EL DESPERTAR DE LA SANACIÓN CONSCIENTE

Me había ido unos días a recomponerme emocionalmente de mal – relacionarme con madre (y no incluyo el «mi» adrede) y venía yo tan contenta. ¡Qué bien vienen esos días de burbuja interior!

A la conclusión que había llegado me ayudó un capítulo de un libro de Castaneda «El Fuego interior» titulado nada más y nada menos que «Pinches tiranos». Los pinches tiranos son seres que la vida te pone para probar tu «importancia personal» y a tenor de cómo estaba la relación con madre la mía y la suya eran grandes, bien grandes.

Y así hice yo el viaje conduciendo tan ricamente, «ah, bueno, importancia personal, o sea que soy yo la que tengo que trabajármelo. Lo que haga ella no es asunto mío, no me corresponde juzgar su parte – ni la mía. Eso sí, me correspondía corregir la mía»

Bien, pues según llegué a casa de madre a buscarla para llevarla a una consulta de traumatología ¡ya entré en la misma dinámica! Y esa energía en círculos obsesivos me llevó a 3 días de oscuridad mental absoluta. No podía dejar de llorar, de sentirme una víctima de ese «pinche tirano» y bla, bla, bla…

Afortunadamente a la vez que el sufrimiento me invadía todo el cuerpo era como si a la vez pudiera observarlo todo desde fuera: «a ver, y dónde sientes el miedo? qué vacío!…» y tuviera la certeza de que lo estaba viviendo para aprender qué se siente cuando no puedes salir de ese pensamiento en círculos – que es el que intuyes cuando alguien te cuenta una tragedia vital para él o ella y tú intentas darle consejos y te dicen «sí, pero…».

No es fácil salir de ese círculo para entrar en espiral que vaya abriendo la luz: el pensamiento en círculos solo lleva a oscuridad. Y digo no es fácil porque aún conociendo herramientas mágicas como el qi gong li, en ese estado lamentable en el que entras con el pensamiento en círculos ¡es como si nunca hubieras aprendido nada!

Ya digo 3 días sin recurrir a ninguna de ellas.

Gracias a Dios, siempre se nos dan oportunidades para sacar la cabecita del agua que es lo que nuestro espíritu nos pide y un amigo va y te comenta algo y esa palabra de repente resuena en algún punto de uno mismo y se hace la luz «ah!… «. Esto fue el domingo en el campo y después de haber preguntado al I ching qué tenía que aprender… ¿cuál me salió? «El oscurecimiento de la luz». Ah, o sea que mi luz está oscurecida – pues somos luz. ¿Qué puedo hacer? poner luz ¿qué recursos conozco para ello? El bendito qigong li.

Contaré cómo en la próxima entrada porque ahora lo que quiero es que veais algo impresionante. Lo encontré por «casualidad» que no existe: es todo un curso de más o menos 12 horas de duración de Enric Corberá. Se llama «La descodificación a la luz de un curso de milagros». Muchas, muchísimas gracias, Enric.

Escuchadlo con calma: son 6 partes de hora y pico cada una. Muy interesantes, amenas e intensas porque habla de cosas que nos tocan mucho.

No seréis los mismos después

http://vimeo.com/28839815

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