Ayer iniciaba esta onda encantada de la Semilla. Para mí es muy compleja, no es fácil esta onda… y además el sello culminante es el ¡guerrero! La meta es atinar y transcendemos con el cuestionarse inteligente del guerrero.
Atinar… ese es el propósito de estos 13 días. Hoy es el segundo día, serpiente, día de supervivencia, inteligencia. La onda completa la comparto en este espacio en la pestañita «Ondas Encantadas». Ojalá nos sirva para acompañarnos en este transcurrir por el sendero del atinar. Y al culminar esta onda nos quedarán muy pocos días para el cambio de año maya. Tiempo de mucha atención que es una de las claves del atinar.
Gracias
Onda Encantada de la Semilla Amarilla-07
(Desde el día 6 al 18 de julio de 2013-año Tormenta 7)
(sábado 6-7-2013)
SEMILLA MAGNÉTICA AMARILLA – Kin 144
SEMILLA:
Acción: ATINAR. Poder: FLORECIMIENTO.Esencia: ATENCIÓN.
MAGNÉTICA:
Acción: ATRAER. Poder: UNIFICAR. Esencia: PROPÓSITO.
Pórtico Magnético, identifica el Propósito. ¿Cuál es mi meta?
En lo Arquetipos Galácticos la Semilla es el Inocente.
La onda de la Semilla es la última completa antes del Nuevo Tiempo que comienza con el año Semilla Galáctica amarilla el próximo 26-7-2013. Entonces lo que vamos a vivir es una preparación para esta conexión. Durante 13 días el propósito a cumplir es atinar el florecimiento mediante la atención y la consciencia. Ahora, conectamos con la Semilla y en el nuevo año con la Semilla Galáctica. Nada se escapa a la comprensión y sincronía del tiempo cósmico. Si reconocemos a la Semilla en estos días de su onda, con el año nuevo Semilla 8, llevaremos parte del camino realizado y añadiremos la energía de los seres galácticos.
¿Has tenido alguna vez Semillas en tus manos? ¿Has observado lo pequeñas que son y la potencialidad de vida que albergan? ¿Lo diminuta que es en su origen y lo inmensa que llega a ser cuando alcanza su plenitud?
Esto nos sirve para reconocer que nosotros somos también Semillas cósmicas, venidas a la Tierra con todas las potencialidades desde la primera encarnación, esperando desarrollarlas vida tras vida, hasta que los proyectos los convirtamos en realidades. Seremos como grandes árboles que a la vez se han conectado por la raíces con la Tierra y por las ramas más altas con la divinidad.
Hemos venido a florecer, a convertirnos en bellas flores para poder formar parte del Jardín de Dios. ¿Te puedes imaginar en un lugar tan bello y teniendo por jardinero al mismo Dios? Pues aquí y ahora es el momento y el lugar adecuado para comenzar a sentirte ya esa flor. Prepara el ambiente para que pueda ser plantada: dale armonía y sobre todo un lugar en tu corazón en donde poder vivir; luego cuídala primorosamente con alegría y proporciónale toda el agua de vida que necesite, regálale la de tus emociones y así al mismo tiempo ella te limpiará; colócala en un lugar en el que te permitas observar cómo va cambiando al unísono contigo y tus propias transformaciones; y así llegará el día en el que ante tu mirada de amor, abrirá sus pétalos como regalo a la vida desprendiendo su perfume más delicado.
Así somos nosotros, con la atención suficiente en lo que hacemos y la manera en que es hecho, vamos adquiriendo consciencia. Lo importante es ir incrementándola para que nuestra flor personal alcance las cualidades que deseamos y llegue a formar parte algún día del Jardín de Dios.
Necesitamos tener inocencia, ser sencillos, pacíficos, amorosos… Estas son las cualidades que el Humano debe cultivar en su flor personal. Los abonos que le añadimos para que se desarrolle plenamente poseen la etiqueta de las cualidades positivas del Ser terrestre comportándose como ser cósmico.
Al vivir muchos años y muchas vidas, esa Semilla cósmica que un día llegó a la Tierra y fue plantada, ha sido cuidada con más o menos consciencia, viviendo plagas en forma de experiencias desagradables, miedos, sufrimiento, desgracias… y de esta forma se ha ido fortaleciendo y adquiriendo energía y vitalidad. Cada vez esos problemas son menores, pues sabemos de antemano como evitarlos y si llegan, la experiencia nos ayuda a combatirlos con más conocimiento.
Todo es perfecto, decía Valum Votan cuando estaba transcendiendo. Y tiene toda la razón: si algo de lo que vivimos no tuviera la perfección cósmica, ¿en qué mundo viviríamos? Lo que nos ocurre es que necesitamos un cierto nivel de consciencia para comprender y aceptar el contenido de estas palabras.
Y en ese punto precisamente nos encontramos ahora. ¿Te das cuenta que más allá de nuestra comprensión hay una ley superior que actúa y a la que estamos ligados? ¿Vives reconociendo que tu espíritu conserva mucha más sabiduría de la que manifiestas exteriormente? ¿Te das cuenta que la evolución del ser humano hacia Dios es en consciencia y amor? ¿Quién le da a la Semilla su potencialidad desde que es tan sólo un pequeño grano? Nosotros, los seres humanos, venimos también de dos pequeñas semillas vivas que se buscan y encuentran para fundirse y desarrollarse en la cueva de la maternidad femenina. Y después de un periodo de gestación de 260 días, volvemos a la vida con un nuevo cuerpo y la misma alma que hemos ido manteniendo en nuestras vidas anteriores. Así vamos adquiriendo consciencia y amor hasta que llegue el momento en el que todas las potencialidades que trajimos en la primera existencia hayan sido desarrolladas, y nuestro aprendizaje en la Tierra toque a su fin. Entonces, ya somos la Flor que queríamos ser y nos marchamos al Jardín de Dios.
LOS HUMANOS ESTAMOS EN EL PROCESO DE LA ATENCIÓN CÓSMICA MÁS IMPORTANTE DE LOS ÚLTIMOS 26.000 AÑOS. LAS POTENCIALIDADES DE LA SEMILLA QUE SOMOS, ESTÁN ABRIÉNDOSE Y LAS ESTAMOS AÑADIENDO A NUESTROS COMPORTAMIENTOS DIARIOS. LAS CUALIDADES DIVINAS SE CONTIENEN EN LA BELLEZA DE SU FORMA, COLOR Y FRAGANCIA.
RECUERDA LA FLOR QUE MÁS TE AGRADE Y TÓMALA COMO TU INSIGNIA PERSONAL. RECONOCE EN ELLA LA ARMONÍA QUE QUIERES LOGRAR EN TU CORAZÓN. CREA SU IMAGEN EN TU INTERIOR, PERCIBE SU BELLO MATIZ Y AROMA. AYÚDATE TENIENDO UNA RECREACIÓN FÍSICA DE ESA FLOR CERCA DE TI. TAMBIÉN PUEDES OLER EL AROMA DE SU ESENCIA. ¡ERES LA FLOR MÁS HERMOSA DEL JARDÍN DE DIOS!
LA SEMILLA ATINA
Toda vida en la Tierra
nace de una Semilla;
si la tienes en tus manos
podrás ver su tamaño.
Hablamos de los vegetales,
árboles y matorrales,
flores y arbustos
de los que la Tierra da sus frutos.
Si de animales se trata
también de Semilla proceden,
esta es diferente
y necesita a un ser viviente.
Los mamíferos se gestan
con la unión de dos Semillas;
la masculina y femenina
formarán la futura vida.
Lo mismo ocurre con el hombre.
Aunque sus Semillas son diferentes,
un óvulo espera
a un espermatozoide que llega.
Entonces se fusionan
y la vida comienza.
En 38 semanas se formará
el nuevo humano que nacerá.
Además de ser terrestre
la Semilla divina es.
Su alma se acopla al cuerpo
se fusionan en un solo ser.
Unida a la condición terrenal
está la cósmica.
La Semilla que se gesta
del mundo espiritual desciende.
Así, al ir creciendo
la sabiduría aparece
conectada con la Tierra,
suspirando por el Cielo.
Su número es el 4
claro, auto existente e intrínseco.
De naturaleza consciente,
transparente y radiante.
El color amarillo
invita a la maduración;
en un tono dorado brilla
que el Sol le suministra.
La acción es Atinar.
Lo importante es reconocer
qué Semilla plantamos
pues sus frutos nos llevamos.
El poder es el Florecimiento.
Cada ser humano
una flor en potencia es
que está en proceso de florecer.
Su esencia es la consciencia.
Para poder avanzar
debes reconocer tus acciones
y hacia donde se dirigen.
En los Arquetipos Galácticos
la Semilla es el Inocente.
Entra en tu universo
a través de la Cuarta Puerta de Luz.
La gente me confunde, dice,
con un simplón, pero
sólo soy el rostro reflejado
de todas tus imperfecciones.
Conocerme es elevarte
en la fortaleza del espíritu
y resistir a todo
lo que se diferencia del bien.
Los humanos somos
Semillas cósmicas
aprendiendo a germinar,
y así conseguir frutos dar.
De estos frutos logrados
se obtienen las Semillas.
Por ello vida tras vida
para aprender se reencarna.
Y vamos siendo flores
cada vez más perfectas;
ya que el objetivo final es
en el Jardín de Dios florecer.
Al llegar la Iluminación
la Semilla resplandece
entonces formaremos parte
de una naturaleza diferente.
La inocencia de la Semilla
es una cualidad sublime
nos regala su color,
percibimos su olor.
Cómo Semillas divinas
nacemos en la Tierra,
volvemos con diferentes cuerpos
para elevarnos de nuevo.
Y así llega el día
en el cual el fruto buscado
ya se ha logrado y
el cuerpo no será necesario.
Entonces la inocencia
se despierta otra vez.
Marchamos a un nivel superior
la Semilla en Dios floreció.
Mientras llega el evento
utilizamos las cualidades
que vamos activando
mientras abonamos el grano.
¡Ya somos Semillas divinas!
¡La inocencia, está alcanzada!
¡El camino, recorrido!
¡Nuestra Flor, en el Jardín de Dios!
Fuente: http://ondaencantada.com/2013/07/onda-encantada-de-la-semilla-amarilla-07/
