TRANSFORMANDO CREENCIAS

Escrito por Cruz Barbero

adventure (2)

Están siendo meses de mucha intensidad interna que tengo que sentir, procesar… ja, ja, el tiempo no me da más que para escribirlo en cuadernos y “rogar” ja, ja, que en algún momento me siente a compartir.

Para ayudar en ese proceso interno y “casualmente” tanto Claudia Delgado como Saúl Pérez volvieron a ofrecer otra edición de sus programas así que esto es un no parar.

En el programa de Saúl Pérez de Volver a la Abundancia se nos ofrecen muchos ejercicios, todos super-potentes. Uno de ellos es este que traigo hoy a compartir con un ejemplo propio.

El ejercicio se llama: El Jefe y los Empleados y parte de la idea de que cada uno es como si fuera una empresa y las creencias que tenemos son nuestros empleados que nos sirven o no, que cumplen bien su función o no.

Es un ejercicio que no le gusta nada a ese “constructo mental” que sería el ego, ja, ja, porque el cree que las creencias son para siempre, que no se puede cambiar, que tú eres como eres y ya está, que es mejor lo malo conocido… pero no es verdad y este ejercicio te ayuda a desvelar lo que va discurriendo por debajo – sin que tú lo supieras – y te ofrece la oportunidad de cambiar … de empleado, es decir de creencia, y vivir la transformación correspondiente al nivel vibracional de esa nueva creencia.

Me sigue pareciendo alucinante esa capacidad de escribir sin filtro que te ofrecen estos ejercicios. Yo me pongo a escribir, sin pensar, parece que el boli va solo (como decía ayer una compa) y cuando re-leo o según estoy escribiendo voy de sorpresa en sorpresa. Es buenísimo. Y no hay que olvidar que el inconsciente – si tú te lo crees – él lo toma como válido y se lo cree dando las órdenes oportunas desde el cambio de información que se haya producido.

Bien, pues vamos con el ejemplo.

De ser una persona – yo – bastante despreocupada en temas monetarios, resulta que se mueren mis padres, heredo un piso, lo vendo, tengo el dinero y desde ese momento, empiezo a temblar con la idea de que “no me va a llegar”. Y aunque a ratos se va la inquietud me ha tenido en zozobra a muchos otros.

Pertenezco a un grupo maravilloso y le expuse este bucle mental del que no era capaz de salir. Recibí feedback muy interesante que me ayudó a colocar muchas claves y a la vez Saúl me “recetó” que hiciera este ejercicio del Jefe y los Empleados con esta creencia de “que no me va a llegar”. Es decir, esa creencia es mi empleado y le llamo a mi despacho.

Y allí me puse.

Para este tipo de ejercicios necesitas soltar amarras mentales y dejarte llevar por lo que vas sintiendo. He de aclarar que yo siempre decía que este tipo de ejercicios no eran para mí, que yo era mental y que no entraba, que yo no sentía nada ni veía nada.  Pura palabrería de esa voz interna, ja, ja. Me lo demostré hace unos años en un hospital así que ahora ya no hay excusa. Cierro los ojos y abro el telón.

Este empleado – esta creencia – ya trabajaba para mis padres. Yo le veía siempre con ellos, diciéndoles al oído que no gastaran, que ahorraran, que la vida nunca se sabía lo que iba a pasar, que luego de mayores a ver quién te va a cuidar si no tienes dinero, que los hijos no lo van a hacer así que mejor ahorran y así están seguros…

Yo me reía de él, le ridiculizaba, le decía que era un incrédulo, que no creía en la Vida… bueno pues resulta que después de morirse ellos, este empleado va y se pone a mi lado todo el día diciéndome cosas parecidas. Claro, ahora ya sé que no sabe decir otra cosa.

La conversación con un empleado nunca se sabe cómo va a ir porque no se trata de que tú seas la jefa y le puedas despedir. Ha sido tu empleado, por algo y para algo, con una función, que alguien se la dio con un sentido (no olvidemos que todas las creencias, las más limitantes también, tienen el sentido biológico de protegernos) o ha venido rodando con la familia y te lo has encontrado contigo. El caso es que la relación con ese empleado normalmente viene de lejos y la conversación tendrá sus giros y vericuetos.

Personalmente a veces lo hago primero solo visualizando pero cuando el diálogo me parece fructífero empiezo a escribirlo y siempre es genial – para mí, claro, ja, ja, incluso cuando a veces, pareciera un diálogo de besugos.

En esta ocasión, cuando llegó al despacho “no te va a llegar” (ese era el nombre del empleado-creencia) me saludó y como me vió un poco seria, me preguntó:

  • ¿Pasa algo, jefa?
  • Sí, estoy muerta de miedo y creo que usted tiene algo que ver con ello. Me gustaría preguntarle algo.
  • Adelante
  • ¿Usted trabajó siempre con mis padres?
  • Uy sí, y más. Trabajé con sus abuelos y más allá. Todos me tenían en muy alta estima porque les aconsejaba bien para que estuvieran seguros y no sufrieran las zozobras que vivieron sus ancestros. Acuérdese del tatarabuelo que muere pobre de solemnidad. Eso produjo mucho dolor.
  • Me podría decir, “no te va a llegar”, por qué mis padres le encargaron expresamente que, dijera yo lo que dijera, se viniera a trabajar para mí, si yo no le quería ver ni en pintura cuando era joven?
  • Eso era muy cruel por su parte. Sus padres sufrían mucho por usted y me pidieron que vinera para aconsejarle bien.
  • ¿Se acuerda de qué le decían sobre mí?
  • Claro, no se me puede olvidar. Es mi función. Me da un poco de reparo…
  • Vamos, no se corte, al fin y al cabo le pagaban para ello.
  • Pues mire:

“Estate atento que si no ésta que es una loca se gasta el dinero y luego a ver quién la mantiene. Métela miedo. Que se quede quieta. Que se olvide de esos pensamientos que tiene que no la van a llevar a ningún sitio. Dile que tiene que trabajar, que ahora no puede pensar en tonterías. Que se está haciendo mayor y que se vaya olvidando de ganar dinero, que con lo que tiene se tiene que apañar. ¡Ay, Dios mío, qué va a ser de ella, que va a ser de ella!”

  • Y usted, ¿cómo se siente diciéndome todo eso? ¿cuál cree que es su función trabajando para mí, ya no con mis padres? Vale, estuvo trabajando para ellos pero ya no están. Ahora trabaja para mí y le pago yo. Conociéndome desde chica, ¿qué función cree que yo necesito?
  • ¿Velar para que viva genial, para que sea feliz, abundante, se sienta plena, satisfecha?
  • Pues eso. ¿Y cree que puede cumplir esa función para mí?
  • Estoy muy mediatizado. Sin querer me sale lo de siempre.
  • Y ¿si se entrena?
  • ¿Dónde?
  • En un programa de estos como el que yo estoy siguiendo
  • No sé, ya soy mayor, estoy cansado. Esta alerta continua me tiene cansado a mí también.

Si a usted le parece bien, me quiero ir a casa, descansar, a reciclarme, a actualizarme para mí también. Porque eso que le he dicho, también me lo he creído yo y por eso me sale en automático porque me creí lo que sus padres me dijeron que le dijera. Si ellos lo decían, debía ser así. Y yo empecé a pensar lo mismo, a tener miedo, inquietud, a no moverme.

Necesito reconectar conmigo mismo, borrar todo ese discurso, esa base de datos de creencias sobre las se fundamenta el edificio de pensamiento-sentimiento-acción de cada uno y del mío en particular.

Necesito des-aprender lo que creo de mí y observar quién soy yo, sabiendo que el Universo me aprueba, me valida. Con esa tranquilidad de saber que si yo soy yo y hago lo que conmigo resuena, el Cielo proveerá.

  • Entonces, ¿quiere decir que se quiere ir? ¿Y yo? ¿qué hago ahora?
  • No sé, entrégueselo al Universo. Dígale claramente qué quiere y siéntalo, es lo que dice usted siempre a todo el mundo. Yo me voy.

Ahora que usted se ha dado cuenta de la jugada, ¿qué le voy a decir? ¿Qué tenga cuidado? ¡No se lo va a creer! ¡Si ahora sabe que yo lo decía como un mandado, que no es verdad!. Que no tengo ni idea de qué es lo mejor para usted. Que lo que si sé es que así no es feliz y que seguramente necesitará un tiempo usted también para re-conectar-se.

Y recuerde que YA está conectada, que solo es que se creyó lo que yo – y otros empleados que también tendrá que revisar –  le decíamos y actuó en consecuencia. Ahora, no tengo ni idea de cómo pero tiene que aprender y aplicar otras creencias más acordes con lo que parece que somos todos: Seres Abundantes por Naturaleza Propia.

  • Y eso, ¿le ha salido a usted solito?
  • Se lo he oído a usted muchas veces y yo tengo buena memoria y aprendo rápido.
  • Entonces, ¿se podría quedar?
  • No, lo que le he dicho no es mío, se lo acabo de leer en la pancarta que tiene el chico que está detrás de usted.
  • ¿Qué chico?
  • Yo, su nuevo empleado. Estoy aquí para que usted muestre su zona de grandeza, la que le corresponde por derecho propio, por nacer. Todo, claro, si usted agradece por nacer. Y usted creo que no lo hizo todavía. Así que primer reto: retírese y agradezca estar viva. Después puede volver y seguiremos.
  • ¡Qué desparpajo! ¿Quién te crees que eres? Si te pago yo.
  • No, usted me paga si yo cumplo mi función. ¿Qué función quiere que tenga? ¿Qué le ayude a reconectarse para contribuir al mundo desde su zona de grandeza que ya la tiene?
  • Exacto
  • Pues si quiere eso va a tener que hacer lo que yo le diga, hacerme caso, obedecer. Eso que tanto le cuesta. Así que ale, a descansar para que pueda reconectarse y no olvide dar gracias por haber nacido.

A pesar del desparpajo y la aparente falta de respeto, me fui a la cama tranquila, confiada. No sabía de dónde había salido este empleado pero parecía que sabía lo que tenía que hacer. Como había sido todo tan rápido de repente me dí cuenta de que no había terminado la conversación con “no me va a llegar”. Antes de quedarme dormida, oí que me decía: “no se preocupe jefa, estaré encantado de verla disfrutar, con eso ya está todo culminado”. 

  • Buenos días, ¿durmió bien?
  • Como un bebé.
  • Bien, ese es el primer paso. Dormir bien para facilitar el re-seteo diario. Recuerde que el re-seteo es más profundo cuando la vibración es de gratitud. ¿Agradeció vivir?
  • No sé, me quedé dormida.
  • Vale, el resultado prueba que las condiciones se dieron. Entonces, SOMOS SERES ABUNDANTES POR NATURALEZA PROPIA.
  • SOY ABUNDANTE POR NATURALEZA PROPIA.
  • ¡Bien, eso es! Recuerde que hay un mecanismo que nos hace creer en YO lo que nos dicen en TÚ.

Entonces, va a hacer una lista de las frases que le dijeron que era, que le iba a pasar, que era bueno, malo, inapropiado que fuera… ; que era posible/imposible para usted y para los que eran como usted… y después vemos. Cuando la escriba esté atenta a la conversión automática en su mente, a esa traducción simultánea de “eres mala” a “soy mala”.

  • O sea que ¿hay un traductor simultáneo dentro de la cabeza? Entonces, si yo soy la empresa, ¿puedo despedir a ese traductor?
  • ¡Bingo!
  • Wau, voy a sentir todo esto. ¿Puedo?
  • No necesita pedir permiso, usted es la jefa, ¿recuerda?

La conversación sigue, por hoy suficiente, ja, ja.

Han sido días gloriosos con este nuevo empleado. La puerta creativa que se abrió con él me tiene muy interesada por las propuestas que han ido apareciendo. Y digo apareciendo porque yo no las había visto y de repente a medida que vas escribiendo y abriendo líneas de investigación se van perfilando más claras. La medicina china ha entrado de lleno en esas propuestas y estoy feliz.

Por otra parte, gracias a este empleado “Somos Abundantes por Naturaleza Propia” han ido llegando otros colaboradores que me encantan. Los dos que más, “Tienes Permiso” y “Párate y siente”. Se los presentaré en breve, ja, ja, acostumbrada a no tener permiso… ahora es una juerga – y con Párate y siente… no les digo más.

Un honor, viajeros de luz. Buen camino.

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4 respuestas a TRANSFORMANDO CREENCIAS

  1. gladis dijo:

    Cruz, yo creo que todos los días estamos cambiando , de otra manera no estaríamos siempre en la búsqueda de algo que nos haga sentir mejor y ahora más después de que sab nos dé “nuestras creencias limitantes”.

    Veo que estás dando con la fórmula e identificando tu viejo patrón aprendido. Ahora como tú dices, des-aprender y volver a recetear.

    Gracias por tu blog

  2. RAMÓN SARASA ORTIZ dijo:

    Aunque no ti8ene nada que ver con el tema, pero si con que me voy a quedar sin recibir tus escritos.
    Me han cerrado el servidor del correo. Tenía una dirección rsarasa@ono.com y ya no me sirve.
    os comunico la nueva rsarasa72@gmail.com.
    A ver si tengo suerte y me podéis seguir mandado vuestros escritos. ¡¡¡¡ ME ENCANTAN !!!!

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