¡VALÍA – PLUSVALÍA – LIBERACIÓN … TODOS LOS DÍAS!

No me digan que el mundo no está generoso! Les comparto otro regalo para estos días de RENOVACIÓN que se inicia precisamente hoy que la luz comienza a crecer en este hemisferio – claro – . Como dice el maestro Padilla todo está ocurriendo simultáneamente, nosotros vamos hacia el invierno pero la luz comienza a crecer , en América van hacia el verano pero la luz comienza a decrecer. Es lo que dicen los chinos de que el circulito del pequeño yin y yang está inmerso ya en el símbólo del yin-yang que conocemos. 

«El hecho de vivir supone una ¡valía! ¡El hecho de ejercitarse en la vida es una plusvalía! El hecho de reconocer, ¡de sentir!… la Bondad Infinita que nos cobija y nos promociona, nos implica una liberación»

Siéntanlo con ese corazón que es el que rige nuestro campo magnético. ¡Un gran regalo liberador! Por fin, liberador.

Gracias renovadas, maestro

SERVIDORES DE UNIVERSOS

El “estar” del Universo… nos revela y se manifiesta de infinitas maneras. Cada vez que las capacitaciones humanas se acrecientan, descubrimos funciones, manifestaciones y… excepciones – así lo llamamos, por no conocerlo antes- que están ocurriendo; que ocurren.

Y en ese Universo… que se nos hace infinito –sin entender bien qué es esa palabra-, también comprobamos que, en nuestro lugar habitual –en la consciencia actual de “residencia”… en este lugar azul-, también se dan manifestaciones… que ya no constituyen sorpresas, pero que en su tiempo lo fueron.

Y, así, por ejemplo, mientras hoy entramos en la noche más larga, en el hemisferio sur entran en el día más largo; mientras nosotros caminamos hacia el invierno, ellos caminan hacia el verano.
¿Quién lleva la contraria a quién?
Simultáneamente; sin ponerse de acuerdo: por un bamboleo planetario; por una incidencia de luz. El caso es que –insisto- ahora se nos presenta natural, lógico, entendible, pero es –o no deja de ser- llamativo.

¿Será… –un poner- será que, eso de “ blanco o negro” , “ bueno o malo” , es una dualidad que sólo se corresponde con nuestro escaso desarrollo de consciencia? Porque –volviendo al ejemplo- ¿qué es mejor: entrar en el inverno o entrar en el verano?
Son manifestaciones simultáneas… de nuestra capacidad de visión, que alcanza a verlas como opuestas –pero que, en realidad, no lo son-; una disposición especial de un lugar del universo, que se expresa con claridad y oscuridad máxima, a la vez.

¡Qué suerte que se nos pueda liberar de “lo bueno” y “ lo malo” !

¡Qué suerte!… que no haya que prejuzgar, juzgar, procesar, condenar…

¡Sí! Quizás… todo ello sea muy improbable. ¡Quizá! Quizás, la consciencia de vivir y la consciencia de saber que ha desarrollado esta especie, esté tan dominada por el miedo, que sólo se le ocurren desastres, ¡tragedias!, ¡dramas!

Quizás… el primer miedo surgió ante la primera mentira; ¡que a lo mejor fue una estrategia para un juego! Y quizás alguien no quiso jugar, y se tuvo miedo. Y, a partir de ahí, unos eran poderosos –con menos miedo, ¡pero con miedo!-, y otros eran sufridores –con mucho miedo-. Y se establecieron escalas de “ miedos” , hasta llegar al “ gran miedo internacional” , “ mundial” , “ planetario” : ese gran miedo que llega a paralizar y a generar la muerte –quizás, algo que no estaba previsto-.

¡Claro! El miedo espera el castigo, la tortura o la persecución. Pero –claro está- también genera la venganza, la rabia, la ira, el rencor…

¡Tantos miedos acumulados a lo largo de generaciones! Que no anuncian –desde luego- ninguna liberación; por eso los anuncios habituales de destrucciones, castigos, tragedias… Hasta el punto de que, si no se producen de forma espontánea o misteriosa, hay siempre voluntarios para mostrar que… que sí, que tienen que ocurrir.
Emisarios del miedo, que se erigen en castigadores… mortificadores… “ Los intérpretes de Dios” ,
que no faltan por ningún lugar. Pero, ¡por supuesto!, siempre de un Dios justiciero, con cara de juez amargado, persecutor, que no tiene otra cosa que hacer que castigar; o, cuando menos, multarnos con un forúnculo, con un dolor de espalda, con un dolor de cabeza…

Existen numerosas multas castigadoras por –sin duda- el reclamo del miedo; el reclamo del miedo, que asume en su interior que… ‘ no ha estado bien’ ; que asume en su interior que ‘ ha fallado’ ; que asume en su interior que… ‘ se ha equivocado’ ; que asume en su interior…
¡Por eso tiene miedo! Por eso, desde muy temprana edad, el niño que no obedece adecuadamente, o que rompe o tropieza en el momento menos oportuno –para el adulto-, es regañado, es reprimido… o incluso es castigado. Pronto se aprende ‘ lo mal que se hace’ , ‘ el daño que se produce’ , y el miedo consiguiente al castigo “ merecido” . ¡Y así se piensa una vez, y otra vez, y otra vez, y otra vez!… ¡Y así se llega a la conclusión de que es mejor el invierno que el verano, o el verano que el invierno!

Y como no podía quedarse ahí –sólo con Dios, que puede asustar mucho más-, se amplifica a lo más cercano a nosotros, y entre los seres se castigan, se condenan, se… ¡amargan! Porque han heredado y han cuidado esa cadena de… ¿errores?, de… ¿merecedores de castigo?, de ¿miedos a equivocarse? Y, así sucesivamente, multarse con más o menos años, condenándose… ¡ya!, ¡tan pronto!

Sí. Se han intentado… –¡claro!- movimientos, actitudes, ideas, proyectos, fundaciones, etc., liberar de esas secuencias –que quizás no todos la tienen clara-, pero es tan fuerte la herencia –llamémosle así-, que se pide con frecuencia el castigo; se pide ¡con vehemencia!… infravalorarse, ¡despreciarse!

No… no se acoge la figura de Lo Divino, como complaciente, generosa, bondadosa, ¡divertida!, sino que continuamente se plantea el juez, con el martillo, con las pesas, sus balanzas y sus… ¡espadas!

Sí. El miedo ha generado rebeldías, y se ha matado… ¡millones de veces!, a Dios. Pero se quedaba el error, incrustado; y entonces, al ver que no llovía sangre, se prefirió –mejor- matarse, ¡destrozarse!… o multarse mutuamente como humanidad.

Todo un insólito espectáculo, ¡pero que no es fácil de ver si… si no te lo muestran!, ¡si no te lo enseñan!; y, sobre todo, si no lo quieres ver, si no lo quieres aprender.

Y, en esas posibilidades de “ desfacer” esa forma y manera que tiene la humanidad de “ concebir” la vida, surgen profecías, surgen ideas, cálculos, proyectos, escuelas, fantasías…
En ese bazar de ‘ caja de pandora’ , todos nos encontramos. Pero –sin duda- hay procesos que son los más adecuados para un momento dado. Igual que cuando se entra al garaje o al almacén, y se va buscando… algo que necesito ahora. Y después de buscar entre tanto cachivache –¡ah!-, aparece algo que había guardado, “ por si acaso alguna vez” …

Y, así, se manifiestan nuevas funciones de algo que no estaba, o que estaba… pero no se lo había usado para eso. O, a partir de eso, se crea otra idea. O nos iluminan –o así decimos-, y diferentes cortocircuitos cerebrales nos muestran de qué color es el verde.
-Ah, ¿pero no era verde?
-¿De qué color es el verde?


Y así, los que quieran ¡sentir!, ¡sentirse visionarios! –no en el sentido de locuras o ¡imposibles!, no; en el sentido de consciencias ¡abiertas!, ¡dispuestas y disponibles!-… descubrirán, en estos procesos, lo mucho que hay que aprender; lo que aún queda por conmover, para desterrar ese miedo, esa envidia, esa rabia, ese rencor, ese castigo… que nos lleva ¡a impedirnos!; que nos lleva a combatirnos.

Y que, en la medida en que descubrimos que no es así, que no es peor el invierno que el verano, ni viceversa, y que todo ocurre a la vez, nos afanaremos en la perfección, en la belleza, en la elegancia, en la pulcritud. Con fallos, con errores, con equivocaciones, pero eso no nos dará la consciencia de ‘ malo’ , ¡de ‘ torpes’ !, ¡de ‘ inútiles’ !, ¡de ‘ merecedores de castigo’ !, sino… de búsqueda, de preguntas, de apuestas, y atrevimientos de ¡ejercitarnos en lo que somos!…

El hecho de vivir supone una ¡valía! ¡El hecho de ejercitarse en la vida es una plusvalía! El hecho de reconocer, ¡de sentir!… la Bondad Infinita que nos cobija y nos promociona, nos implica una liberación.

¡Valía, plusvalía, liberación!… ¡todos los días!

El que pide –ciertamente- sin aprovechamiento, recibe; el que busca sin acaparar, ni dominio,
¡descubre!; y al que llama ¡sin pretender aposentarse!, se le abre.


Este lema de esta semana está, pues, enfocado hacia el descubrir “ el porqué de humanidad” de nuestro continuo despropósito, y el “ cómo” descubrirnos posibles y capacitantes, por los recursos, por el valor, ¡la valía, la plusvalía y la liberación que están en nosotros incrustadas!

Pero que deben ser reevaluadas, de nuevo aprendidas, porque quizás nunca se llegaron a aprender.

Y desde este minúsculo desván de la Creación, se puede decir que nunca faltó… la bondad, la ternura, la misericordia, la sorpresa, la novedad, ¡la imaginación!… ¡La fortuna de ver que, todo lo imposible, era lo que verdaderamente merecía la pena convertirlo en posible!

Servidores de Universos.

Oración dirigida en Tian – Escuela Neijing el 21 de Diciembre del 2012 por el Dr. J.L. Padilla

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