14º DÍA DE AUTO ESTUDIO: LA MUERTE

Ole, ole, llegó la carta que cuando no sabemos nada sobre el tarot – la ignorancia es lo que tiene – nos desagrada sobremanera recibir en una tirada e incluso verla o mirarla. «yu-yu, yu-yu, quítala de ahí»

La verdad es que la educación que recibimos es una basurilla: no nos enseñan ni preparan para las cosas importantes: para qué quiero yo saber de memoria los ríos de España, donde nacen… si no sé respirar en condiciones, por ejemplo. No nos preparan para nada y mucho menos para morir como si escondiendo la cabeza debajo del ala, la muerte fuera a pasar de largo. Pues no. Que somos eternos e inmortales … seguro y que es imprescindible pasar por el trance de la muerte física, también. Por lo tanto, cuanto mejor estemos preparados para ella… mejor, mucho mejor.

Vamos, qué da una pena ver a gente tan fuerte y demoledora en su vida cuando se van acercando al momento clave de su vida… se vienen abajo (no me excluyo de ninguna forma en esa tercera persona del plural). Alguien me dijo una vez que «morimos de la misma forma que hemos vivido». Pues ya que estamos todavía vivos tenemos la oportunidad de trasformar ambas: nuestra forma de vivir para que la forma de dejar este mundo físico sea la de aceptar la transformación que nos pide la vida: «eh, que ya no puedo más en este cuerpo… si quieres seguir tenemos que abandonar este barco para tomar otro». Algo así debe de ser.

Incluyo varias interpretaciones y un texto que no he leído totalmente pero que me ha resultado «peculiar». Y las preguntas para mirarnos hacia adentro… se las traen.

Gracias por la posibilidad de seguir aprendiendo.

LA MUERTE

¿Qué debe morir en mí?

¿Qué debo soltar?

¿Qué es lo que se está transformando en mí?

¿Cuál es la razón de mi profunda rabia?

¿Si no se me pudiera castigar, a quién mataría o haría desaparecer?

¿Qué revolución deseo hacer?

13.La Muerte Tarot: La carta de la muerte

En el tarot como lo conocemos hoy en día existe la temida carta de “la muerte”, esta carta es la número XIII y es casi siempre considerada de mal agüero, mala suerte y totalmente negativa, aunque su significado no sea necesariamente la muerte en sí ni que lo representa. Esta carta envuelve mucho misterio y temor, también es conocida en francés como “L’Arcane sans nom” que se traduce  como “La carta sin nombre”  o como “La Mort” simplemente “La muerte”.

Es más que obvio que nadie querría tropezarse con esta carta al momento de echarse las cartas del tarot, pero debe saber que esta carta como muchas del tarot tiene muchas interpretaciones y se puede leer de muchas maneras, y si a eso le incluimos las cartas que tiene al lado, el resultado puede ser muy variable y casi siempre alejado de la muerte propiamente dicha.

Una de las cartas de la muerte es representada por un esqueleto que está sobre un campo y se puede observar que en los pies de este tétrico esqueleto vemos restos humanos de diferentes clases sociales y posiciones económicos, dejando en claro que la muerte no hace distinciones y que no tiene ninguna preferencia, haciendo una alusión al tópico literario “Pulvis sumus et pulvis reverterimur” (Polvo somos y en polvo nos convertiremos).

El tarot de Marsella, la muerte también es representada por un esqueleto, pero este tiene una guadaña en sus manos, este esqueleto está como arando la tierra o cavando alguna tumba. (Fotografía).

Sin embargo en el  tarot de Rider, la muerte viste una armadura negra sobre su caballo, la muerte tiene entre sus manos una bandera negra, en otra de sus manos porta una flor blanca con 5 hojas, y en el fondo podemos observar un barco navegando en un río, muy similar a la historia de la mitología griega en donde un barco navega por la laguna Estigia hacia el mundo de los muertos.

Fuente: http://www.destinoytarot.com/tarot-la-carta-de-la-muerte/

La muerte

El arcano mayor La muerte puede recibir también, según la preferencia de varios analistas del tarot, el nombre de El cambio. Aunque nosotros no estamos de acuerdo con esa permutación de denominaciones, no podemos negar, que el significado más esencial de esta carta viene a estar relacionado con la transformación profunda.


Cuando la gente que no está familiarizada con el tarot viene a contemplar por primera vez este poderoso arcano, tiende, la más de las veces, a pensar que debe de ser la carta más negativa de todas. Los motivos que dichas personas tienen para justificar ese sentimiento son, evidentemente, obvios: para la gran mayoría de la gente el hecho de morir está considerado como el peor de los males. Salen huyendo de todo cuanto pueda llegar a contener el más mínimo rastro de la idea de muerte, y tratan de evitar todo pensamiento o sentimiento que tenga algo que ver con ella. Por supuesto que, al fin y al cabo, nadie puede escapar de la muerte; no importa cuanto intentemos olvidarnos de ella, la muerte estará siempre presente.
Pero como nosotros acabamos de decir, preferimos llamar a este arcano La muerte. Las razones que tenemos son, en verdad, lo que constituirá una reflexión al respecto de la interpretación de los significados de esta carta.

la muertePorque el tema fundamental viene  ser, por mucho que nos pese (o quizás no), que la muerte está en todo -absolutamente todo- cuanto existe en el universo. La muerte no es, como la mayoría de las personas suele creer, una aparición terminal que pasa a buscarnos para poner fin a la experiencia de nuestra vida. La muerte está, no solo en todo, sino también, además, está siempre.

Porque morir es, en realidad, en el más profundo de los sentidos, cambiar. ¿Qué es el cambio, sino la muerte de algo en pos de la aparición de otro algo?; ¿qué será, entonces, nuestra muerte, sino el hecho permanente e inapelable de experimentar cambios en nuestra vida?

Antes del momento de la primera concepción de nuestra vida -cuando el esperma de nuestro padre entra en contacto con el fértil óvulo de nuestra madre y lo fecunda-, todos los acontecimientos y cambios del universo estaban, en cierto modo, avanzando hacia el momento en que apareciera nuestra vida. Y luego, por razón lógica, una vez que el hecho de nuestra existencia se ha transformado en una inapelable realidad, todos los acontecimientos de nuestra vida (todos los cambios) se dirigen irremediablemente al momento de nuestra muerte. Vivir es morir y morir es vivir; esa es la impresionante y poderosísima paradoja. Como decía el filosofo Epicuro: “No teman a su muerte, porque mientras ustedes existan ella no existirá, y en el momento que ella venga ha existir serán ustedes, entonces, los que ya no existan”.

naipe lamuerte“Pero de qué me sirve a mi venir a saber que después de mi muerte vendrá a aparecer algo nuevo, si yo ya no voy a poder estar ahí para contemplarlo”, suele preguntar -y preguntar a las cartas- muchísima gente. Nosotros respondemos que esas personas no han entendido lo que La muerte viene a representar en verdad; no han entendido lo que nosotros mismos -en el párrafo de arriba- hemos querido explicar. La gente que dice eso sigue pensando que morirse es, en realidad, simplemente, dejar de respirar.carta tarot muerteY es en este sentido, entonces, precisamente, que el arcano mayor La muerte vendrá a representar el cambio y la transformación; hablamos de un cambio que implicará la muerte de ciertas cosas para posibilitar el surgimiento de otras. Toda muerte implica, a la vez, un nuevo nacimiento. Es verdad: en este universo nunca se puede cerrar una puerta sin venir, inmediatamente, a abrir otra. Y aunque sea una inapelable y absoluta verdad el hecho de que un día nuestra vida dejará de existir, nuestra muerte también significará la creación de algo absolutamente nuevo.

No temamos, entonces, la aparición de este poderosísimo arcano mayor; por el contrario, estemos alertas; quizás sea el momento de la llegada de los cambios positivos que estábamos esperando. Y sea como sea no nos queda, en realidad, más remedio que aceptarlo; si la muerte aparece es, siempre (como con todas las cartas) por algo. No nos asustemos; en realidad La muerte solo puede querer decirnos algo en tanto y cuanto, precisamente, estamos vivos.

Fuente: http://www.magiaguia.com/tarot/cartas/la-muerte.html

OLVIDO, SUEÑO Y MUERTE
Un lección para la Indulgencia
…..aquel atardecer en la Estación La Lucila


Se acerco como cauteloso hacia donde estaba esperando el tren. Ya lo había visto otras veces. Vagaba cada día en la estación. Nadie podía saber de donde era, ni donde vivía, ni su nombre.
Se sentó junto a mi. Me miró de costado y sin siquiera saludar o darme la oportunidad que lo mire y le hable, levantó su mano al cielo de ese atardecer y señaló hacia Las Tres Marías, aquel collar estelar de la Constelación de Orion….
Se quedó en silencio unos instantes, y me dijo:
Ves, ahí están las Tres Mujeres al pie de la cruz, observando la Muerte de Jesús, ellas brillan como tres y son una sola: una es Sabiduría, la otra Fuerza y la tercera Belleza, sin embargo esos son los nombres más externos y más usuales, pero ellas se llaman de otra forma: Olvido, Sueño y Muerte…..

Me quedé paralizado, no podía decir nada….y siguió diciendome gran cantidad de cosas, muchas de ellas impronunciables, incomprensibles, pero mucho de lo que me dijo, lo recordé, lo recuerdo siempre, porque esa noche en la estación La Lucila, comprendí que olvidar y no recordar era una forma de morir y solo me llevaba a dormir, un sueño que no era ese que me haría descansar.
A continuación he hecho de esta conversación, una suerte de narración, para ejercitar una contención a nuestra indulgencia:

De acuerdo, a nuestra experiencia total (externa e interna), el Olvido, el Sueño y la Muerte son tres manifestaciones de una misma cosa, de aquello que hace desaparecer.
Por ello, se dice que, el Sueño es el hermano menor de la Muerte; a la cual hay que añadirle que, el Olvido es también hermano del Sueño.

Olvido, Sueño y Muerte son tres manifestaciones desigualmente intensas de un único principio o fuerza que hace desaparecer los fenómenos intelectuales, psíquicos y físicos.
El Olvido es respecto al Sueño, lo que el Sueño es respecto a la Muerte. O bien, el Olvido es respecto a la Memoria lo que el Sueño es respecto a la Conciencia, y el Sueño es respecto a la Conciencia lo que la Muerte es respecto a la Vida.
Se olvida, se duerme y se muere.
Se recuerda, se despierta y se nace.
La relación entre Recuerdo y Olvido es la misma que entre Despertar y Sueño, y la que existe entre Despertar y Sueño es idéntica a la que existe entre Nacimiento y Muerte.


Uno se olvida de sí mismo al dormirse y vuelve a acordarse de sí mismo al despertar.
Es el mecanismo del Olvido el que funciona cuando uno muere, y el del Recuerdo cuando se nace.
En el momento en que la naturaleza nos olvida, morimos; en el momento en que perdemos el vivo interés que teníamos por algo, olvidamos.

Pero, no debemos pasar por alto, sin embargo, que los respectivos campos del Olvido, del Sueño y de la Muerte son más vastos y profundos que los del Olvido intelectual, del Sueño orgánico y de la Muerte clínica.
Además del Olvido intelectual, existe un Olvido psíquico y un Olvido de la voluntad, así como, aparte de la Memoria intelectual, existe una Memoria psíquica y una Memoria de la voluntad.
Por ello, es posible conservar el Recuerdo intelectualmente claro y preciso de un antiguo amigo y, al mismo tiempo, haberlo olvidado por completo desde el punto de vista psíquico. Uno se recuerda de él, pero sin la viva amistad del pasado. Y es posible recordar intelectual y psíquicamente a una persona, con un vivo sentimiento hacia ella, y haberla olvidado desde el punto de vista de la voluntad; se la recuerda con ternura, quizá, más no se hace nada por ella.
Además del Sueño orgánico, durante el cual uno está acostado y olvidado de todo, aun de sí mismo, existe un Sueño psíquico y un Sueño de la voluntad. Durante las dieciséis o dieciocho horas en que permanecemos despiertos, quedan en nuestro ser psíquico capas dormidas. Uno duerme en estado de vela respecto a muchas cosas: hechos, personas, ideas, Dios….
Si Christo es considerado como «plenamente despierto» (Resucitado) a los sucesos de la vida humana, dígase enfermedad, vejez, muerte, ello se debe a que quienes no son Christo se estiman dormidos con relación a tales sucesos, no intelectualmente, sino psíquicamente y en su voluntad. Lo saben y no lo saben al mismo tiempo, ya que se sabe de veras cuando se comprende lo que se sabe, cuando se siente lo que se ha comprendido y cuando se practica lo comprendido y sentido.
Pero, además de la Muerte clínica, hay una Muerte psíquica y una Muerte moral.
En el transcurso de los años de nuestra vida, llevamos en nuestro ser psíquico capas muertas. Hay ciertas cosas que le faltan a nuestro ser psíquico y moral. La falta de fe, esperanza y amor no puede remediarse con argumentos, ni exhortaciones, ni aun con ejemplos vivos.
Es menester un acto de la magia divina, de la gracia, para insuflar la vida en lo que está muerto.
Si a Christo se le venera como el Resucitado, es porque quienes llevan en sí mismos la Muerte saben que sólo la Magia Divina puede resucitar lo que está muerto en ellos y que la garantía de esto es Christo Resucitado.
Olvido, Sueño y Muerte, como el Recordar, el Despertar y el Nacer, tienen sus propias expresiones en imágenes o símbolos.
Así el negro es imagen de Olvido, las matas de hierba (lo verde) representan el Sueño, y el esqueleto con la guadaña es figura de Muerte. Entre otras variaciones…

El negro es símbolo del Olvido, tanto el involuntario y natural, como del voluntario y sobrenatural.
Las matas de hierba u hojas simbolizan el Sueño, porque el sueño profundo es el estado de vida vegetativa. La vida orgánica: respiración, circulación, digestión, crecimiento; continúa sin la presencia de la animalidad y la humanidad. Cuando estamos sumidos en el Sueño somos plantas.
Y el esqueleto es el símbolo de la Muerte, porque ésta reduce el fenómeno del hombre consciente, móvil y material a lo que tiene de mineral: un esqueleto.
El Olvido natural reduce al hombre a la animalidad; el Sueño natural lo reduce a la vegetalidad; y la Muerte natural lo reduce a la mineralidad.
Todo el problema de la muerte con sus tres grados: Olvido, Sueño y Muerte propiamente dicha; se nos presenta, por tanto, como la imagen de una esfera negra sobra la cual hay matas de hierba y sobre éstas un esqueleto.
A veces de tanto sueño…olvidamos….otras de tanto olvido, solo soñamos y en otras de tanto sueño y olvido….morimos sin estar muertos…..por ello querido amigo, solo una cosa….
«Dormiens Vigila»

Ah, me «olvidaba», después de esa noche, nunca más volví a encontrame con ese hombre, realmente no se, si fue un sueño, si lo olvidé o bien pudo haber muerto.

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