A PROPÓSITO DE … LA DEBILIDAD

Gracias por recordarnos la verdadera naturaleza de la debilidad, Alejandro.

Y al final de esta entrada hay un enlace para otra a la que he accedido y luego a otra de las que sugiere en esa… ha sido un gusto muy nutritivo.

Ojalá les guste y les llegue en el momento adecuado para encender la llamita … que se había apagado.

Ayer me llegó un mensaje de un.a persona que había incluido una entrada de una servidora en su espacio (falsosprofetas.wordpress.com)  al que entré como hago siempre, como mínimo «cortesía». Y me encontré con que tildaban a Enric Corbera y otros como Victor Brossa…Miguel Celades… como falsos profetas. Casualmente el Finder me había comentado por la mañana que alguien ponía a Jodorowsky a escurrir.

La verdad es que tengo que hacer un gran trabajo para entender la actitud del que «critica», que es una actitud y es respetable. Cada uno sabe y le resuena lo que es verdadero y no – para él o ella. En este espacio lo que comparto es lo que a mí personalmente me ha resonado y me ha facilitado el trabajo interior en el que estamos inmersos. Lo que no me interesa o lo que no me resuena no lo comparto, sin más. Habrá gente que le parezca interesante o le ayude en su momento particular. ¡¿Qué voy a decir yo al respecto?! Pues nada. 

Eso sí, algo como lo que hace Enric o Alejandro no es para criticarlo sin más. En mi vivencia, están trabajando en esa ampliación de consciencia tan necesaria para cambiar de paradigma. Los dos hablan al inconsciente para que deje de ser la referencia de nuestro hacer pues es inconsciente, no lo detectamos y nos hace responder en base a códigos que no controlamos. Y eso yo lo he vivido, no es que lo haya aprendido en un libro… con la ayuda de sus conferencias y el curso de capacitación he ido viendo el mapa de carreteras para entender ese lenguaje del inconsciente y en la mayoría de los casos he alucinado de cuán acertado es el mapa. Luego ya la acción de cada uno… es decisión de cada uno. Si yo sé lo que tengo que hacer y no lo hago… después no puedo quejarme de que no funciona el método. Igual que cuando hago qigong sé lo que produce y lo sé porque lo practico, me importan poco las «cienes y cienes» de entradas que dicen que todo eso es una «tontería». Igual que cuando hablábamos de la magia y el camino de JL Parise… ¡anda que no dicen! Ya, pero si lo has hecho… sabes que es así. 

Por eso, gracias por la posibilidad de compartir los recursos que en mi vivencia me sirven.    Es un gran honor poder compartir pequeños rayitos de luz. 

Entonces, volviendo a esta entrada: será una entrada compuesta por la sucesión de las que he entrado en Plano Creativo hoy porque en mi secuencia estaban unidas. La última – referida a esa actitud en muchas personas de no terminar las cosas que empiezan – tiene una imagen bella, bella.

Gracias 

¿QUÉ ENTIENDES POR DEBILIDAD?

Alejandro Jodorowsky en Twitter, Alejodorowsky

Imagen: Rob Scotton

El poder sirve para ocultar muchas debilidades

EL PODER SIRVE PARA OCULTAR MUCHAS DEBILIDADES

PODER: Sólo sirve para ocultar muchas debilidades. En palabras de Adler: “El anhelo de poder no surge de la fuerza sino de la debilidad”

>>Ya basta de revoluciones políticas, nada es como el poder nos lo vende. Adelante con la re-evolución poética. ¡La conciencia al poder!

CREO EN EL PODER DE LA MENTE COLECTIVA

ENLOQUECIDOS POR EL PODER

LA CONCIENCIA AL PODER

EMPIEZAS COSAS SIN PODER TERMINARLAS NUNCA

HAY QUE PLANTEAR QUE NADA ES COMO EL PODER NOS LO VENDE

“El único poder que verdaderamente se disfruta es el poder de ayudar”

Alejandro Jodorowsky

Imagen: SIT

¿EMPIEZAS COSAS SIN PODER NUNCA TERMINARLAS?

Alejandro Jodorowsky: He recibido muchas preguntas de personas que padecen el problema de comenzar cosas sin poder nunca terminarlas. También hay otras que tienen multitud de planes e ideas por realizar, pero los embarga la desidia y nunca comienzan. Aquí, en Plano Creativo encontrarán una descripción de lo que les sucede y su posible soluciòn. Busquen el tema “Neurosis de fracaso” o bien en mi libro “Manual de Psicomagia”. Cuando yo era joven, sufría de esta neurosis, no pudiendo terminar lo poco que lograba comenzar. Hasta que un día me sucedió algo, la mayor humillación que he sufrido en mi vida, que me curó este problema haciendo que siempre terminara lo que había comenzado. Con una gran vergüenza, les voy a contar lo que me pasó:

Cuando yo era joven, sufría de esta neurosis, no pudiendo terminar lo poco que lograba comenzar. Hasta que un día me sucedió algo, la mayor humillación que he sufrido en mi vida, que me curó este problema haciendo que siempre terminara lo que habìa comenzado. Con una gran vergüenza, les voy a contar lo que me pasó:

En Santiago de Chile, cuando yo tenía 18 años, a lo único que quería dedicarme era a la poesía. Una noche de invierno acompañé a un amigo de mi misma edad, el poeta Enrique Lihn, que estabademasiado ebrio, a su casa.Vivía en un barrio apartado, oscuro, de calles estrechas. Una gran avenida, que por humorada del destino se llamaba Providencia, extendía su ancho lomo a unas cuadras de ahí. Le entregué el poeta a su madre, me despedí de ellos y emprendí el regreso.

Vi aproximarse, por mi vereda, a tres individuos de mala catadura. Instintivamente cambié de lado. Ellos, al ver el movimiento defensivo, se abrieron en abanico. Uno sacó una macana, el otro un cuchillo y el tercero una pistola. ¡Me puse a correr! “¡Párate, maricón!”, gritaron. Lancé un pedido de auxilio que sonó como chillido de puerco en el matadero. ¡Ninguna ventana se abrió! Ahí iba yo, el ex inmortal, al borde del abismo bajo el indiferente firmamento, galopando por una calle-cementerio donde puertas selladas defendían mausoleos, dejando en mis pantalones la huella fecal del miedo…

Con la dignidad pulverizada, deposité mis esperanzas en llegar a la avenida Providencia. ¡A veinte metros de ella vi que estaba oscura: una pana de corriente! Y entonces, vencido, entregado, me detuve y esperé a los bandidos. ¡Llegaron y de un puñetazo en el estómago me lanzaron a tierra!

Con calma agónica les rogué que no me mataran, que se llevaran todo, porque yo era un poeta. Me pidieron la billetera, que guardaba sólo un escuálido billete; observaron mis papeles de estudiante, saludaron y se fueron diciendo que eran policías y que me habían confundido con un ladrón. “¡Para otra vez no corra, porque se hace sospechoso!”.

Adolorido en cuerpo y alma, llegué a la avenida: ¡Ahí, a la vuelta de la esquina, había veinte personas jugando cartas en un café! ¡Con unos cuantos pasos hubiera estado a salvo! ¡Si fueran asaltantes podían haberme matado, por entregarme como una res!

¡En ese mismo instante juré que siempre mantendría mis esfuerzos hasta que no me quedara una gota de energía y que nunca abandonaría una obra empezada hasta no haberla terminado!

Profundizar más sobre la neurosis de fracaso

El cuento de las dos ranas en el cuenco de leche

Fuente: http://planocreativo.wordpress.com/2013/06/01/que-entiendes-por-debilidad/

Imagen: loneliness

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