con envidia ni desprecio, cada quién que busque lo suyo, tú buscas lo tuyo.
El caminar de la primer línea es la búsqueda con autenticidad, ese es el comienzo. La determinación en puesto bajo se dirige hacia adentro, en una búsqueda interior; y hacia afuera en intentos en el mundo externo. No es vacilante, no es que esté vacilando; está probando, está acumulando experiencia, está aprendiendo del camino. Es sincero en su búsqueda.
En la segunda línea algo se ha avanzado, ya se sabe que no se está solo y, aunque no se busque compañía la compañía está, y eventualmente se hace presente con ayuda. Eso tranquiliza el ánimo y fortalece la determinación. El camino es menos arduo así, parece ser más llano. Si uno avanza con autenticidad hay encuentros que ayudan.
La tercer línea es una trampa del camino. Se confió en compañeros, se entregó a ellos, ilusionado porque uno se siente solo, el camino se hace solitario. O se confió demasiado en sí mismo, se creyó saber lo que no se sabe, se creyó tener todo resuelto.
Son las trampas que nos juegan los sentimientos, las mentiras que nos contamos. Allí nos muerde el tigre.
Es una lección, una más o la final si eso nos hace abandonar. Sea porque nos falte coraje para abandonar la compañía, o porque nos falte para descubrir nuestras propias mentiras.
Para seguir se impone una dolorosa introspección en soledad, hay que limpiar y volver al origen auténtico. Quedan cicatrices, pero eso no es un problema, es un recordatorio.
En la cuarta línea ya estamos en el trigrama superior, hemos encontrado nuestra verdad y esa verdad se comienza a materializar en el mundo externo, se hace visible a los demás. Hemos definido la «cosa» y la estamos construyendo desde los cimientos de nuestra interioridad. Persistimos poniendo un pie delante del otro. Correctos, erguidos, firmes.¿Quién se puede oponer, si es nuestro propio camino?
La quinta línea nos enfrenta a la adversidad. Hay oposición, hay antagonismo. O hay una decisión muy difícil de tomar. Corresponde rectificar una parcialidad, hay aspectos de la cuestión que no habíamos tenido en cuenta y se presentan ahora, casi al final.
Como ése, el último tornillo, el que se niega a entrar y es el que escuadra toda la caja. Son las rectificaciones, necesarias al completar una construcción. Es la adecuación final.
En la sexta línea, el camino ya está recorrido, la materialización completada, la tarea hecha. Corresponde mirar todo lo que hicimos y cómo lo hicimos. El resultado es la consecuencia de ése cómo, del método. No es un fin en sí mismo, es una consecuencia.
Esta línea te dice que lo importante es el cómo, que los medios determinan los fines, y que en el comienzo ya estaba el final.
Fuente: http://abatesoderini.blogspot.com.es/2011/08/hexagrama-10-pisar-el-metodo.html
